La vacuna rusa tiene una eficacia del 91.6% ¿cómo funciona?

La vacuna rusa tiene una eficacia del 91.6% ¿cómo funciona?
La revista científica británica The Lancet publicó que su eficacia es del 91.6% | Foto: GETTY IMAGES

La primera vacuna desarrollada contra COVID-19, Sputnik  V, cuenta a partir de ahora con uno de los principales reconocimientos científicos: la revista científica británica The Lancet publicó que su eficacia es del 91.6%. 

La vacuna Gam-COVID-Vac, conocida como "la vacuna rusa", se desarrolló en el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, en Moscú. Esta vacuna se está administrando en unos 16 países, varios de América Latina,  entre ellos Argentina, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Venezuela, mientras que México habría firmado un contrato por 24 millones de dosis.

La publicación de los resultados intermedios de los ensayos clínicos de Fase III en la revista científica The Lancet es considerada como un "comprobante de calidad".

La eficacia de la Sputnik V la posiciona en el podio de las vacunas contra la COVID-19, junto a Pfizer/BioNTech (EE. UU. y Alemania), que tiene una eficacia de 95% y Moderna (EE. UU.) con 94%.

Comparada con otras vacunas, Sputnik sería más efectiva que Novavax (EE. UU.) con 89.3%, Sinopharm (China) con 79.3%, AstraZeneca (Reino Unido y Suecia) con 70%, Johnson & Johnson (EE. UU.) con 66%, y Sinovac (China) con 49.6%. Pero su efectividad sería un poco menor que Pfizer y Moderna que han reportado 95% y 94%, respectivamente. 

El ensayo clínico que investigó la eficacia de la vacuna rusa fue un estudio aleatorizado (los participantes se eligieron al azar), doble ciego (tanto quien administró la vacuna como el vacunado no sabían el origen de la vacuna) y controlado por placebo, es decir algunos recibieron un placebo. 

Participaron 19.866 voluntarios, de los cuales 14.964 recibieron la vacuna mientras que a 4902 se les suministró el placebo.

Ambas dosis de la vacuna se administraron con 21 días de diferencia, y, según detallan, la eficacia fue del 91.6%. Este número proviene del análisis de 78 casos con COVID-19, 62 identificados en el grupo placebo y 16 en el grupo que recibió la vacuna.

Otro dato alentador fue que la eficacia en el grupo de adultos mayores de 60 años (2144 voluntarios), alcanzó 91.8%, por lo que no difirió estadísticamente del grupo de entre 18 y 60 años.

Además, más del 98% de los voluntarios mostraron niveles de anticuerpos superiores a los reportados en personas que se recuperaron del COVID, es decir, que los desarrollaron tras contagiarse.

Finalmente, el en la publicación se informó que el 94% de los eventos adversos fueron leves, e incluyeron síntomas gripales, reacciones en el lugar de la inyección, dolor de cabeza y cansancio.

Sputnik V llega a México

 A fines enero,  la Secretaría de Salud de México dijo que el gobierno había firmado un contrato por 24 millones de dosis de la vacuna Sputnik Vque se suman a las de Pfizer y AstraZéneca. 

La Secretaría de Salud firmó un contrato por 24 millones de dosis, de las cuales 400.000 llegarían en Febrero, un millón en marzo, seis millones en abril y el resto en mayo, según datos publicados en las redes sociales de la secretaría de Salud.

También dijeron que las personas mayores de 60 podían inscribirse en la página MiVacuna.salud.gob.mx . Del total de dosis,  "400.000 llegarían en Febrero, un millón en marzo, seis millones en abril y el resto en mayo, según datos publicados en las redes sociales.

Las etapas de la estrategia de vacunación, según informó el gobierno mexicano, se distribuyen de la siguiente manera:

  • Etapa 1 (diciembre 2020 – febrero 2021): incluye al personal de salud de primera línea de control de la COVID-19.
  • Etapa 2 (febrero – abril 2021): incluye al personal de salud restante y mayores de 60 años.
  • Etapa 3 (abril – mayo 2021): incluye a personas de entre 50 y 59 años.
  • Etapa 4 (mayo – junio 2021): incluye a personas de entre 40 y 49 años.
  • Etapa 5 (junio 2021 – marzo 2022): incluye al resto de la población.

