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Mandela: el duelo colectivo alivia el dolor
Por Miriam Guzman y Verónica Wolman
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Adiós, "Madiba"
Tras la partida de Nelson Mandela, uno de los personajes más emblemáticos del siglo XX, sólo quedan sus ideales en los corazones de todos sus seguidores. Aunado a esto, el vacío, el sentimiento de dolor y el duelo también se reproducen mundialmente en este momento.
Si bien era algo esperado por su edad y por su condición de salud, la muerte de Mandela produce manifestaciones espontáneas de tristeza y dolor en todo el mundo, una forma de procesar el dolor y la angustia por lo que representa la desaparición de un líder activo y de un ícono de la lucha por la paz y la igualdad mundial.
Los sudafricanos y ciudadanos de todo el mundo rindieron su homenaje con velas, flores e imágenes del mandatario, en un marco de profundo respeto y reconocimiento por lo que fue su lucha. El duelo colectivo es una forma conjunta de tramitar el dolor y hacerlo más llevadero.
Obama y el mundo reaccionaron
Políticos y líderes del mundo enviaron mensajes de reconocimiento por la lucha y trayectoria de Mandela, ganador del Premio Nobel de la Paz y uno de los grandes héroes que consiguió cambiar el curso de la Historia. "Mandela hizo más de lo que se puede esperar de cualquier hombre", resumió el presidente Barack Obama.
Luchó hasta el cansancio
Vivió y murió luchando, y a los 95 años, el ganador del Premio Nobel de la Paz, ha dejado un legado que lo trasciende: la lucha por la igualdad de todos los seres humanos.
El duelo es inevitable
Con la muerte de un ser querido, ya sea dentro del ámbito privado o público, es inevitable atravesar lo que se llama una etapa de duelo y conmoción. Esto consiste en una serie de sentimientos que van desde el dolor a la tristeza, con períodos de enojo y hasta intentos desesperados por negar lo sucedido.
Duelo colectivo
El duelo colectivo es un proceso en el que se dan reacciones de pena masivas y compartidas que ocurren cuando existe el fallecimiento de alguien conocido. Como todo duelo, desata procesos psicosociales y psicológicos que se ponen en marcha ante el evento trágico.
El dolor se contagia
En el caso de Mandela se trata de un duelo compartido, lo cual hace resonar sus ideas, sus hechos y sus palabras hasta dar lugar a la creación de un mito y la idealización de la persona que ya no está.
Para el psiquiatra y creador del psicoanálisis, Sigmund Freud, el duelo implica un trabajo psíquico de aceptación de la propia mortalidad y en este proceso, los rituales de velar al fallecido, entierro o cualquiera fuere dentro de cada cultura ayudan a acelerar el proceso de aceptación.
A todos nos pasa
Y es que como personas experimentamos la aflicción a nuestra manera. Incluso hay etapas comunes para el proceso del duelo, que comienza con el reconocimiento de la pérdida y continúa hasta que finalmente se acepta. Según las circunstancias de la muerte la respuesta de la persona a la aflicción será distinta.
Las etapas del duelo
Una manera de describir este proceso es mediante cinco etapas, las cuales no se presentan en un orden y no la experimentan todas las personas: 1) negación, aturdimiento e incredulidad, 2) ira, culpar a otros, 3) hacer promesas, 4) estado de ánimo depresivo, tristeza y llanto, y 5) aceptación.
¿Se puede tratar?
La familia y los amigos pueden ofrecer apoyo emocional durante un proceso como éste. Algunas veces, los factores externos pueden afectar el proceso de aflicción normal y las personas podrían necesitar ayuda de religiosos, especialistas en salud mental, grupos de autoayuda y trabajadores sociales.