La salud cardiaca de la madre en el embarazo podría influir en la salud de su hijo durante años

MIÉRCOLES, 17 de febrero de 2021 (HealthDay News) -- Un nuevo estudio muestra que el estado del corazón de una mujer durante el embarazo podría predecir la salud de su hijo cuando llegue a la adolescencia, un hallazgo que sugiere que la salud cardiaca comienza en el útero.

Los investigadores encontraron que cuando el peso, la presión arterial y los niveles de colesterol de las madres eran menos sanos durante el embarazo, sus hijos tenían un mayor riesgo de esos mismos problemas.

La salud cardiaca de la madre en el embarazo podría influir en la salud de su hijo durante años

Los motivos no están claros, pero podría ser un tema tanto de biología como de estilo de vida, señaló la investigadora principal la Dra. Amanda Perak, profesora asistente del Hospital Pediátrico Lurie y de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad del Noroeste, en Chicago.

Los genes también podrían estar implicados, además de los efectos del ambiente uterino en el desarrollo fetal, comentó Perak. Además, añadió, es probable que las dietas y los hábitos de ejercicio de los niños reflejen a los de sus padres.

Independientemente de los motivos, Perak dijo que los hallazgos amplían las evidencias de que los factores de riesgo cardiaco se conforman pronto, e incluso quizá antes del nacimiento.

Los expertos aseguraron que los hallazgos eran "importantes", ya que muestran que el embarazo podría ser un periodo crítico para determinar la salud cardiaca futura.

"La salud de las madres durante el embarazo podría influir a las futuras generaciones", planteó la Dra. Nisha Parikh, cardióloga de la Universidad de California, en San Francisco, y experta voluntaria de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).

Esto no quiere decir que sea un factor inalterable, enfatizó Parikh. Aunque las mujeres embarazadas no tengan una salud cardiovascular óptima, sus hijos de cualquier forma pueden tenerla, con la ayuda de una dieta saludable y del ejercicio.

Pero, idealmente, planteó Parikh, las mujeres deben llegar al embarazo con un peso sano, sin fumar y con unos niveles normales de presión arterial, colesterol y azúcar en la sangre.

Los hallazgos, que se publicaron el 16 de febrero en la revista Journal of the American Medical Association, se basan en 2,300 parejas de madres e hijos de varios países, entre ellos Estados Unidos. Los investigadores evaluaron los factores de riesgo cardiovasculares de las madres durante la semana 28 del embarazo, y observaron su presión arterial, colesterol, azúcar en la sangre, peso y hábitos de tabaquismo.

Entonces, evaluaron algunos de los mismos factores (excepto fumar) en sus hijos entre los 10 y los 14 años.

En general, se consideró que un tercio de las mujeres embarazadas tenían una salud cardiovascular óptima, mientras que un 6 por ciento tenían dos o más factores de riesgo. Años más tarde, los niños que nacieron de madres en este último grupo tenían casi ocho veces más probabilidades de presentar múltiples factores de riesgo, en comparación con los niños cuyas madres tuvieron una salud óptima durante el embarazo.

Esas probabilidades eran tres veces mayores entre los niños cuyas madres tenían un factor de riesgo.

El Dr. Stephen Daniels, autor de un editorial publicado junto con el informe, dijo que piensa el estudio es "realmente importante".

En un momento, se pensaba que todos los bebés iniciaban la vida con una "tabla rasa" en términos de la salud cardiovascular, dijo Daniels, pediatra jefe del Hospital Pediátrico de Colorado, en Aurora.

Pero en los últimos años, la investigación ha indicado que las exposiciones en el útero podrían configurar unos niveles variados de salud cardiovascular al nacer, anotó.

Como Parikh, Daniels dijo que esto no significa que la salud de los niños esté predeterminada. Y añadió que "no se trata de culpar a las madres".

Más bien, es posible que ayudar a las mujeres a llegar al embarazo lo más sanas posible podría tener efectos en cadena en sus hijos, planteó Daniels. Y si más adolescentes tuvieran una salud cardiovascular óptima, esto podría traducirse en menos ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares (ACV) años más adelante.

En un estudio el año pasado, Perak y sus colaboradores encontraron evidencias de esto.

Las personas que tenían una buena salud cardiovascular a finales de la adolescencia tuvieron unas tasas muy bajas de enfermedad cardiaca o ACV prematuros en los 32 años siguientes. Y las probabilidades de esas enfermedades eran alrededor de un 85 por ciento más bajas, frente a las de los jóvenes que ya tenían unos factores de riesgo, como la hipertensión, el colesterol o el azúcar en la sangre.

Daniels apuntó que otras investigaciones muestran que si las personas llegan a los 50 años libres de factores de riesgo mayores como la hipertensión y la diabetes, tiene un riesgo de por vida muy bajo de enfermedad cardiaca o ACV.

"El problema es que muchas personas no llegan a los 50 años sin factores de riesgo", lamentó Daniels.

Entonces, la prevención debe comenzar temprano, posiblemente incluso en el útero.

"La salud de las madres durante el embarazo podría ser incluso más importante de lo que creíamos", añadió Daniels.

Perak animó a las mujeres que están embarazadas o que planifican un embarazo a hablar con su médico sobre cómo "optimizar" su dieta, ejercicio y hábitos de sueño, y a buscar ayuda para dejar de fumar, si es necesario.

Más información

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. ofrece consejos sobre cómo mantenerse sana durante el embarazo.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Amanda Perak, MD, MS, assistant professor, pediatrics and preventive medicine, Lurie Children's Hospital, Northwestern University Feinberg School of Medicine, Chicago; Stephen Daniels, MD, PhD, professor, pediatrics, University of Colorado School of Medicine, and pediatrician-in-chief, Children's Hospital Colorado, Aurora; Nisha Parikh, MD, MPH, associate professor, medicine, University of California, San Francisco, and volunteer expert, American Heart Association, Dallas; Journal of the American Medical Association, Feb. 16, 2021

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