El estrés y el aire contaminado son una mala combinación en el embarazo, según un estudio

LUNES, 31 de octubre de 2022 (HealthDay News) -- Proteger a las mujeres de la contaminación atmosférica podría mejorar el peso de sus bebés al nacer, sugiere un estudio reciente.

Esto es particularmente importante para las madres estresadas que viven en vecindarios que tienen un aire de mala calidad.

El estrés y el aire contaminado son una mala combinación en el embarazo, según un estudio

La exposición de una futura madre tanto a la contaminación atmosférica como al estrés psicológico entre el principio y la mitad del embarazo puede alterar al delicado crecimiento fetal, según los autores del estudio.

"Aunque la contaminación atmosférica tiene un efecto dañino en muchas poblaciones distintas, nuestro estudio identificó los efectos en las madres embarazadas, que ya son las más vulnerables", comentó el coautor del estudio, Zhongzheng Niu.

"Añadir un estrés percibido alto es otro factor que contribuye al problema. Ya sabemos que el aire contaminado se vincula con un peso bajo al nacer y con el riesgo de enfermedades en el futuro. Proteger a las mujeres de estos riesgos al final protegería a las generaciones futuras", añadió Niu, experto postdoctoral y asociado de investigación de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California (USC).

Tener un peso bajo al nacer aumenta los riesgos de un bebé de otros problemas de la salud, lo que incluye a problemas respiratorios, sangrado en el cerebro, ictericia, infecciones e incluso la muerte. También podría aumentar los riesgos de enfermedades a largo plazo, como la diabetes, la enfermedad cardiaca, la hipertensión, las discapacidades intelectuales y del desarrollo, y la obesidad, anotó el equipo de la investigación en un comunicado de prensa de la universidad.

En el estudio, los investigadores analizaron el problema usando datos de 628 mujeres, que eran sobre todo hispanas con unos ingresos bajos, que estuvieron embarazadas entre 2015 y 2021. Las mujeres participaban en el Centro MADRES (por las siglas en inglés de Riesgos Maternos y del Desarrollo por los Factores Estresantes Ambientales y Sociales) de la USC.

MADRES recolectó los expedientes médicos y la información sobre el lugar de residencia durante visitas clínicas. Las participantes también completaron un cuestionario para medir sus percepciones del estrés.

Los investigadores midieron los factores estresantes a nivel del vecindario usando la puntuación CalEnviroScreen Score. Esta herramienta de detección identifica a los vecindarios que padecen de múltiples fuentes de contaminación y vulnerabilidad poblacional.

Alrededor de un 21 por ciento de las participantes reportaron unos niveles altos de estrés. Más de un 60 por ciento vivían en un vecindario con una puntuación en la CalEnviroScreen Score superior a 50, lo que se consideró como alto, según los autores del estudio.

El equipo de la investigación usó datos de la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. para examinar tres componentes del aire contaminado (PM2.5, PM10 y NO2) cerca de las viviendas de las participantes.

La contaminación con PM2.5 proviene de la combustión de la gasolina, el aceite, el diésel y la madera. La PM10 se puede encontrar en el polvo y el humo. El NO2, o dióxido de nitrógeno, se libera cuando los combustibles fósiles se queman a altas temperaturas.

Los investigadores observaron los estimados diarios de los promedios a 24 horas de NO2 y materia particulada en la residencia de cada participante desde 12 semanas antes de la concepción hasta las 36 semanas del embarazo.

Encontraron que su peso al nacer era 9.5 gramos más bajo por cada aumento en el rango intercuartílico (4 µg/m3) de exposición a la PM2.5 durante el periodo gestacional de las 14 a las 22 semanas. Las madres con unas puntuaciones altas de estrés experimentaron unas mayores reducciones en el peso al nacer.

Además, las mamás con unas puntuaciones altas de estrés que se expusieron a los niveles más altos de PM2.5 entre las semanas 4 y 20 del embarazo tuvieron bebés que pesaban 34 gramos, o 1 onza, menos al nacer. Las madres expuestas a la PM10 más alta entre las semanas nueve y 14 del embarazo tuvieron bebés que pesaban 39.4 gramos menos, en promedio.

También en el mismo grupo de estrés alto, la exposición al NO2 de las nueve a las 14 semanas gestacionales se asoció con una reducción de 40.4 gramos en el peso al nacer. Y con la exposición entre las semanas gestacionales de 33 a 36 se observó la mayor reducción en el peso al nacer: de 117.6 gramos, o 4.1 onzas.

"A pesar de las reducciones en la contaminación atmosférica en California, todavía observamos los efectos nocivos de los contaminantes atmosféricos en el peso al nacer, que es un indicador clave de la futura salud del bebé, en las poblaciones vulnerables", lamentó la coautora Carrie Breton, profesora de ciencias de la población y la salud pública de la Keck.

"Es importante tomar en cuenta la combinación de factores estresantes y contaminantes para proteger la salud de los bebés", añadió Breton. "Seguir monitorizando los contaminantes del aire debe seguir siendo una prioridad. Reducir los factores estresantes individuales y de los vecindarios también debe ser una prioridad, en particular a nivel de las políticas".

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 25 de octubre de la revista JAMA Network Open.

Más información

March of Dimes ofrece más información sobre la gestión del estrés durante el embarazo.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTE: University of Southern California, news release, Oct. 25, 2022

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