Los negros y los hispanos con epilepsia con frecuencia no reciben los medicamentos más nuevos

JUEVES, 12 de enero de 2023 (HealthDay News) -- Los adultos estadounidenses que sufren de epilepsia y que son negros o hispanos tienen menos probabilidades que los adultos blancos de que les receten los medicamentos más nuevos, según una investigación reciente.

"Aunque encontrar el medicamento adecuado con frecuencia es un proceso de ensayo y error que se basa en el individuo, los estudios han mostrado que el uso de unos medicamentos más nuevos mejora los resultados, y algunos de los medicamentos más nuevos tienen menos efectos secundarios", señaló el autor del estudio, Wyatt Bensken, investigador sobre disparidades de la salud de la Universidad Case Western Reserve en Cleveland, Ohio.

Los negros y los hispanos con epilepsia con frecuencia no reciben los medicamentos más nuevos

"Estos resultados muestran que una proporción considerable de personas quizá no estén en un régimen de tratamiento óptimo, y las diferencias parecen reflejar claras desigualdades raciales y étnicas en la atención", añadió Bensken.

Los investigadores estudiaron el tema usando datos de Medicaid, sobre los adultos de 15 estados que surtieron al menos dos recetas de antiepilépticos entre 2010 y 2014.

Esto incluyó a más de 78,000 adultos, entre ellos 17,700 personas negras, más de 9,300 de origen hispano, y más de 1,100 que eran nativos de Hawái o de las Islas del Pacífico.

Los datos mostraron que un 26 por ciento tomaban medicamentos más antiguos de primera generación, como la carbamazepina, la fenitoína y el ácido valproico. Otro 65 por ciento recibían medicamentos más nuevos de segunda generación, como la gabapentina, la lamotrigina, el levetiracetam y la zonisamida. En total, un 9 por ciento tomaban unos medicamentos incluso más nuevos, de tercera generación, como la lacosamida y el perampanel.

Los investigadores encontraron que, en general, a un 66 por ciento de las personas blancas les recetaron medicamentos de segunda generación, frente a un 64 por ciento de los pacientes negros e hispanos, y un 56 por ciento de los nativos de Hawái y de las Islas del Pacífico.

Alrededor de un 11 por ciento de los pacientes blancos tenían recetas de medicamentos de tercera generación, en comparación con un 10 por ciento de los que eran hispanos o nativos de Hawái/Islas del Pacífico, y un 6 por ciento de las personas negras, según el informe, que se publicó en la edición en línea del 11 de enero de la revista Neurology Clinical Practice.

Las personas que recibieron su atención de un neurólogo fueron más propensas a que les recetaran los medicamentos más nuevos que las que no fueron a un neurólogo, encontró el estudio.

Entonces, los investigadores ajustaron otros factores, por ejemplo la gravedad de la epilepsia o tener otras afecciones de la salud o lesiones que pudieran afectar a las opciones recetadas. Encontraron que, de cualquier forma, las personas negras seguían teniendo unas probabilidades un 29 por ciento más bajas de que les recetaran los medicamentos más nuevos que las personas blancas, mientras que las personas nativas de Hawái/Islas del Pacífico tenían unas probabilidades un 23 por ciento más bajas, y las personas hispanas tenían unas probabilidades un 7 por ciento más bajas.

El estudio también encontró que las personas que solo tomaban fármacos de segunda generación eran más propensas a tomar todos sus medicamentos según las indicaciones.

"Aunque se necesitan más estudios para comprender estas diferencias y los mecanismos subyacentes, estas brechas críticas en la atención quizá representen disparidades que se pueden resolver y que ameritan una mayor atención", planteó Bensken en un comunicado de prensa de la Academia Americana de Neurología (American Academy of Neurology).

"Entre los cambios que se podrían implementar se incluyen aumentar las remisiones a neurólogos y explorar si un medicamento más reciente podría ser igual de efectivo que uno más antiguo, pero con menos efectos secundarios, lo que incrementaría las probabilidades de que las personas tomaran todas sus dosis", sugirió.

El estudio no incluyó a las personas que no recibían tratamiento para su epilepsia, una limitación clave. Evaluar quién se queda sin tratar podría descubrir unas desigualdades incluso más grandes en la atención, anotaron los autores del estudio.

El estudio fue respaldado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. y el Instituto Nacional de Salud de las Minorías y Disparidades en la Salud, de los Institutos Nacionales de la Salud.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre la epilepsia.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTE: American Academy of Neurology, news release, Jan. 11, 2023

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