Dónde y por qué hacerte la prueba de VIH

A cualquier edad y con cualquier orientación sexual, expertos explican por qué esta prueba te ayuda a ti y a tu comunidad. Más de 1.2 millones de personas en los EE.UU. viven con VIH hoy, pero solo 1 de cada 7 lo sabe, según datos de HIV.gov

No vale la pena atormentarse pensando en "aquél" momento de descuido. Tampoco imaginar que "porque se ve sana o sano no tiene ningún virus y no me contagió nada". La única verdad está en una prueba que puedes hacerte en cualquier momento, que suele ser rápida y eficaz para saber tu estatus de VIH.

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"Todos deberían hacerse la prueba de VIH al menos una vez", resume el doctor Uriel Felsen, director médico de Consejería y Prueba de VIH en el Centro Médico Montefiore de Nueva York. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan que el test de VIH forme parte al menos una vez de los chequeos médicos de rutina entre los 13 y 64 años.

La frecuencia dependería, dicen los CDC, de la vida sexual: una persona en mayor riesgo debería realizarse la prueba de VIH al menos cada dos meses.

"Aunque lo mejor es la abstinencia y la monogamia, no es un escenario realista en la sociedad moderna. Por eso, debemos educar en el uso del condón y en la importancia de hacerse la prueba de VIH si la persona no se protegió y considera que estuvo en una situación de riesgo", apunta el doctor Adán Ríos, experto de la Universidad de Texas.

La mayoría de los tests disponibles se realizan tomando una pequeña muestra de sangre o de saliva en las que se comprueba si el cuerpo ha generado anticuerpos contra el VIH. Las de sangre suelen detectar los anticuerpos más rápido porque circulan más cantidad que en la saliva, indican los CDC.

Hay pruebas rápidas que detectan los anticuerpos en 30 minutos. E incluso kits de detección caseros como OraQuick, para realizarse la prueba en la intimidad del hogar. Si el resultado es positivo, los doctores recomiendan hacerse una prueba de laboratorio cuyo resultado estará en unas tres semanas.

Cuando una persona se infecta con el virus del sida, existe un período de ventana durante el cual el VIH puede estar circulando por el organismo pero no se detecta en las pruebas. Por eso, el consejo es el siguiente: si se vivió una situación de riesgo, es decir, se tuvo sexo sin protección —fuera de una relación monógama—hay que hacerse el test y repetirlo a los tres meses. Si vuelve a dar negativo la persona puede estar segura que no porta el virus, explica el doctor Ríos.

"Ahora estamos usando la cuarta generación de pruebas de VIH", asegura el doctor Felsen. "Estas pruebas son cada vez más precisas y ayudan a detectar la infección cada vez más rápido, lo que permite comenzar los tratamientos más temprano".

Está comprobado que cuánto antes se comienza un tratamiento más fácil es acorralar al VIH y reducir la carga viral (la cantidad de virus que circula por la sangre). Tratarse permite llevar una vida sana y larga. Si una persona seropositiva no recibe tratamiento desarrollará Sida, el estadio más avanzado de la infección por VIH, un cuadro médico mucho más complejo y difícil de tratar.

¿Y si doy negativo?

"Pues si la persona se descuidó y da negativo, es el momento de empezar una vida sexual sin riesgos, teniendo menos parejas sexuales, usando condones de manera sistemática", enfatiza el doctor Ríos.

Hoy en día existen terapias como la PrEP (Profilaxis de Pre-Exposición), se trata de una píldora que se toma una vez al día que reduce drásticamente el riesgo de infección y que está disponible para personas en riesgo.

"Hay muchas opciones para reducir el riesgo de contraer el virus", remarca el doctor Felsen. Y esto lo dice la Organización Mundial de la Salud hasta el hartazgo: si una persona se protege, se está cuidando a sí misma y a su comunidad. Si una persona tiene el virus y se trata, las posibilidades de transmitirlo a otro se reducen hasta en un 96%. La batalla contra el VIH es un esfuerzo colectivo.

Ambos expertos, Ríos y Felsen, están preocupados por el aumento de casos de VIH en personas de más de 50 años, una generación que creció sin la presión de usar condón a causa del virus del sida. Y que tras un divorcio o una viudez —en el caso de las mujeres libres del riesgo de un embarazo— salen nuevamente a la arena del romance sin la idea de que deben protegerse.

Y esa falta de sentido del riesgo, remarca Felsen, es grave a cualquier edad.

De acuerdo con los CDC, los mayores de 50 representan el 5% de las 50,000 nuevas infecciones que ocurren cada año: unos 2,500 casos.

Las cifras oficiales indican que en el país hay 1.2 millones de personas que viven con VIH. Una de cada 8 de ellas no sabe que porta el virus.

Las personas en mayor riesgo siguen siendo los hombres que tienen sexo con hombres, y los consumidores de drogas intravenosas. El brote de VIH en Indiana en 2015, entre adictos a drogas inyectables, fue una de las últimas alertas nacionales: no hay que bajar los brazos.

Hay grupos de riesgo, pero cualquiera puede contraer el virus.

Por eso la necesidad de hacerse el test. Mientras no exista una vacuna preventiva, la decisión individual de protegerse y conocer el propio estatus de VIH seguirá siendo un arma potente para luchar contra una epidemia que aún está lejos de terminar.