Pandemia: la radiación para el cáncer puede continuar de forma segura

Pandemia: la radiación para el cáncer puede continuar de forma segura

Los pacientes con cáncer que necesitan radioterapia no deben permitir que el miedo a la COVID-19 retrase su tratamiento, sugiere el estudio de un hospital.

A lo largo de seis días en mayo, en el apogeo de la pandemia en Nueva Jersey, se evaluó la presencia de la COVID-19 antes de la limpieza en las superficies del departamento de oncología de la radiación del Hospital de la Universidad de Robert Wood Johnson en Nueva Brunswick, Nueva Jersey.

De 128 muestras adquiridas en las áreas de los pacientes y del personal y del equipo, incluyendo objetos que usó un paciente con COVID-19, ninguna dio positivo del SARS-CoV-2, el virus que provoca a la COVID-19, encontró el estudio.

Los pacientes pueden sentirse seguros de que la contaminación de las superficies es mínima, y que el tratamiento necesario para el cáncer puede continuar de forma segura, aseguró el investigador principal, el Dr. Bruce Haffty, presidente de oncología de la radiación del Instituto Oncológico Rutgers, en Nueva Brunswick.

"La atención del cáncer debe continuar durante una pandemia de COVID, y se puede administrar de forma segura y efectiva con un riesgo mínimo de adquirir una infección de COVID del ambiente de la radiación oncológica, siempre y cuando se implementen y cumplan medidas como el uso de máscaras, el lavado de manos, el distanciamiento y las pruebas de detección", señaló Haffty.

El estudio tiene ciertas limitaciones. Debido a la naturaleza del muestro ambiental, no se pudo muestrear el 100 por ciento de una superficie para en análisis. Y no se tomaron muestras del aire. Pero Haffty dijo que como no se encontró virus en las superficies, es dudoso que hubiera virus en el aire.

"Algo importante es que realizamos estas pruebas antes de que llegara el equipo de limpieza al final del día, tras todo el movimiento de los pacientes y el personal", dijo.

Fue rutinario que los pacientes y el personal usaran máscaras, mantuvieran el distanciamiento social y se lavaran las manos con frecuencia, y es probable que esto sea el motivo de que no se encontrara el virus, planteó Haffty.

Cuando los pacientes llegaron, también se midió su temperatura y se les preguntó sobre los síntomas del virus, añadió.

El Dr. Anthony D'Amico, jefe de oncología de la radiación del Hospital Brigham and Women's, en Boston, aseguró que "este estudio corrobora lo que hemos encontrado".

En general, la tasa de infección de su hospital es de un 2 por ciento, mientras que en la comunidad al lado del hospital es de un 9 por ciento, aseguró D'Amico. Pero en los lugares donde hay personas con muchas afecciones subyacentes y menos acceso a la atención de la salud, la tasa de infección es del 33 por ciento, observó.

"Los hospitales parecen ser más seguros ahora mismo que los lugares públicos. Los protocolos que las personas están usando funcionan", dijo D'Amico.

La moraleja: los pacientes no deben postergar el tratamiento por la preocupación de que pudieran infectarse en el hospital.

"Les hemos dicho a los pacientes que no retrasen la radiación debido a la COVID-19, porque el cáncer puede ser más letal que la COVID", advirtió.

El hospital de D'Amico trata a pacientes diagnosticados con COVID-19 que necesitan radiación antes de que lleguen los demás pacientes, en la mañana. Limpian el departamento tras su salida y al final del día, después de que todos los demás pacientes se han ido, comentó.

Los pacientes con síntomas de COVID-19 deben tener un resultado negativo antes de someterse a pruebas de detección, como las mamografías y las colonoscopias, añadió D'Amico.

En la sala de espera, los pacientes y el personal usan máscaras y mantienen la distancia. Se toma la temperatura de los pacientes, y se les pregunta sobre cualquier síntoma, aclaró.

"Los pacientes deben sentirse seguros de que la persona que está sentada a su lado en la sala de espera ha sido evaluada de forma adecuada", dijo D'Amico.

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 27 de agosto de la revista JAMA Oncology.

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