Este contenido ha sido archivado y puede no estar actualizado

Las siestas al mediodía y la salud: la duración de la siesta podría ser clave

JUEVES, 27 de abril de 2023 (HealthDay News) -- Si tiene ganas de hacer la siesta, mejor que sea corta.

Los investigadores encontraron que las siestas de 30 minutos o más en Murcia, una región de España, donde hacer la siesta es común, se vinculaban con un riesgo más alto de obesidad, un conjunto de afecciones conocido como síndrome metabólico e hipertensión.

Las siestas al mediodía y la salud: la duración de la siesta podría ser clave

"No todas las siestas son iguales. La duración, la postura en que se duerme y otros factores específicos pueden afectar a los resultados que la siesta tiene para la salud", señaló la coautora del estudio, Marta Garaulet, profesora visitante de la división de trastornos del sueño y circadianos del Hospital Brigham and Women's, en Boston.

"Un estudio anterior que realizamos en una gran población de estudio en Reino Unido encontró que las siestas se asociaban con un aumento en el riesgo de obesidad", apuntó Garaulet en un comunicado de prensa del hospital. "Deseábamos determinar si lo mismo se sostenía en un país donde las siestas están más arraigadas en la cultura, en este caso España, además de cómo la duración de las siestas se relaciona con la salud metabólica".

Los investigadores examinaron la relación entre el sueño diurno y su duración con la obesidad y el síndrome metabólico en más de 3,200 adultos.

Las personas que hacían la siesta durante 30 minutos o más eran más propensas a tener un índice de masa corporal (IMC) más alto, una presión arterial más alta y un grupo de afecciones adicionales asociadas con la enfermedad cardiaca y la diabetes, en comparación con las que no hacían la siesta, mostraron los datos.

Las personas que hacían siestas breves no experimentaban estos mismos aumentos en la obesidad y cambios metabólicos. Tampoco era más probable que tuvieran una presión arterial sistólica elevada.

En comparación con el grupo que no hacía la siesta, el grupo de siestas largas tenía unas cinturas más anchas, y unos niveles más altos de azúcar en la sangre en ayunas y presión arterial.

Las siestas largas también se asociaron con acostarse más tarde y cenar a una hora más tarde en la noche. Se vincularon con comer más en el almuerzo y con fumar cigarrillos.

Parte de estos factores podrían ser una consecuencia de la obesidad, y no de las siestas, anotaron los investigadores.

Solo encontraron una asociación entre las siestas y la obesidad, así que no se pudo establecer causalidad.

"Este estudio muestra la importancia de sopesar la duración de la siesta, y plantea la pregunta de si unas siestas cortas podrían ofrecer unos beneficios únicos. Muchas instituciones se están dando cuenta de los beneficios de unas siestas cortas, sobre todo para la productividad laboral, pero también cada vez más para la salud general", comentó el coautor, Frank Scheer, neurocientífico sénior y profesor del Brigham.

Se necesitan estudios futuros que corroboren las ventajas de unas siestas más cortas, planteó en el comunicado.

Los resultados del estudio se publicaron en la edición del 26 de abril de la revista Obesity.

Más información

Los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. ofrecen más información sobre el síndrome metabólico.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTE: Brigham and Women’s Hospital, news release, April 26, 2023

Comparte tu opinión