Pruebas frecuentes de la COVID, claves para reabrir las universidades

Pruebas frecuentes de la COVID, claves para reabrir las universidades

Las pruebas regulares para detectar la propagación "silenciosa" de la COVID-19 entre los estudiantes serán esenciales para reabrir las universidades de forma segura este otoño, afirman los expertos en el control de las infecciones en los campus.

Unos extensivos modelos sugieren que hacer pruebas de la COVID a los estudiantes universitarios cada dos a tres días, usando una prueba de bajo costo y menos precisa, sería la mejor estrategia para que los campus reabran de forma segura este otoño, según la investigación dirigida por David Paltiel, profesor de políticas de salud de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Yale.

"Lo que de verdad me preocupa es que hay muchas universidades que están pensando en la opción de no realizar ningún tipo de prueba, y en su lugar solo monitorizar los síntomas de la COVID en los estudiantes, y usar esas señales y síntomas de la enfermedad para activar las pruebas, el aislamiento, el rastreo de contactos y la cuarentena", señaló Paltiel durante una entrevista de HD Live!.

"Exploramos miles de situaciones hipotéticas en nuestro modelo de simulación, y no encontramos una sola circunstancia plausible bajo la cual esa estrategia sería suficiente para contener un brote. Simplemente, uno no se puede mantener al ritmo de este virus", anotó Paltiel.

La mayoría de las universidades están pensando en unas medidas de control de la COVID menos abarcadoras que las que Paltiel y sus colaboradores plantean.

Por ejemplo, la Universidad de California (UC), en San Diego, planifica hacer pruebas a los estudiantes una vez al mes, junto con otros métodos diseñados para detectar al coronavirus antes de que ocurra un brote, comentó Natasha Martin, una modeladora de enfermedades infecciosas de la universidad.

"Esto se basó en nuestras simulaciones, que indicaban que ese nivel de pruebas nos permitiría identificar pronto a los brotes. Queremos detectar pronto a los brotes, y sentimos que tenemos la capacidad de pruebas y una situación implementada para lograrlo", observó Martin durante la misma entrevista de HD Live!.

A pesar de sus diferencias, tanto Paltiel como Martin se mostraron de acuerdo en que se necesita cierto nivel de pruebas proactivas para frenar al virus y prevenir el cierre de un campus.

"Si intenta comprender el motivo, en gran medida tiene que ver con la propagación asintomática de la enfermedad, y el hecho de que puede ser transmitida por los llamados 'propagadores silenciosos' asintomáticos", dijo Paltiel. "Mantenerse al ritmo de este virus es muy difícil. Hay que adelantársele, y la mejor forma de hacerlo es realizar las pruebas de detección con mucha frecuencia".

Un método innovador que la UC San Diego planifica utilizar es evaluar las aguas residuales que salen de los dormitorios y residencias de la universidad, buscando señales del coronavirus de la COVID-19, apuntó Martin.

La universidad espera que la monitorización de las aguas residuales "nos pueda ofrecer una señal temprana en términos de si hay actividad viral o infecciones en un dormitorio específico, y entonces podremos realizar unas pruebas más abarcadoras para identificar esas infecciones y tomar medidas al respecto", explicó Martin.

Las universidades deben planificar para los brotes y los cierres

Paltiel aseguró que su método se solapa con el de Martin, "dado que a esto hay que abordarlo pronto y con fuerza, reconocer a los propagadores silenciosos, hacer pruebas frecuentes, frenar un brote en seco antes de que comience, reconocer que nada de lo que uno haga será perfecto y que por tanto se va a tener que preparar tanto una capacidad suficiente de aislamiento como una estrategia de salida".

"Mi problema es que muchas universidades están planificando como si todo lo que pudiera salir mal fuera a salir bien", lamentó Paltiel. "No están permitiéndose el espacio suficiente para maniobrar".

Ambos expertos afirmaron que es inevitable que haya infecciones de COVID-19 en los campus, de forma que las universidades deben equiparse con planes para controlar las infecciones y, en el peor de los casos, cerrar de forma segura.

"Creo que toda universidad necesita una estrategia de salida, y tener un criterio que diga en qué momento están fuera de control y de verdad deben implementar el plan de cerrar la universidad", enfatizó Paltiel.

Un punto positivo potencial es que un ensayo piloto temprano del plan de la UC San Diego encontró una adopción sólida entre los estudiantes de las pruebas y los controles para la COVID, dijo Martin.

"Uno de los mensajes muy potentes que nos enseñaron es que deseaban saber que las pruebas eran parte de un programa más amplio de salud pública, que era algo en lo que todo el mundo participaba para mantener el campus lo más seguro posible, y para permitir cierta cantidad de actividades presenciales en el campus", indicó Martin. "Les interesaba menos la idea de que conocerían su estatus, o de que harían las pruebas por su propio bien. De verdad querían que el mensaje fuera sobre el bien público más general, y es así".

Dado el respaldo estudiantil, ahora las universidades que van a reabrir tienen la tarea de promover estrategias y opciones que mantengan a los estudiantes implicados en el campus de unas formas seguras, enfatizó Paltiel.

"Las universidades no pueden simplemente suministrar una máscara y un frasco de desinfectante de manos, y quizá un folleto, y advertirles a los estudiantes que se 'porten bien'", dijo Paltiel. "Esto es prepararlos para el fracaso. También es prepararlos para echarles la culpa si al final algo va mal".

"En esta situación, nosotros somos los adultos", continuó Paltiel. "Tenemos la responsabilidad de proveerles los recursos y unas opciones creativas, compasivas y realistas para que mantengan las conexiones sociales, para que reciban la interacción humana que tanto se merecen y necesitan, y para hacer que el evento social del campus sea suficientemente atractivo como para disuadirlos de juntarse a beber cerveza en el sótano de la fraternidad, que es lo que de verdad debemos evitar".

Las universidades también deben prestar atención a la comunidad circundante mientras gestionan sus estrategias de control de la COVID, añadió Martin.

Las universidades "deben pensar sobre cuál es su capacidad en el campus, pero también cuál es la situación en su comunidad local, y de verdad evaluarla cada semana para garantizar que están en la situación adecuada para reabrir", planteó Martin.

Comparte tu opinión