Los pacientes con COVID prolongada sufren problemas de memoria

JUEVES, 17 de marzo de 2022 (HealthDay News) -- Siete de cada 10 pacientes con COVID prolongada sufren problemas de memoria y concentración, indican dos estudios recientes.

Los hallazgos sugieren que la COVID-19 tiene un notable impacto en la salud del cerebro, aunque los mecanismos subyacentes exactos siguen sin estar claros, apuntaron los investigadores británicos.

Los pacientes con COVID prolongada sufren problemas de memoria

"Buscábamos explorar si algunos de los problemas duraderos de la COVID (cosas como la inflamación y la coagulación sanguínea anómala) tenían un impacto en la capacidad de las personas de recordar y tomar decisiones", explicó la autora sénior del estudio, Lucy Cheke.

"Esto se debía a que sabemos por trabajos anteriores que cuando hay mucha inflamación en el cuerpo, y cuando la sangre forma muchos coágulos, esto puede con frecuencia tener un impacto en el cerebro", añadió Cheke, profesora asociada del Departamento de Psicología de la Universidad de Cambridge. "[Y] nuestro principal hallazgo fue que las personas con síntomas continuos (con COVID prolongada) tenían unas reducciones mensurables en la capacidad de la memoria".

Se cree que alrededor de un 10 a un 25 por ciento de todos los pacientes con COVID están en riesgo de desarrollar COVID prolongada, anotó el equipo de la investigación.

En la edición del 17 de marzo de la revista Frontiers in Aging Neuroscience, Cheke y sus colaboradores hablan sobre el trabajo que realizaron al seguir a pacientes que se infectaron con la variante alfa original del coronavirus.

Todos los participantes con COVID prolongada se inscribieron inicialmente en el estudio entre octubre de 2020 y marzo de 2021, cuando circulaba la alfa. (Ninguno de los pacientes se había infectado con las cepas posteriores del coronavirus, la delta o la ómicron).

La mayoría se habían infectado al menos medio año antes de la inscripción, y apenas unos cuantos habían estado tan enfermos en el momento de la infección que tuvieron que ser hospitalizados.

Los síntomas de los pacientes fueron monitorizados durante alrededor de un año y medio, en promedio.

Al final, el equipo encontró que un 78 por ciento reportaron dificultades para concentrarse, mientras que un 69 por ciento reportaron que experimentaban "lagunas mentales". Más o menos un 68 por ciento indicaron que sufrían una falta de memoria de rutina. Por otro lado, un 60 por ciento señalaron que tenían dificultades para identificar las palabras cuando hablaban.

Cuando se compararon con hombres y mujeres que nunca habían tenido COVID, los problemas de salud de la COVID prolongada se tradujeron en unas puntuaciones notablemente más bajas en las pruebas de pensamiento que miden la capacidad de recordar palabras, recordar imágenes o tomar decisiones.

Mientras peores eran los síntomas de COVID prolongada de los pacientes, peor fue su rendimiento en estas pruebas, encontró la investigación.

El equipo también observó que los pacientes con COVID prolongada que habían tenido dificultades iniciales con ciertos síntomas cuando se infectaron por primera vez fueron más propensos a desarrollar problemas de pensamiento crónicos. Estos síntomas iniciales incluían la fatiga, el mareo o los dolores de cabeza.

Lyn Curtis, miembro del equipo de Cheke, experimentó esto de primera mano como paciente.

"Toda mi vida he estado en buena forma física y he sido activa, pero después de contraer la COVID-19 durante la primera oleada, mi hijo (que tenía 13 años) y yo no parecimos recuperarnos", comentó en un comunicado de prensa de la Cambridge. "Quedamos con una fatiga debilitante y una confusa mezcla de síntomas extraños y que alteran nuestras vidas. También quedé con unos síntomas neurológicos significativos, lo que incluye dificultades con el habla y el idioma, que han tenido un inmenso impacto en mi vida".

Dado que estos síntomas "tienen el mayor impacto en mi calidad de vida y en mi capacidad de trabajo", Curtis piensa que estudios como estos son "esenciales" para comprender mejor qué está sucediendo en realidad y desarrollar unos tratamientos efectivos.

El Dr. Colin Franz es un médico y científico en el Shirley Ryan AbilityLab, en Chicago. Se mostró de acuerdo en que la investigación todavía no está clara cuando se trata de determinar la causa de estos problemas de pensamiento.

"No sabemos con certeza qué provoca estos problemas con la función y la salud cerebrales por la COVID prolongada", comentó Franz, que no participó en los estudios.

"Los motivos podrían variar de una persona a otra", dijo. "Por ejemplo, una persona podría tener problemas del sueño y dificultades para respirar que conduzcan a una fatiga crónica y que afecten a la salud y la función del cerebro de forma indirecta. En otras personas, podría haber unos niveles persistentes de inflamación en el cuerpo".

Aun así, Franz dijo que los pacientes con COVID prolongada deben "mantenerse esperanzados".

"Busque una clínica integral de atención posterior a la COVID en su comunidad, que puede conectarlo con una multitud de médicos que pueden ayudar a resolver todas las discapacidades persistentes de la COVID de una forma más holística", aconsejó. "Por ejemplo, algunas personas deben acudir a un cardiólogo o pulmonólogo para tratamientos para la respiración, otras a un reumatólogo o un fisiatra para el dolor en las articulaciones".

"La mayoría de nuestros pacientes mejoran con un método estructurado, pero las mejoras son graduales", añadió Franz. "No tiene que pasar por esto solo".

Más información

Aprenda más sobre la COVID prolongada en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Lucy Cheke, PhD, associate professor, Department of Psychology, University of Cambridge, Cambridge, England; Colin K. Franz MD, PhD, physician-scientist, Shirley Ryan AbilityLab, Chicago; University of Cambridge, news release, March 17, 2022; Frontiers in Aging Neuroscience, March 17, 2022

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