Discurso de un adolescente genera conciencia sobre la tartamudez

Discurso de un adolescente genera conciencia sobre la tartamudez

En la última noche de la convención demócrata nacional, el mundo escuchó a un orador peculiar: un chico de 13 años llamado Brayden Harrington.

Brayden fue invitado a dar un discurso porque tiene una afección frustrante e incomprendida que comparte millones de estadounidenses, entre ellos el candidato presidencial demócrata, Joe Biden.

"Somos tartamudos", explicó en un video que se grabó para la convención virtual.

Biden ha sido honesto respecto a sus dificultades con la tartamudez, y la ha llamado "el elemento singular que más ha definido [su] vida", según Los Angeles Times.

En febrero, Brayden conoció al exvicepresidente en un evento de la campaña en Nuevo Hampshire, donde establecieron un vínculo gracias a la afección que comparten.

"Me contó sobre un libro de poemas de [William] Yeats que leía en voz alta para practicar", recordó Brayden. "Me mostró cómo señaliza sus discursos para hacer que leerlos en voz alta sea más fácil. Y hoy hice lo mismo", añadió, dándole la vuelta a su guion señalizado hacia la cámara para mostrárselo al público.

El discurso de Brayden buscaba mostrar el lado vulnerable y compasivo del candidato demócrata. Pero también echó luz sobre un trastorno del habla que, a veces, ha sido descrito como un "misterio médico", según Soo-Eun Chang, profesora de psiquiatría infantil y adolescente de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor.

"En el pasado, las personas pensaban que la tartamudez se debía a que la persona tenía algunos problemas de ansiedad, un coeficiente intelectual bajo, una mala crianza y cosas por el estilo", comentó. "Ahora, los científicos saben que los genes tienen un rol en la tartamudez, pero todavía hay muchas ideas erróneas".

Se estima que tres millones de estadounidenses tartamudean. El trastorno del habla surge entre los 2 y los 4 años, cuando los niños están aprendiendo a hablar. Entre un 5 y un 10 por ciento de todos los niños tartamudean, pero casi un 80 por ciento lo superan al crecer.

La tartamudez no tiene una sola causa, pero los genes tienen un rol. Alrededor de un 60 por ciento de las personas que tartamudean tienen un familiar que también lo hace, según la Fundación Americana de la Tartamudez (Stuttering Foundation).

Se está realizando investigación, pero los tartamudos también tienen unas diferencias sutiles en el funcionamiento del cerebro mientras hablan. Aun así, las personas que tartamudean no tienen un déficit cerebral aparente, enfatizaron los expertos.

Jane Fraser, presidenta de la Fundación Americana de la Tartamudez, conoce el rol genético de la tartamudez a nivel personal. Su padre, su tío y su primo tartamudeaban, lo que llevó a su padre a iniciar la fundación hace más de 70 años.

El habla es un proceso complejo que requiere que el cerebro se comunique con múltiples músculos, de forma que no resulta sorprendente que a algunas personas les cueste producir palabras, planteó.

"Es una tarea inmensa", afirmó Fraser. "No solo se piensa en la palabra, sino que se procesa y se usan todos los músculos implicados".

Las ideas erróneas de que la tartamudez es causada por problemas emocionales, por una falta de inteligencia o por una mala crianza solo hacen que afrontar la afección resulte más difícil, añadió.

Y aunque la ansiedad y el estrés no hacen que alguien desarrolle tartamudez, pueden empeorar a una tartamudez existente. "Sabemos que es un problema físico real", dijo. "Pero como todas las demás cosas que existen, el estrés puede agravarla".

El estrés y la ansiedad también podrían originarse en el estigma social que rodea a la tartamudez, de forma que algunos expertos están presionando para que las personas sean más abiertas y acepten más a la tartamudez, para ayudar a cambiar la narrativa.

"Por esto, todo el mundo aplaudió a [Brayden] por hablar abiertamente sobre su tartamudez, porque mostró que no le provocaba vergüenza", dijo Fraser.

Como no hay un tratamiento en particular para la tartamudez, y muchos niños la superan al crecer, inculcar la confianza y la aceptación en los tartamudos se está convirtiendo en una parte cada vez más dominante de la terapia.

Chang dijo que "hay menos énfasis en tratar de tener fluidez, necesariamente, sino en convertirse en mejores comunicadores. En lugar de hablar con fluidez, no pasa nada si tartamudea, pero tenga confianza y enfóquese en el mensaje y en el aspecto comunicativo".

Los padres, los hermanos, los maestros y los compañeros de clase tienen un rol esencial al fomentar la confianza del tartamudo.

Fraser instó a los padres a hablar con sus hijos sobre la tartamudez, en lugar de fingir que no existe. La tartamudez es frustrante, y cuando un padre no la reconoce, los niños podrían sentirse incluso más confusos y solos.

Escuchar con paciencia y mantener el contacto visual con alguien que tartamudea es esencial.

"Cuando alguien comienza a tartamudear, muchas personas se sienten avergonzadas", apuntó Fraser. "No saben cómo reaccionar, entonces bajan la mirada. Y, por supuesto, esto hace que la persona que tartamudea se sienta incómoda, y comienzan a tensarse un poco".

La mayoría de las terapias para la tartamudez se enfocan en orientar a las personas para que bajen el ritmo al hablar, lo que puede ayudar.

Winston Churchill, el famoso primer ministro británico, también era tartamudo, y usaba esta técnica para mejorar sus discursos, según Fraser. "Cuando quería decir algo importante, lo decía de forma muy lenta", observó. "Hasta que toda la audiencia lo miraba preguntándose qué iba a decir ahora. Esto otorga cierto poder".

Muchas de esas estrategias podrían ayudar a alguien que busca ser un mejor oyente y comunicador, aseguró Chang. "Creo que las personas deberían ser mejores oyentes, y comprender a las personas que hablan de una forma distinta", añadió.

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