Brote de hepatitis en niños, qué dicen los médicos en EE. UU.

 Mientras los expertos en salud de todo el mundo intentan comprender por qué casi 200 niños en 12 países han enfermado de gravedad con una hepatitis intensa, los médicos de Alabama investigan nueve de estos casos en ese estado.

En cada caso, unos niños que parecían sanos acabaron en el hospital con una inflamación aguda del hígado.

Brote de hepatitis en niños, qué dicen los médicos en EE. UU.
| Foto: GETTY IMAGES

Lo que está sucediendo "sin duda no es la norma", señaló la Dra. Helena Gutiérrez, directora médica del Programa de Trasplantes de Hígado Pediátricos del Pediátrico de Alabama, un hospital en Birmingham que ha estado tratando a los nueve pacientes, que tienen entre 1 y 6 años.

"Es bastante raro ver una hepatitis tan grave que amerite una hospitalización en niños de esta edad", anotó Gutiérrez. "En promedio, vemos como máximo cuatro a cinco casos al año. Ver que este número se dispare así es muy raro".

El primer caso de Alabama se diagnosticó el pasado octubre, mientras que el más reciente apareció en febrero.

Todos los pacientes fueron admitidos con algunas de las señales características de un daño hepático grave: piel amarilla (ictericia), ojos amarillos, y el tipo de acumulación de fluidos y tendencias de sangrado que con frecuencia acompañan a la insuficiencia hepática aguda.

En el Pediátrico de Alabama, el tratamiento se ha centrado en una monitorización estrecha, acompañada de hidratación y respaldo nutricional, comentó Gutiérrez. No hay una panacea farmacológica para este tipo de casos.

Insuficiencia hepática grave

Hasta ahora, ninguno de los niños ha fallecido por la enfermedad. Pero dos de los nueve experimentaron una insuficiencia hepática tan grave que tuvieron que someterse a un trasplante de hígado.

Lo que hace que esto sea tan inusual, según Gutiérrez, es que aunque una inflamación leve del hígado es bastante común, una inflamación intensa que requiera hospitalización no lo es.

"La hepatitis es un término médico general que se utiliza para describir la inflamación del hígado", explicó. "En los adultos, el alcohol puede provocarla. En los niños hay causas bien conocidas, como la hepatitis A, B o C, que pueden provocar inflamación del hígado. Y ahora, con una obesidad tan generalizada, la enfermedad de hígado graso no alcohólico está provocando hepatitis. Entonces, una hepatitis leve no es inusual".

Pero en cuanto a por qué una hepatitis grave ataca de repente a los niños, "no lo sabemos", lamentó Gutiérrez.

Por un lado, "todos estos pacientes están por lo demás sanos", anotó. "No tienen unos historiales médicos significativos. Como mucho, algunos tenían alergias ambientales".

Aun así, Gutiérrez y sus colaboradores, el Dr. Henry Shiau y el Dr. Markus Buchfellner, descubrieron un hilo común que vincula a los nueve pacientes: además de la hepatitis, todos también estaban infectados con un resfriado del virus común conocido como adenovirus.

"El adenovirus va y viene, y ha estado merodeando durante mucho tiempo" dijo Gutiérrez. "Es muy común. En general, provoca escurrimiento nasal, tos, estornudos y síntomas gastrointestinales, como diarrea y vómitos. En general no provoca ningún tipo de inflamación ni enfermedad del hígado, a menos que el paciente esté inmunocomprometido, "lo que quiere decir que se enfrenta a un cáncer o que se ha sometido a un trasplante de órgano".

"Pero todos estos niños están sanos", enfatizó Gutiérrez. "Esto es lo novedoso".

Gutiérrez reconoció que aunque todavía se están realizando pruebas en todo el mundo, ninguno de los 116 pacientes británicos con hepatitis aguda ha tenido un resultado positivo de adenovirus. Y advirtió que todavía no está claro si este virus en particular, o una mutación peligrosa del mismo, es directamente responsable o no del brote.

"Por supuesto que nos lo preguntamos, pero es demasiado pronto para sacar conclusiones", comentó. "Sin duda debemos reunir más datos, hacer pruebas a más pacientes, y realizar secuencias genéticas de muestras virales".

Mientras tanto, Gutiérrez tiene algunos consejos para los padres. "No se alarmen. Estén atentos".

"Yo también soy mamá", afirmó. "Y lo que quiero que los padres sepan es que es muy común que los niños desarrollen síntomas como vómitos o fiebre, y en la mayoría de los casos están bien. No desarrollan ningún problema grave".

Pero Gutiérrez advirtió que "si en cualquier momento uno de sus hijos desarrolla otros síntomas, como ictericia o una orina de un color muy oscuro u ojos amarillos, debe comunicar esos síntomas a un pediatra. Infórmele de lo que sucede. Pero las cosas comunes son comunes. Así que no se alarmen".


FUENTE: Helena Gutierrez, MD, assistant professor, University of Alabama at Birmingham, and medical director, Pediatric Liver Transplant Program, Children's of Alabama, Birmingham

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