Más de un millón de estadounidenses racionan la insulina por el alto costo

MARTES, 18 de octubre de 2022 (HealthDay News) -- Más de un millón de estadounidenses con diabetes tienen que racionar la insulina, un medicamento que salva vidas, porque no pueden costearla, muestra un estudio reciente.

Muchas personas retrasaron surtir su receta de insulina, mientras que otras tomaron unas dosis más bajas que las que necesitan, encontraron los investigadores.

Más de un millón de estadounidenses racionan la insulina por el alto costo

Los expertos dicen que los resultados no son para nada sorprendentes: los precios de la insulina se han disparado en los últimos 20 años, y las encuestas han sugerido que muchos estadounidenses racionan el medicamento para ahorrar dinero.

"Nuestros hallazgos refuerzan, en una muestra nacionalmente representativa, lo que los pacientes han dicho durante años", señaló el investigador, el Dr. Adam Gaffney, especialista en atención crítica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, y de la Cambridge Health Alliance.

La insulina es una hormona que lleva los azúcares de los alimentos a las células del cuerpo para su uso como combustibles. Cuando las personas tienen diabetes, sus cuerpos no producen insulina o no pueden usarla de forma adecuada, lo que hace que los niveles de azúcar en la sangre se disparen.

La diabetes tipo 1 surge cuando el sistema inmunitario destruye por error las células del páncreas que producen la insulina. Las personas con diabetes tipo 1 deben tomar insulina cada día para sobrevivir.

Si no utilizan suficiente insulina, esto puede conducir a una complicación, que puede resultar letal, llamada cetoacidosis, en que los niveles de azúcar en la sangre aumentan tanto que la sangre se vuelve altamente ácida.

Gaffney, que trabaja en una unidad de cuidados intensivos, dijo que ha tratado a pacientes con cetoacidosis que no podían costear su insulina.

Mientras tanto, las personas con diabetes tipo 2, la forma de la enfermedad que es mucho más común, con frecuencia toman insulina como parte de su régimen de medicamentos para reducir su azúcar en la sangre. Gaffney dijo que controlar el azúcar en la sangre es esencial para los pacientes con cualquier forma de diabetes, para ayudar a prevenir las complicaciones a largo plazo, como la enfermedad cardiaca, renal y ocular.

"Es de verdad difícil controlar una enfermedad cuando uno no puede costear los medicamentos que necesita", lamentó Gaffney.

"El alto costo de este medicamento que salva vidas está provocando dificultades y sufrimiento para demasiados estadounidenses: que 1.3 millones de estadounidenses racionaran la insulina el año pasado es indignante", señaló Lisa Murdock, directora de consejería de la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association, ADA).

Según la ADA, el precio promedio de la insulina, un medicamento con 100 años de antigüedad, se triplicó entre 2002 y 2013, seguido por una triplicación en el precio de las cuatro formas más populares de insulina en la última década.

Se han citado varios factores, entre ellos una falta de competencia y de opciones genéricas. Las pocas compañías que controlan el mercado de la insulina han creado cambios en las formulaciones de los productos a lo largo de los años, lo que les permite seguir alargando sus patentes.

El resultado ha sido unos costos crecientes, que se han pasado a los pacientes.

Pronto habrá cierto alivio: a partir del año que viene, una nueva ley federal restringirá la cantidad de dinero que los pacientes con Medicare pagan por la insulina, al limitar su copago mensual a 35 dólares.

Incluso esa cantidad, anotó Gaffney, puede ser alta para los adultos mayores, que podrían tener unos ingresos fijos y múltiples recetas. Además, los límites de Medicare excluyen a muchos estadounidenses con diabetes que no cuentan con la cobertura del programa.

El punto de los copagos de medicamentos, o cualquier "costo compartido" que los planes de seguro requieren, es animar a los pacientes a buscar la atención médica que de verdad necesitan.

Pero cuando el medicamento es un asunto de vida o muerte, compartir costos es "estúpido", enfatizó Len Nichols, del Centro de Políticas de Salud del Instituto Urbano, en Washington, D.C.

En última instancia, apuntó, el problema de los precios altos de la insulina se debe resolver.

"Pero a corto plazo, debemos llevar los copagos a cero", dijo Nichols.

Los nuevos hallazgos, que se publicaron en la edición del 18 de octubre de la revista Annals of Internal Medicine, se basan en datos de una encuesta de salud federal continua. En 2021, incluyó a 982 adultos de EE. UU. con diabetes que usaban insulina.

En general, un 16.5 por ciento dijeron que habían racionado la insulina en el año anterior, lo que equivale a 1.3 millones de estadounidenses con diabetes. El racionamiento fue más común entre las personas sin seguro, y casi un 30 por ciento dijeron que habían retrasado la compra de insulina o habían reducido las dosis. Luego, entre las personas con un seguro privado, un 19 por ciento dijeron que habían racionado la insulina.

Lamentablemente, muchas personas con un seguro privado de cualquier forma tienen un "seguro insuficiente", apuntó Sara Collins, vicepresidenta de cobertura y acceso de atención de la salud de Commonwealth Fund, una organización sin fines de lucro.

Es decir, algunos planes de salud tienen un costo compartido tan alto, en la forma de copagos, deducibles altos y cargos similares, que los pacientes al final pagan mucho por su atención médica.

"Tenemos un inmenso problema de seguro insuficiente en este país, y esto aparece de nuevo en estos datos", apuntó Collins.

Ante la ausencia de una ley federal, algunos estados están tomando medidas para limitar los pagos de insulina de las personas que no tienen Medicare. Al menos 20 estados y Washington, D.C. ya lo han hecho, según la ADA.

Pero todos los expertos anotaron que es inevitable que dejárselo a los estados excluya a algunos estadounidenses.

Más información

La Asociación Americana de la Diabetes ofrecen recursos para ayudar a pagar la insulina.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Adam Gaffney, MD, assistant professor, medicine, pulmonary and critical care physician, Harvard Medical School, Cambridge Health Alliance, Cambridge, Mass.; Sara Collins, PhD, vice president, health care coverage and access, Commonwealth Fund, New York City; Lisa Murdock, chief advocacy officer, American Diabetes Association, Arlington County, Va.; Len Nichols, PhD, nonresident fellow, Health Policy Center, Urban Institute, Washington, D.C.; Annals of Internal Medicine, Oct. 18, 2022, online

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