Cómo interpretamos los rostros, según nuestros prejuicios

Cómo interpretamos los rostros, según nuestros prejuicios
Las ideas que nos hacemos de los demás pueden ser altamente confiables y también bastante inexactas. | Foto: GETTY IMAGES

¿Conoces a alguien con cara de niño y te sientes cómodo porque parece inofensivo? ¿Quienes tienen gesto de rabia, te resultan antipáticos? Es común que nos formemos una opinión de los demás con solo observar su rostro y esta puede ser tan convincente que hasta puede influir al decidir si contratamos a un candidato para una vacante o a quién damos nuestro voto en las elecciones.

Pero ese juicio rápido que hacemos de los demás, no solo se basa en sus rostros, también tienen que ver nuestros prejuicios sobre las personalidades de los demás. Esa fue la conclusión a la que llegó un equipo de psicólogos de la Universidad de Nueva York que se dedicó a investigar cómo se forma nuestra primera impresión de alguien, cuando vemos su rostro.

Jonathan Freeman, autor principal del estudio, explica que la gente se forma impresiones de la personalidad por su apariencia facial en solo centésimas de segundos. Estas ideas que nos hacemos de los demás pueden ser altamente confiables y también bastante inexactas, sin embargo, al final, son consecuentes: investigaciones anteriores encontraron que las impresiones faciales sirven para predecir una gama de resultados del mundo real, desde elecciones políticas hasta decisiones de contratación, sentencias penales o citas.

La impresión inicial que tenemos de un rostro puede sesgar la forma como interactuamos con las personas y las decisiones que tomamos sobre ellas. Es por eso que “la comprensión de los mecanismos detrás de estas impresiones es importante para el desarrollo de técnicas para reducir los sesgos en función de las características faciales que normalmente operan fuera de la conciencia", argumenta Freeman.

Desde hace tiempo se sabe que las personas se forman algunas impresiones de la personalidad de los demás basándose, simplemente, en su aspecto facial. Según el especialista, eso explica por qué vemos a aquellos con rasgos infantiles como agradables e inofensivos y a quienes tienen rostros que parecen iracundos como deshonestos y antipáticos. “Lo que está menos claro es cuán extendido está este proceso y cómo, precisamente, resulta”, agrega.

Cómo se hizo el estudio

Los investigadores se valieron de preguntas y una serie de experimentos para determinar si los prejuicios sobre la personalidad afectan la forma cómo se interpreta en los rostros de los demás. A los 920 participantes se les cuestionó sobre varios rasgos, como agradable, agresivo, asertivo, afectuoso, competente, concienzudo, confiable, creativo, dominante, egoísta, emocionalmente estable y extrovertido.

Los participantes, por ejemplo, debían indicar cuánto creen que la competencia se relaciona con la amabilidad. Se les mostraron docenas de caras en una pantalla para que las juzgaran rápidamente por su competencia y cordialidad, lo que permitía a los investigadores evaluar si pensaban que las mismas caras que son competentes también son amistosas o no amistosas.

En general, los hallazgos confirmaron la hipótesis de los investigadores: Cuanto más creían los participantes que dos características, como la competencia y la amabilidad, coexisten en otros, predijeron que sus impresiones de esos dos rasgos en los rostros serían más similares.

En un experimento final, midieron las características faciales exactas que se aplican para formar impresiones de la personalidad, a través de un método de vanguardia que permite visualizar la imagen mental que tenían los participantes de un rasgo. Descubrieron así que las características faciales utilizadas para juzgar la personalidad, de hecho, cambian según nuestras creencias.

"En general, los resultados sugieren que las creencias sobre la personalidad influyen en las impresiones de la cara, de modo que las personas que creen que cualquier conjunto de rasgos de personalidad están relacionados tienden a ver esos rasgos de manera similar en los rostros", explica Ryan Stolier, otro de los autores de la investigación. "Esto puede explicar cómo los humanos se pueden hacer cualquier conjunto de impresiones de una cara".

Los hallazgos fueron publicados en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias.

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