Las disparidades raciales en la salud de los estadounidenses no han mejorado, según un estudio

MARTES, 17 de agosto de 2021 (HealthDay News) -- En un hallazgo paradójico, una investigación reciente revela que más estadounidenses de color tienen acceso al seguro de salud ahora que hace 20 años, pero que sus percepciones de su estado de salud no han mejorado en lo absoluto.

El estudio, que se publicó el 17 de agosto en la revista Journal of the American Medical Association, plantea un panorama que da en qué pensar.

Las disparidades raciales en la salud de los estadounidenses no han mejorado,  según un estudio

Una buena noticia es que los investigadores encontraron que entre 1999 y 2018, los porcentajes de estadounidenses negros, hispanos y asiáticos que carecían de seguro de salud se redujeron. La reducción pareció relacionarse en gran medida con la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio (Affordable Care Act, ACA, también conocida como Obamacare), que amplió los programas de Medicaid de muchos estados.

Pero la moneda también tiene otra cara: a pesar de los avances en el seguro de salud, el alto costo de la atención de la salud siguió siendo un importante problema para los estadounidenses de todas las razas. De hecho, empeoró en al menos un área: en 2018, más estadounidenses prescindieron de la atención médica porque costaba demasiado.

Y cuando se trataba de la salud autorreportada, las minorías afirmaron que no estaban mejor en 2018 que hace dos décadas.

"Creo que es un enorme toque de atención", señaló el investigador sénior, el Dr. Harlam Krumholz, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut.

"El gasto en la atención de la salud no nos está resultando rentable", lamentó. "La salud del país no está mejorando. Y no ha habido un avance discernible en la eliminación de las disparidades de salud".

Los hallazgos se basan en casi 596,000 adultos de EE. UU. que participaron en una encuesta de salud federal periódica entre 1999 y 2018.

En 1999, los afroamericanos con unos ingresos bajos eran el grupo con más probabilidades de calificar su salud como "mala" o "regular", una afirmación que realizaban un 29 por ciento. Esto es en comparación con alrededor de un 6 por ciento de los adultos blancos con unos ingresos entre medianos y altos.

En 2018, estas cifras apenas habían cambiado. De forma similar, no hubo un cambio significativo en el porcentaje de estadounidenses hispanos y asiáticos que calificaron su salud como mala o regular, independientemente de los ingresos.

"En estos parámetros, no estamos haciendo ninguna diferencia", aseguró Krumholz.

Un cambio fue notable, pero en la dirección equivocada. Los estadounidenses blancos con unos ingresos bajos reportaron una peor salud en 2018 que en 1999, igualándolos con los afroamericanos con unos ingreso similares.

Todo esto sucedió mientras la cobertura del seguro de salud en realidad mejoraba. En 1999, más de una cuarta parte de los estadounidenses de origen hispano, y un 14 por ciento de los estadounidenses negros y asiáticos, carecían de seguro de salud. En 2018, esas cifras habían mejorado en todos los grupos, aunque las disparidades raciales persistieron.

Obamacare ayudó a más estadounidenses con unos ingresos bajos a obtener seguro al ampliar Medicaid, aseguró Alexander Ortega, profesor de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Drexel, en Filadelfia.

Pero, apuntó, no todos los estados participaron en la expansión de Medicaid, y los que no lo hicieron tendían a ser los estados más pobres del Sur.

Además, dijo Ortega, "tener seguro de salud es solo una pieza del rompecabezas".

En el lado financiero, el seguro de salud no necesariamente logra que la atención de la salud sea asequible, apuntó Ortega, coautor de un editorial que se publicó junto con el estudio.

Ese quedó claro en los hallazgos: en 2018, más estadounidenses (de todas las razas) dijeron que habían prescindido de la atención médica o de las recetas en el año anterior debido al costo, en comparación con 1999. Las tasas más altas fueron entre los adultos negros y blancos con unos ingresos bajos: entre una quinta y una cuarta parte dijeron que habían prescindido de la atención médica.

Incluso cuando las personas tienen seguro, dijo Krumholz, las primas mensuales, los copagos y otros "costos compartidos" pueden ser una presión financiera.

En cuanto a las calificaciones de salud de las personas, encontró el estudio, las disparidades raciales fueron obstinadamente persistentes a lo largo del tiempo. Y el número de estadounidenses, de todos los grupos raciales, que reportaron "limitaciones funcionales" (dificultades con las tareas físicas de rutina) aumentó con el paso de los años.

Una buena salud depende de mucho más que el seguro de salud, aseguró Ortega. Tener una atención de salud de alta calidad es clave, al igual que los "determinantes sociales de la salud".

Si las personas están estresadas por el pago del alquiler y las facturas, no pueden costear una comida saludable y no tienen un lugar seguro para hacer ejercicio, es difícil sentirse y estar bien, aseguró Ortega.

Y como implica todo esto, no hay una solución fácil, según Krumholz. Estados Unidos gasta el dinero en intervenciones médicas después de que las personas están enfermas o discapacitadas, y esto no mejora la salud de los estadounidenses.

"Ha llegado el momento de hacer una reevaluación completa de nuestro sistema", añadió Krumholz.

Más información

HealthCare.gov ofrece recursos para encontrar un seguro de salud.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Harlan Krumholz, MD, professor, medicine, director, Center for Outcomes Research and Evaluation, Yale School of Medicine, New Haven, Conn.; Alexander Ortega, PhD, professor, health policy, director, Center for Population Health and Community Impact, Drexel University Dornsife School of Public Health, Philadelphia; Journal of the American Medical Association, Aug. 17, 2021, online

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