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Científicos trabajan en vacuna contra el Zika antes de un nuevo brote

Por Hercilia Garnica -

¿Cómo fue que un patógeno tan oscuro, relativamente inofensivo, que se conocía desde hacía más de medio siglo, se convertía repentinamente en un virus monstruoso? Por qué el virus del Zika desconcertó a tantos científicos en todo el mundo. ¿Qué ocurrió cuando se extendió desde África a América del Sur y el Caribe? ¿Por qué las víctimas en Brasil fueron más susceptibles a sus efectos?

El virus del Zika ha sido estudiado por científicos desde 1947, cuando fue aislado en un mono en el bosque de Zika, Uganda. Pero durante décadas, el virus parecía inconsecuente, con síntomas similares a una forma leve de dengue. El virus es principalmente propagado por los mosquitos, pero puede ser transmitido sexualmente.

Todas esas preguntas se las formularon investigadores por mucho tiempo hasta que, finalmente, un grupo de ellos, desde China, develó el misterio. 

La investigación, publicada en la revista Science , refiere el hallazgo de una pequeña mutación, llamada S139N, en la composición genética del Zika que hizo que el virus fuera mucho más peligroso.

Se muestra que un cambio de un único aminoácido, probablemente ocurrido en algún momento en 2013, creó una nueva cepa de Zika mucho más letal para el desarrollo de las células cerebrales.

Pei-Yong Shi, experto en genética en la Universidad de Texas Medical Branch y coautor del nuevo estudio, señaló que aunque la prevalencia de Zika ha sido mucho menor este año en comparación con los brotes de 2015 y 2016, cree que el virus podría volver en los próximos años.

El experto confía en que el descubrimiento sea de gran ayuda para aquellos que ahora trabajan en el desarrollo de una vacuna para el Zika. También es una contribución para los funcionarios de salud que tratan de prevenir brotes de otros virus. Al entender cómo un virus relativamente benigno como el Zika se convirtió rápidamente en una amenaza global pueden tomar previsiones para otras situaciones similares.

Su evolución

En las últimas décadas el virus tuvo picos esporádicos de infección. Hubo un brote en Micronesia en 2007, y en Polinesia Francesa en 2013 y 2014. Y llegó a Sudamérica en 2015 con una velocidad inusitada. De inmediato, los médicos comenzaron a notar las tasas crecientes de microcefalia y sospecharon una conexión con el Zika.

Fue necesaria la intervención internacional para conectar, de forma concluyente, los defectos de nacimiento con el Zika y comenzar a controlar los brotes.

Para identificar el pequeño cambio molecular, su virulencia repentina y ese poder para infligir defectos de nacimiento, fue necesario que dos docenas de científicos, casi todos establecidos en China , trabajaran durante más de un año para aislar el aminoácido responsable.

El grupo tomó cepas más antiguas del Zika, de brotes anteriores registrados en África y Micronesia, y los comparó con la cepa actual en Brasil. Luego, hicieron modificaciones en el laboratorio, probaron en ratones para ver si las cepas modificadas alteraban el desarrollo cerebral. Después de ensayar con siete aminoácidos diferentes, encontraron al culpable.

Se trata de un solo aminoácido llamado serina que, cuando fue reemplazado por otro aminoácido llamado asparagina, causó el efecto devastador.

Los investigadores creen que la mutación ocurrió antes del brote de 2013 en la Polinesia Francesa y esa cepa comenzó a dominar hasta que se extendió a Suramérica. Esos virus, como los del Zika, son exitosos porque su material genético es inestable, y les da una misteriosa habilidad para mutar rápidamente a medida que se transmiten una y otra vez.

Más investigaciones

Scott Weaver, director del Instituto de Infecciones e Inmunidades Humanas de la Subdivisión Médica de la Universidad de Texas en Galveston, calificó los resultados como importantes, pero señaló que el grupo chino sólo probó la nueva cepa de aminoácidos en ratones. "Creo que se necesita un trabajo adicional en células humanas, incluyendo células de la placenta, así como un mayor número de donantes para confirmar la importancia potencialmente alta del estudio", dijo.

Algunos expertos creen que los hallazgos son demasiado preliminares como para establecer que una sola mutación es el factor definitivo, por eso recomiendan que los resultados sean replicados en primates, porque los experimentos de laboratorio con ratones e incluso con las células cerebrales humanas no pueden captar por completo cómo funciona el virus. Los autores del estudio concuerdan con esta visión.

“Es potencialmente importante y es estimulante”, dijo David H. O’Connor, jefe del Departamento de Enfermedades Contagiosas Mundiales en la Universidad de Wisconsin-Madison, quien ha analizado al virus del Zika en monos. “Pero requerirá mucho trabajo adicional para demostrar que puede ser reproducido en múltiples condiciones, para probar que no fue una simple coincidencia”.

Kristian G. Andersen, experto del Instituto de Investigación Scripps, dijo que el estudio tiene varias e importantes limitaciones como el hecho de que no explica por qué, en el reciente brote, la proporción de microcefalia varió mucho en América Latina.

Falta la vacuna

La tarea más urgente ahora para los científicos es desarrollar una vacuna antes del próximo brote del Zika. Aproximadamente de cinco a seis vacunas ya están en ensayos en humanos, dijo Anthony Fauci, jefe del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas. Debido a que el Zika se ha vuelto menos activo durante el año pasado, se ha vuelto más difícil probar y finalizar una versión de trabajo de la vacuna.

Si no ocurre otro brote, la vacuna puede no estar lista hasta 2020. Los científicos también están tratando de desarrollar mejores formas de diagnosticar si alguien ha sido infectado en el pasado, así como llegar a los tratamientos terapéuticos para las mujeres embarazadas que han sido infectadas.

"El trabajo es muy importante porque con este tipo de virus llegan brotes en olas", dijo Fauci. "Hay un gran brote y luego desaparece. Pero nunca desaparece realmente, un año o dos más adelante, reaparecen. Tenemos que estar preparados para eso”, dijo.

Un mosquito

El Zika es transmitido por el mismo mosquito que produce el dengue, el Aedes aegypti, y también por vía sexual. Desde su llegada a América el virus se extendió con rapidez por el continente.

Tras la picadura de un mosquito infectado, los síntomas pueden aparecer luego de un período de incubación de 3 a 12 días e incluyen fiebre, conjuntivitis, dolores (de cabeza, cuerpo y articulaciones), decaimiento y sarpullido.

No obstante, la infección también puede cursarse en forma asintomática o con manifestaciones clínicas leves. Puede también ocasionar problemas neurológicos. Las embarazadas o mujeres en edad reproductiva deben extremar las medidas de prevención de picaduras de mosquitos y utilizar preservativos, debido a que la infección por Zika está asociada al riesgo de malformaciones fetales, como microcefalia.

 

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