La pandemia frenó los esfuerzos de los niños por perder peso

VIERNES, 19 de noviembre de 2021 (HealthDay News) -- Un nuevo estudio resalta otra consecuencia de la pandemia de COVID-19: es probable que haya hecho que para los niños con obesidad fuera incluso más difícil gestionar su peso.

Los hallazgos no resultan sorprendentes, señalaron los investigadores. Muchos adultos, ante los cambios en la vida normal durante la pandemia, han experimentado cambios en la báscula.

La pandemia frenó los esfuerzos de los niños por perder peso

También está claro que los niños no se han librado. Un estudio reciente del gobierno encontró que, durante los nueve primeros meses de la pandemia, los niños y adolescentes de EE. UU. aumentaron peso a un ritmo doble respecto a los dos años anteriores.

Y aunque las restricciones por la COVID se han aliviado, la vida no ha vuelto a la "normalidad", comentó Bradley Appelhans, investigador principal del nuevo estudio.

"Los niños ya han vuelto a la escuela, pero algunas actividades se han reducido", dijo Appelhans, profesor asociado del Centro Médico de la Universidad de Rush, en Chicago.

De forma más general, anotó, hay una pregunta sobre si la pandemia ha alterado las rutinas diarias de las familias en formas que seguirán haciendo que un estilo de vida saludable sea más difícil.

En el estudio, Appelhans y su equipo monitorizaron a 230 niños de familias urbanas con unos ingresos bajos, que estaban inscritos en un ensayo clínico de un programa para el tratamiento de la obesidad, ya fuera antes o durante la pandemia.

Antes de la pandemia, dijo Appelhans, el programa incluía sesiones presenciales para los padres y otros cuidadores, que les ofrecía tácticas para ayudar a sus hijos a tener una alimentación más saludable y a hacer ejercicio.

Una vez llegó la pandemia, estas sesiones pasaron a ser en línea o por teléfono.

Y los beneficios de los niños que estaban inscritos en el programa en ese momento se redujeron, encontró el estudio.

A lo largo de un año, estos niños en general experimentaron un aumento en su índice de masa corporal (IMC), una medida del peso en relación con la estatura. Esto es lo contrario que los niños del programa antes de la pandemia: en general, mostraron una reducción en el IMC que se sostuvo a lo largo de un año.

Los investigadores sospechan que los hallazgos reflejan las condiciones de la pandemia, en lugar de una inefectividad de las telesesiones.

"Aunque las familias recibían respaldo, los niños de cualquier forma estaban encerrados en casa, con nada para distraerse excepto la nevera y los videojuegos", apuntó Appelhans.

Anotó que la escuela da a los niños un lugar para hacer ejercicio y comidas gratuitas o con un costo reducido, además de una estructura general para el día.

Esta falta de estructura diaria podría ser uno de los principales motivos de que los niños aumentaran de peso durante la pandemia, observó Amanda Staiano, una investigadora que no participó en el estudio.

Nadie está culpando a las familias, que están estresadas y gestionando el aprendizaje en casa.

"Sin duda sabemos que las familias están experimentando mucho estrés", dijo Staiano, profesora asociada de obesidad pediátrica y conductas de salud del Centro de Investigación Biomédica Pennington en Baton Rouge, Luisiana.

Pero añadió que ayudar a los niños a volver a una rutina más saludable conlleva un "compromiso de toda la familia".

"Puede significar simplemente salir a caminar juntos por el vecindario", dijo Staiano.

Las familias urbanas con unos ingresos bajos, como las del estudio, se vieron muy afectadas por la pandemia, de muchas formas.

Y los niños urbanos fueron los que más dificultades tuvieron para mantenerse activos bajo las restricciones por la pandemia, apuntó Nicole Fearnbach, una vocera de la Sociedad de la Obesidad (The Obesity Society) que también es investigadora del Pennington.

Las familia sin espacio, dinero o equipos especiales tienen dificultades para hacer ejercicio bajo techo, anotó. Y muchos niños carecen de áreas al aire libre seguras o accesibles para ser activos.

Además, el ejercicio es solo uno de los factores. Fearnbach dijo que está claro que la pandemia afectó de forma negativa a las dietas, los patrones de sueño y, en particular, al bienestar mental de muchos niños.

Fearnbach señaló que si los padres necesitan ayuda para que sus hijos vuelvan a una rutina más saludable, pueden hablar con el pediatra.

Staiano sugirió que los padres también averigüen qué está haciendo la escuela de sus hijos para proveer oportunidades de ejercicio.

Las familias que estén teniendo dificultades para establecer unas rutinas más saludables no deben "desanimarse", enfatizó Appelhans.

"Muchas familias han estado teniendo dificultades", aseguró. "Si está pasando por dificultades, no debe sentir que ha fracasado".

Hay motivos para el optimismo. Ahora que los niños en edad escolar son elegibles para la vacunación contra la COVID-19, los padres podrían sentirse más cómodos si los llevan a actividades, apuntó Fearnbach.

Staiano también anotó que, en el estudio, la participación familiar en el programa de gestión del peso fue igual de alta durante la pandemia que antes.

"Incluso durante la pandemia, las familias lo priorizaban", añadió.

Los hallazgos se publicaron en una edición reciente en línea de la revista Obesity.

Más información

La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) ofrece consejos sobre la crianza durante la pandemia.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Bradley Appelhans, PhD, associate professor, preventive medicine, Rush University Medical Center, Chicago; Amanda Staiano, PhD, associate professor, pediatric obesity and health behavior, Pennington Biomedical Research Center, Louisiana State University, Baton Rouge; Nicole Fearnbach, PhD, spokeswoman, The Obesity Society, Silver Spring, Md., and assistant professor, research, Pennington Biomedical Research Center, Baton Rouge; Obesity, Nov. 5, 2021, online

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