Cuando la marihuana se legaliza, más personas conducen drogadas, según un estudio

JUEVES, 13 de enero de 2022 (HealthDay News) -- Hay más evidencias de que la marihuana podría hacer que conducir sea más peligroso: a medida que la marihuana se ha legalizado en más países y estados, un mayor número de personas están conduciendo bajo la influencia de la droga, y sufriendo accidentes, informan unos investigadores.

El THC, el ingrediente activo del cannabis, se ha detectado en el doble de conductores canadienses desde 2018, cuando el cannabis se legalizó por primera vez. El mismo efecto se está observando en Estados Unidos, señaló el investigador principal, el Dr. Jeffrey Brubacher, profesor asociado del departamento de medicina de emergencia de la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver.

Cuando la marihuana se legaliza, más personas conducen drogadas, según un estudio

Una prominente experta en la adicción de EE. UU. se mostró de acuerdo.

"Esta es un área de investigación emergente y de una importancia extrema", comentó en una declaración la Dra. Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de EE. UU. "Un estudio reciente encontró un aumento en las tasas de accidentes de vehículos motores en los seis meses tras la autorización del cannabis médico en Canadá, y otro estudio encontró un aumento relativo en el riesgo de choques letales en vehículos motores de un 15 por ciento, y un aumento relativo en las muertes asociadas de un 16 por ciento en las jurisdicciones de EE. UU. donde el cannabis es legal", anotó.

"A medida que cada vez más estados buscan legalizar la marihuana, es esencial que comprendamos el impacto de la legalización en la adicción y en una variedad de resultados de salud adicionales, lo que incluye los accidentes de conducción, para determinar estrategias con el fin de implementar la legalización al mismo tiempo que se minimizan los daños potenciales", añadió Volkow.

Brubacher dijo que la cantidad de marihuana que se consume antes de tomar el volante también es importante.

"El aumento en el número de conductores que usaron cannabis, sobre todo los conductores con unos niveles altos de THC (de 5 nanogramos/mL o más), es preocupante", aseguró. "Pero no podemos concluir que todos esos accidentes fueran provocados por el cannabis".

Investigaciones anteriores no encontraron ninguna evidencia de que unos niveles bajos de THC (de menos de 5 ng/mL) se asocien con un aumento en el riesgo de provocar un accidente, apuntó Brubacher.

"Pero el uso agudo de cannabis provoca unos déficits cognitivos y un deterioro psicomotor, y hay evidencias de que los conductores con niveles de THC de 5 ng/mL o más tienen un riesgo más grande de chocar", advirtió.

Unos tiempos de reacción más lentos

Estos déficits conducen a un tiempo de reacción más lento, falta de concentración y a zigzaguear en la carretera, dijo Brubacher.

"Sabemos que el riesgo de tener un accidente es más alto en los conductores borrachos que en los conductores que utilizan cannabis", dijo. "Algunos investigadores han sugerido antes que la legalización del cannabis podría mejorar la seguridad si los conductores usaran cannabis en lugar de alcohol. Lamentablemente, no encontramos ninguna evidencia de una reducción en el porcentaje de conductores lesionados que tuvieron resultados positivos de alcohol".

Volkow anotó que los efectos de la marihuana en la capacidad de conducción son considerables.

"Numerosos estudios han demostrado que la marihuana altera de forma significativa muchas de las habilidades necesarias para una conducción segura, entre ellas el juicio, la coordinación motora y el tiempo de reacción. Estudios realizados en un laboratorio también encontraron una relación directa entre la concentración del THC en la sangre y un impedimento en la capacidad de conducción", aseguró.

"Pero esta investigación se debe interpretar con precaución, ya que puede ser extremadamente difícil distinguir la causalidad para cualquier accidente de coche en particular. Esto se debe a que, a diferencia del alcohol, no hay una prueba para el uso en la carretera que mida los niveles de la droga en el cuerpo", explicó Volkow. "Esto significa que las pruebas que se usan para detectar los niveles de THC en los conductores con frecuencia se realizan horas después del accidente. Además, la marihuana se puede detectar en los fluidos corporales días o semanas tras el último uso, y los conductores con frecuencia la combinan con el alcohol, lo que dificulta saber qué tan significativo podría ser el rol del cannabis solo en el choque".

En el estudio, Brubacher y sus colaboradores analizaron los niveles de THC en muestras de sangre de más de 4,300 conductores lesionados que fueron tratados en centros de traumatología de Columbia Británica entre 2013 y 2020.

Antes de la legalización de la marihuana, alrededor de un 4 por ciento de los conductores tenían niveles de THC en sangre por encima del límite legal para la conducción en Canadá, de 2 ng/mL. Ese porcentaje aumentó a casi un 9 por ciento tras la legalización, encontraron los investigadores.

La proporción de conductores con unas concentraciones más altas de THC también aumentó, de un 1 por ciento antes de la legalización a un 4 por ciento después.

El mayor aumento se observó entre los conductores de a partir de 50 años. No se observaron cambios significativos en los conductores que tuvieron resultados positivos de alcohol, ya fuera solo o en combinación con el THC, anotaron los investigadores.

Se aconseja retrasar la conducción

El porcentaje de los que conducen tanto borrachos como drogados era de alrededor de un 2 por ciento antes de la legalización, y de un 3 por ciento después, encontraron los autores del estudio.

Los niveles de THC en sangre en general alcanzan su punto máximo, de alrededor de 100 ng/mL, en un periodo de 15 minutos tras fumar marihuana. Los niveles entonces se reducen con rapidez, a menos de 2 ng/mL en un plazo de cuatro horas tras fumar. Tras consumir THC comestible, los niveles se reducen a una concentración similarmente baja tras ocho horas, apuntó Brubacher.

Basándose en estos datos, aconseja a las personas no conducir durante cuatro horas tras fumar marihuana y ocho horas tras ingerirla. Brubacher también advirtió que la combinación del alcohol y la marihuana puede ser particularmente letal al conducir.

"Aunque estos números son preocupantes, y pienso que hay cierto motivo de preocupación, el cielo no se está cayendo", aclaró. "No es un problema tan grave como sería si viéramos una duplicación en el número de conductores que consumen alcohol, porque el riesgo con el THC es menos que con el alcohol".

El mismo aumento en el uso de la marihuana durante la conducción se observó en Estados Unidos en los estados donde se ha legalizado.

Según Paul Armentano, el subdirector de NORML, un grupo que defiende la reforma de las leyes sobre la marihuana en Estados Unidos, "también se ha reportado un aumento similar en los datos de prevalencia en algunos estados de EE. UU., como Washington, sin un aumento estadísticamente significativo en las muertes por tráfico".

Aunque las pruebas de THC pueden ser difíciles, Armentano advirtió que las personas no deben conducir mientras se sientan "drogadas".

"NORML tiene un largo historial de pedir campañas de educación pública dirigidas, sobre la influencia del consumo agudo de cannabis en el desempeño de la conducción, y creemos que este tipo de campaña debería ser parte de cualquier ley de legalización para el uso en los adultos", comentó Armentano. "También tenemos un largo historial de pedir que se provea a la policía unas herramientas y métodos más precisos, tanto para identificar como para desalentar la conducta de conducción bajo la influencia del cannabis".

El informe se publicó en la edición del 13 de enero de la revista New England Journal of Medicine.

Más información

Aprenda más sobre la marihuana y la conducción en el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de EE. UU.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Jeffrey Brubacher, MD, associate professor, department of emergency medicine, University of British Columbia, Vancouver, Canada; Paul Armentano, deputy director, NORML, Washington, D.C.; New England Journal of Medicine, Jan. 13, 2022

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