¿Los manantiales termales (o una bañera) podrían aliviar la hipertensión?

MARTES, 27 de diciembre de 2022 (HealthDay News) -- ¿Darse baños calientes de noche podría ayudar a los adultos mayores a mantener la hipertensión a raya? Un nuevo estudio japonés sugiere que podría funcionar.

El hallazgo sigue a un nuevo análisis de una encuesta de hace más una década, que observó el riesgo de hipertensión de los residentes mayores de Beppu.

¿Los manantiales termales (o una bañera) podrían aliviar la hipertensión?

Beppu es una ciudad famosa por tener el mayor número de manantiales termales naturales en todo Japón. Y el nuevo análisis reveló que los adultos mayores que usaban un manantial termal de forma rutinaria después de las 7 p.m. parecían tener un riesgo de hipertensión un 15 por ciento más bajo.

"Nuestros resultados me sorprendieron", afirmó el autor del estudio, el Dr. Satoshi Yamasaki, mientras hablaba de la investigación de su equipo sobre los hábitos de uso de los manantiales termales y los historiales médicos de unos 11,000 residentes locales de a partir de 65 años.

El número de adultos mayores encuestados en 2011 representaba a alrededor de un tercio de todas las personas mayores que vivían en Beppu en ese momento, explicó Yamasaki, profesor de medicina interna del Hospital de Beppu de la Universidad de Kyushu, en Japón. Y casi 4 de cada 10 tenían hipertensión cuando fueron encuestados o tenían antecedentes de hipertensión, anotó.

Se pidió a todos los encuestados que revelaran detalles sobre sus antecedentes de enfermedades físicas y mentales, lo que incluía a la hipertensión, la depresión, la enfermedad cardiaca, el accidente cerebrovascular (ACV), la gota, el asma, la diabetes, la enfermedad renal y las alergias, entre otras.

Además, todos los entrevistados reportaron sus hábitos de baños en los manantiales termales, incluso la frecuencia con que los usaban, cuánto tiempo duraban sus baños en general, la hora del día a la que en general iban, y cuántos años habían estado usándolos.

Al final, el equipo concluyó que tomar un baño en un manantial termal de manera rutinaria era, de hecho, "significativamente protector" respecto a reducir el riesgo de presión arterial de los adultos mayores japoneses.

En cuanto al motivo, Yamasaki y su equipo teorizaron que, por un lado, es probable que tenga que ver con la capacidad de un baño nocturno de reducir el estrés.

Por otra parte, quizá parte de esto se deba al impacto positivo de estos baños nocturnos para ayudar a los adultos mayores a quedarse dormidos con una mayor rapidez luego, dado que investigaciones anteriores han indicado que quedarse dormido más rápido de noche conduce tanto a un mejor sueño como a una presión arterial más baja.

Yamasaki y su equipo sí apuntaron que su análisis no tomó en cuenta otros factores del estilo de vida que también podrían tener un impacto protector en la presión arterial.

Tampoco tomaron en cuenta si (o cómo) cualquiera de los encuestados había estado tratando médicamente su hipertensión en ese momento.

Y el grado hasta el cual el vínculo observado entre bañarse en manantiales termales y un riesgo más bajo de hipertensión podría extenderse a otros tipos de baños calientes de noche sigue siendo una pregunta abierta, anotó Yamasaki.

"Es posible que calentar el cuerpo con una ducha o un baño calientes, y no [solo] bañarse en manantiales termales, de noche podría mejorar el sueño", sugirió Yamasaki.

Si es así, las duchas y los baños calientes de noche podrían ofrecer un control efectivo de la presión arterial, añadió, aunque Yamasaki enfatizó que averiguar qué tan efectivo requerirá más investigación.

Por otro lado, Yamasaki sugirió que "[se debería] animar a los individuos mayores con un riesgo de hipertensión a darse baños calientes de noche", como medida adicional a tomar después de primero seguir todos los estándares del tratamiento tradicional. Los hallazgos de su equipo se publicaron en una edición reciente en línea de la revista Scientific Reports.

Estos estándares incluyen tomar los medicamentos recetados para controlar la presión arterial, restringir el consumo de sal, y tomar medidas para perder peso, hacer más ejercicio y reducir el consumo de alcohol, añadió.

De hecho, todos estos pasos son líneas de defensa esenciales cuando se trata de reducir los riesgos que de otra forma conlleva una hipertensión sin controlar, enfatizó el Dr. Gregg Fonarow.

Aunque no participó en el análisis japonés, Fonarow es director del Centro de Cardiomiopatía Ahmanson-UCLA y codirector del Programa de Cardiología Preventiva de la UCLA, en Los Ángeles.

Una nota alentadora, señaló Fonarow, es que aunque la hipertensión aumenta de forma significativa el riesgo de ataque cardiaco, insuficiencia cardiaca, ACV, enfermedad renal crónica y muerte prematura, la afección también es un problema sin duda "modificable" que se puede controlar.

"Una variedad de factores del estilo de vida pueden influir en los niveles de presión arterial", aseguró Fonarow, "entre ellos el nivel de actividad física, el peso corporal y la dieta".

Y se mostró de acuerdo en que menos estrés y un sueño de mejor calidad "también se han asociado con unos niveles más bajos de presión arterial".

Pero las elecciones de estilo de vida saludables para el corazón son solo una parte del panorama, apuntó Fonarow, que anotó que la mayoría de pacientes que luchan contra la hipertensión también requerirán fármacos recetados "para llevar y mantener su presión arterial a niveles sanos".

Más información

Aprenda más sobre las elecciones de estilo de vida para ayudar a gestionar el riesgo de hipertensión en la Clínica Mayo.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTES: Satoshi Yamasaki, MD, PhD, lecturer, department of internal medicine, Kyushu University Beppu Hospital, Beppu, Japan, and department of hematology and clinical research institute, National Hospital Organization, Kyushu Medical Center, Fukuoka, Japan; Gregg Fonarow, MD, director, Ahmanson-UCLA Cardiomyopathy Center, co-director, UCLA's Preventative Cardiology Program, and co-chief, UCLA division of cardiology, Los Angeles; Scientific Reports, Dec. 20, 2022, online

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