AHA News: Los corazones y los cerebros sanos comienzan en la infancia

LUNES, 16 de agosto de 2021 (American Heart Association News) -- La presión arterial alta, el colesterol elevado y otros factores de riesgo para la salud del corazón y el cerebro son problemas en los que la gente no suele pensar hasta que llega a la mediana edad.

Un creciente número de investigaciones sugiere que se debería empezar antes, décadas antes.

AHA News: Los corazones y los cerebros sanos comienzan en la infancia

"Los factores que pueden modificarse a través del de estilo de vida comienzan a ser muy importantes desde la infancia", afirma el Dr. Juuso Hakala, estudiante de doctorado del Centro de Investigación de Medicina Cardiovascular Aplicada y Preventiva de la Universidad de Turku, Finlandia.

Hakala fue el autor principal de un análisis de datos del estudio sobre el riesgo cardiovascular en jóvenes finlandeses, con el que realizó un seguimiento de 3.596 niños y adolescentes durante tres décadas. En 2011, los investigadores sometieron a 2.000 participantes a una prueba de función cognitiva computarizada y descubrieron que el control del peso, el colesterol y la presión arterial en las primeras etapas de la vida podía afectar la función cognitiva en la edad adulta.

Según el estudio, los niños con niveles constantemente elevados de presión arterial y colesterol tenían peor memoria y capacidad de aprendizaje en la mediana edad, comparados con quienes tuvieron mejores medidas de salud cardíaca. Los que fueron obesos durante toda su vida fueron menos capaces de procesar información o mantener la atención a medida que envejecían. Al llegar a los 40 años, los que presentaban los tres factores de riesgo cardíaco obtuvieron los peores resultados en todas las medidas de salud cerebral.

La relación entre la salud del corazón y del cerebro está bien establecida. El buen flujo sanguíneo mantiene el buen funcionamiento de ambos órganos. En las investigaciones se ha demostrado que las condiciones y los comportamientos que dañan los vasos sanguíneos, como la presión arterial alta y el colesterol, ponen en riesgo tanto el corazón como el cerebro y pueden conducir a ataques cardíacos, ataques cerebrales y demencia.

Con el aumento de la obesidad infantil en las últimas décadas y las crecientes pruebas de que la mala salud del corazón comienza a desarrollarse incluso desde la infancia, los expertos en salud se enfocan cada vez más en la importancia de sentar buena bases en una etapa temprana de la vida para evitar daños más adelante.

"El estilo de vida debe cambiar a una edad mucho más temprana", afirma el Dr. Mitchell Elkind, expresidente inmediato de la American Heart Association y profesor de neurología y epidemiología del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, en Nueva York. "Debemos promover el mensaje entre la población juvenil y comenzar con los niños. Sabemos que las conductas que se adoptan en la niñez son muchas veces las que persisten durante toda la vida".

Las directrices federales recomiendan que los niños y adolescentes de 6 a 17 años realicen diariamente por menos una hora de actividad física de moderada a intensa, y que esa hora incluya actividades más intensas por lo menos tres veces por semana para mantener los músculos y los huesos fuertes. También sugieren que es importante limitar el sedentarismo frente a las pantallas.

"No se trata solo de lo que se hace, sino también de lo que no se hace", afirma Gabriel Shaibi, profesor de la Facultad de Enfermería e Innovación en Salud de la Universidad Estatal de Arizona y director de su Centro de Promoción de la Salud y Prevención de Enfermedades en Phoenix.

Se ha demostrado que, independientemente del peso, la actividad física regular "tiene efectos sobre la función cognitiva, el rendimiento académico y los resultados en general", dijo.

Además, aunque los estudios demuestran que los niños obesos tienen mayores riesgos de mortalidad y padecimientos cardíacos posteriores, el riesgo añadido desaparece si pierden el peso extra cuando crecen, dijo Shaibi. "Entonces, ¿nos enfocamos en la pérdida de peso o, nos centramos más bien en mejorar la salud cumpliendo las pautas de actividad física y evitando el exceso de tiempo sedentario frente a las pantallas?".

Muchos niños no realizan suficiente actividad física en su vida diaria para obtener beneficios para la salud cardíaca y cerebral. Según Shaibi, lograr que se levanten y se muevan puede ser una mejor estrategia que centrarse en la pérdida de peso, que puede ser muy difícil de conseguir.

"Al desviar la atención del peso y enfocarse en la conducta, tenemos más posibilidades de mejorar los resultados en el ínterin que se relacionan con los beneficios a largo plazo", señaló.

Eso no significa que las personas que han estado inactivas la mayor parte de su vida no puedan tomar medidas en el presente para mejorar su salud cardíaca y cerebral.

"De seguro, es mejor tener buenos hábitos toda la vida", dijo Hakala. "Pero nunca es demasiado tarde para comenzar".

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Por Laura Williamson

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