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La inflación de verdad está estresando a los estadounidenses

MARTES, 16 de mayo de 2023 (HealthDay News) -- El alto costo de... todo. Las crecientes tasas de inflación están potenciando las ansiedades de algunos grupos de estadounidenses mucho más que las de otros, informa un nuevo estudio.

Las mujeres, los adultos de mediana edad y las personas con un nivel educativo o un salario más bajos están sintiendo mucho más estrés debido a los precios más altos, además de las personas que antes estaban casadas pero que han enviudado, se han divorciado o separado, según los hallazgos, que se publicaron en la edición del 15 de mayo de la revista JAMA Network Open.

La inflación de verdad está estresando a los estadounidenses

"En general, se trata de las poblaciones vulnerables, las personas que están más expuestas a los cambios en los precios", señaló el investigador principal, Cary Wu, profesor asistente de sociología de la Universidad de York, en Toronto.

En el estudio, Wu y sus colegas analizaron los datos de casi 370,000 estadounidenses que participaron en la Encuesta del Pulso de los Hogares (Household Pulse Survey), llevada a cabo por la Oficina del Censo de EE. UU.

Los datos de la encuesta revelaron:

  • Las mujeres tenían un 30 por ciento más de probabilidades de estar estresadas por la inflación que los hombres.
  • Las personas viudas o divorciadas tenían más o menos un 50 por ciento más de probabilidades que las parejas casadas de estar estresadas, y las separadas el doble de probabilidades.
  • Las personas con un título de postgrado tenían un 40 por ciento menos de probabilidades de sentirse presionadas por la inflación que las que tenían un diploma de escuela secundaria, mientras que los que tenían un título universitario tenían un 50 por ciento menos de probabilidades.

Como era de prever, los ingresos familiares también tuvieron un rol esencial en el sentimiento de estrés por la inflación.

Más o menos un 66 por ciento de las personas que ganaban menos de 25,000 dólares se sentían estresadas por la alta inflación, en comparación con un 17 por ciento de las que ganaban más de 200,000 dólares, mostraron los resultados.

"Para las personas que tienen unos ingresos más bajos, esos pequeños aumentos en el costo de las necesidades diarias es simplemente muy impactante y estresante, porque cada semana o mes tienen un presupuesto limitado para la comida y el alquiler", apuntó Wu.

Pero la edad también tiene un rol significativo. Las personas de 30 a 50 años tenían alrededor de un 30 por ciento más de probabilidades de estar estresadas por la inflación que otras.

Wu piensa que en este rango de edad, las personas podrían estar estresadas porque tienen que preocuparse no solo por ellas mismas, sino también por sus familias.

"Cuando las personas tienen hijos, cuando tienen a una gran familia a la cual cuidar en una inflación alta, es más estresante", aseguró.

La raza de una persona también podría ser un factor, hasta cierto punto, pero depende del estatus socioeconómico de la familia, encontraron los investigadores.

Los estadounidenses hispanos tenían un 26 por ciento más de probabilidades de estar estresados por la inflación que los blancos, pero la inflación no afectó de forma significativa a los niveles de estrés de los estadounidenses negros tras tomar en cuenta su estatus socioeconómico, mostraron los resultados.

Estos resultados concuerdan con encuestas nacionales llevadas a cabo por la Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association) y la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association), indicaron los expertos.

"Este estudio nos dice que los estadounidenses que ganan menos están más estresados por los aumentos en los precios, lo que tiene mucho sentido", comentó la Dra. Rebecca Brendel, presidenta de la Asociación Americana de Psiquiatría. "Nos dice que los estadounidenses que han pasado por cambios recientes también están más estresados por la inflación, algo que podríamos prever. Por ejemplo, los que han pasado por un divorcio o se han separado o enviudado reportaron más estrés".

La pandemia reciente y el estado de crisis actual en Estados Unidos también podrían tener un rol en este estrés, anotó Brendel.

Una encuesta reciente realizada por la Asociación Americana de Psiquiatría encontró que un 70 por ciento estaban preocupados sobre su seguridad y la de su familia, un 68 por ciento temían un robo de identidad, y un 66 por ciento estaban ansiosos por su salud.

"En la encuesta, pagar las facturas ocupó el cuarto lugar", anotó Brendel, ya que un 65 por ciento expresaron esa ansiedad. "Sigue siendo bastante alto, pero muestra que los estadounidenses sufren mucho estrés en general, y que tenemos mucho trabajo por hacer para enfocarnos colectivamente en nuestra salud y bienestar".

Y es probable que ni siquiera los informes recientes de que la inflación se alivia hagan que el estrés por los altos precios desaparezca, advirtió Vaile Wright, directora sénior de innovación en la atención de la salud de la Asociación Americana de Psicología.

"Aunque unas buenas noticias podrían proveer algo de alivio, pienso que lo que muchas personas experimentan en sus vidas cotidianas son unos precios para la compra, de gasolina, del consumidor, que siguen siendo altos", aseguró Wright. "Pienso que hasta que las personas sientan una diferencia real en el bolsillo, algunos de estos niveles de estrés seguirán siendo bastante altos".

Wu se mostró de acuerdo.

"Pienso que el impacto será duradero, porque las personas perciben la inflación en términos de su experiencia diaria", comentó Wu. "La comida, los restaurantes, el alquiler... cuando aumentan, nunca bajan. La inflación se reduce, en términos estadísticos, pero es probable que los precios de la comida y el alquiler no bajen".

Mientras tanto, las personas tendrán que afrontar su estrés, y el primer paso es reconocer que sienten estrés, enfatizó Brendel.

"Si tenemos problemas para dormir, nos sentimos aprehensivos cuando tenemos que hacer una compra, o revisamos la cuenta bancaria constantemente, son pistas de que quizá debamos tomar algunas medidas concretas respecto a la preocupación financiera", planteó Brendel.

Las personas deben comenzar por el autocuidado: cosas básicas, como la actividad física, las interacciones sociales, dormir bien y una dieta saludable, observó Wright.

"En realidad, no podrá identificar cómo resolver el problema a menos que esté en un lugar de estabilidad emocional, así que ese es siempre el lugar por dónde empezar", planteó Wright. "Y una vez tenga esa base, puede enfocarse en las cosas que puede controlar".

Wu prevé que el estrés relacionado con la inflación solo se reducirá con un mejor trabajo o un aumento en el salario, para que se corresponda con los precios más altos que experimentan.

Hasta que les llegue más dinero, las personas deben pensar en medidas para mejorar sus finanzas, aconsejaron Brendel y Wright.

"¿Puede compartir coche para ahorrar dinero en combustible? ¿Puede alquilarle una habitación a alguien? ¿Puede elegir otras opciones en el supermercado?", preguntó Wright. "Tan solo encontrar cosas pequeñas que pueda cambiar puede ayudar a reducir parte del estrés. Lo que de verdad fomenta los niveles de estrés es ese grado de incertidumbre y falta de control".

Del mismo modo, un presupuesto familiar podría ayudar a una persona a gestionar el estrés por la inflación, aseguró Brendel.

"Aunque las cosas parezcan más costosas en el supermercado y en la gasolinera, de verdad estudiar cuánto dinero tiene, cuánto genera por semana, y cuánto gasta, podría ser tranquilizador", añadió Brendel.

Más información

La Clínica Cleveland ofrece más información sobre la gestión del estrés.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Cary Wu, PhD, assistant professor, sociology, York University, Toronto, Canada; C. Vaile Wright, PhD, senior director, health care innovation, American Psychological Association; Rebecca Brendel, MD, JD, president, American Psychiatric Association; JAMA Network Open, May 15, 2023

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