Enfermera aplica vacuna Sputnik V en Argentina, que comenzó a suministrar la segunda dosis a todos los trabajadores de la salud. | Foto: GettyImages. 

¿Cómo funciona la Sputnik V?

Para comprender el funcionamiento de la vacuna Sputnik V, es necesario conocer cómo actúa el virus SARS-CoV-2 o coronavirus,  responsable de la COVID. Este virus posee muchas proteínas, llamadas espigas, que le permiten ingresar a las células humanas.

Para desarrollar la vacuna, los investigadores del Centro Gamaleya agregaron el gen de la proteína de espiga del SARS-CoV-2 a dos tipos de adenovirus, un tipo de virus que causa resfriados. Uno se llama Ad26 (se aplica en la primera dosis) y el otro Ad5 (se aplica 21 días después, como segunda dosis).

Estos virus son seguros para el organismo, ya que fueron modificados genéticamente para invadir las células sin replicarse, explica The New York Times en el artículo Cómo funciona la vacuna Gamaleya.

Cuando se administra la vacuna Sputnik V, estos adenovirus viajan hasta encontrar una célula que los absorba.

Una vez dentro, llegan hasta su núcleo, con el objetivo de insertar su ADN y lograr que la célula se encargue de reproducirlos (aunque en este caso no se replica).

La vacuna Sputnik V utiliza adenovirus para "invadir" las células, pero modificados genéticamente para no replicarse. | Foto: GettyImages. 

La célula puede leer el gen de la proteína de espiga del coronavirus y copiarlo en una molécula llamada ARN mensajero, o ARNm.

El ARNm sale del núcleo, las moléculas de la célula leen su secuencia y comienzan a formar proteínas de espiga. Algunas de ellas pueden viajar hasta la superficie celular, donde son identificadas por el sistema inmunitario.

Cuando una célula vacunada muere, sus restos contienen proteínas de espiga que pueden captar un tipo de célula inmunitaria llamada célula presentadora de antígenos.

Otras células, los linfocitos T colaboradores, pueden detectar esos fragmentos, emitir una señal de alerta para convocar a otras células inmunitarias y así combatir la infección.

Los linfocitos B son células inmunitarias que pueden encontrarse con las espigas del coronavirus en la superficie de las células vacunadas, o con fragmentos de proteínas de espiga.

Aquellos linfocitos B que logren adherirse a las proteínas de espiga, pueden ser activados por los linfocitos T colaboradores y comenzar a secretar anticuerpos, que atacarán a la proteína de espiga.

Los anticuerpos se unen a las espigas del coronavirus, marcan al virus para que sea destruido y bloquean futuras infecciones al impedir que las espigas se adhieran a otras células del cuerpo.

¿Cómo se desarrolla una vacuna?

Las distintas fases de desarrollo de las vacunas, según informa la Organización Panamericana de la Salud (OPS), son las siguientes:

  • Fase preclínica: se usan sistemas de cultivos de tejidos o de células, y pruebas en animales, para obtener resultados sobre la tolerancia a la vacuna y su capacidad para provocar respuestas inmunitarias. Estos hallazgos determinarán su futura implementación en investigaciones en humanos.
  • Fase I: se testea una vacuna nueva en un pequeño número de personas, (alrededor de 100) para evaluar inicialmente su seguridad y efectos biológicos, incluida la inmunogenicidad.
  • Fase II: Aquí se busca estudiar la seguridad de la vacuna, capacidad inmunógena, dosis y método de administración. Se testea con un grupo más grande de personas que en la fase anterior (entre 200 y 500).
  • Fase III: suele ser el paso anterior a la aprobación de la vacuna. Aquí se evalúa la seguridad y eficacia involucrando a cientos o miles de personas de uno o varios países. Las pruebas son aleatorias y doble ciego, e involucran la vacuna experimental que se prueba contra un placebo.
  • Fase IV: son estudios que ocurren tras la aprobación de una vacuna en uno o varios países, y su objetivo es reconocer como esta funciona a gran escala. Se evalúa efectividad y monitorean efectos adversos.

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