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Seguro de enfermedad grave: Qué es y qué cubre

El seguro de enfermedad grave es un seguro médico complementario que te ayuda a afrontar los costes de la atención médica y el periodo de recuperación en el caso de que sufras una enfermedad que esté recogida en la póliza, por ejemplo un cáncer o un problema cardiaco. Los seguros médicos generales suelen acarrear deducibles, y no cubren esos gastos del día a día (facturas del hogar, comida, educación, transporte...) que tú sigues teniendo durante el periodo en el que estás sin trabajar...

En cambio, el seguro de enfermedad grave te ayudará a completar la cobertura tradicional con una cantidad de dinero en efectivo que podrás utilizar como creas conveniente para cubrir los gastos que son consecuencia de una enfermedad calificada como “grave” y que, de otro modo, podrían tener un impacto importante en tu situación financiera.

Seguro de enfermedad grave: Qué te vas a encontrar en este artículo

Qué es un seguro de enfermedad grave

Un seguro de enfermedad grave es un plan de cobertura por el que recibirás, directamente y sin intermediarios, una suma de dinero en efectivo en el caso de que sufras una enfermedad calificada como “grave” en tu póliza. Contar con un seguro de enfermedad grave puede suponer un gran alivio para ti y tu familia y ayudarte a reducir considerablemente la carga financiera durante tu periodo de recuperación y baja laboral.

Por poner un ejemplo, ¿cómo podrías hacer frente a tu alquiler, a las facturas del hogar y a otra serie de gastos del día a día si, después de haber sufrido un infarto y haber sido intervenido en el hospital, tuvieras que afrontar una baja laboral de varias semanas o incluso meses? Con este plan de seguro médico de enfermedad grave, esos problemas estarán resueltos y podrás concentrarte en tu recuperación.

Como refleja la American Association for Critical Illness Insurance (Asociación Americana para el Seguro de Enfermedad Grave), muchos asesores financieros aconsejan una cobertura equivalente a entre dos y tres años de pagos de tu hipoteca y saldos de tus tarjetas de crédito que aún tengas pendientes. Ese es un buen plan de cobertura que te aportará una gran tranquilidad, sin pensar en las facturas, durante el tiempo que dure tu rehabilitación.

El seguro de enfermedad grave y Obamacare

El seguro de enfermedad grave es un seguro médico complementario, lo que significa que no forma parte de la cobertura mínima esencial recogida en la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (“ACA”, por sus siglas en inglés, popularmente conocida como “Obamacare”).

Este tipo de seguro no puede contratarse a través del Mercado de Seguros Médicos. En virtud del Obamacare, debes tener una cobertura esencial mínima para no ser sancionado al finalizar el año. Contar con un seguro de enfermedad grave es muy buena idea, pero debes saber que no computa como “cobertura esencial mínima”, y por lo tanto su contratación no hará que evites la multa si no tienes además el seguro médico principal.

Por otro lado, las bonificaciones contempladas en Obamacare están destinadas a planes de seguros médicos principales, no al seguro de enfermedad grave.

Cómo funciona un seguro de enfermedad grave

El seguro de enfermedad grave te paga una suma en efectivo por los costos que no cubre tu seguro médico principal, en función de la cantidad mensual (“prima” o “cuota”) que estés abonando. Simplemente pagas tu cuota mensual y tu compañía aseguradora te pagará a ti en el caso de que se te diagnostique una enfermedad grave que aparezca reflejada en tu póliza. Este plan de seguro, a diferencia de muchos otros, no tiene deducibles ni copagos, y puedes mantener tu cobertura de enfermedad grave todo el tiempo que desees así como también cancelarla si dejas de considerarla necesaria.

Mientras estés de baja en el trabajo debido a una enfermedad grave, la prestación que recibes de tu póliza te ayudará a paliar la falta de ingresos derivada del parón en tu actividad laboral. La mayoría de las aseguradoras te permitirán gastar la prestación que recibas a tu entera discreción. En el tiempo en que recibas tratamiento o te estés recuperando, podrás utilizar ese dinero para pagar, entre otras cosas:

  • Tu deducible. Los seguros médicos principales cubren gran parte de tus gastos médicos, pero solo después de que hagas frente a una cantidad deducible, lo que a menudo te exigirá pagar miles de dólares como requisito para recibir la cobertura que precisas.  
  • La prima de tu seguro médico.  
  • Copagos y gastos médicos de tu bolsillo.  
  • Recetas médicas y otro tipo de medicinas.
  • Rehabilitación y tratamiento en manos de especialistas.
  • Gastos de desplazamiento, si el tratamiento que precisas no lo puedes recibir cerca de casa: billetes de avión, hotel, etc., para ti y algún acompañante de tu familia. 
  • Gastos de cuidados infantiles.  
  • Saldos de tus tarjetas de crédito.  
  • Los pagos de tu hipoteca o el alquiler de tu vivienda.
  • Facturas del hogar.  
  • Comida, combustible y otros gastos del día a día.

Podrás solicitar esa prestación una vez que recibas el primer diagnóstico de una enfermedad grave que esté contemplada en el plan. Eso sí, por regla general los planes entran en vigor a los 30 días de su contratación. Es decir, el primer diagnóstico lo deberás recibir como mínimo un mes después de haber firmado la póliza.

El seguro de enfermedad grave lo puedes mantener incluso después de haber cumplido 65 años, aunque en este caso las condiciones de tu póliza cambiarán automáticamente y verás reducida la prestación. Consulta estas condiciones con tu compañía aseguradora llegado el caso.

Qué cubre un seguro de enfermedad grave

Las condiciones requeridas para que una enfermedad sea calificada como “grave” a efectos de este tipo de cobertura varían según la compañía aseguradora de que se trate. Estos son algunos ejemplos de enfermedades que normalmente están cubiertas por este plan de seguro médico:

Preguntas frecuentes

  • ¿Quién necesita un seguro de enfermedad grave?

Nadie está libre de padecer una enfermedad grave, por ejemplo de corazón o de riñón, por la que debamos hacer frente a costes muy altos, no solo de tratamiento sino también los que se generan en la vida diaria durante una baja laboral prolongada. Si eres la principal fuente de ingresos de tu familia, o tienes un plan de seguro médico con un deducible muy alto, o cuentas con unos ahorros muy limitados para el caso de que sufras una enfermedad imprevista, deberías plantearte contratar este tipo de cobertura.

  • ¿Qué cubre el seguro de enfermedad grave?

Tu póliza te paga cuando se trate de casos que aparezcan contemplados en la misma. Algunos ejemplos típicos son los siguientes: ataque al corazón, infarto cerebral, determinados tipos de cáncer, pérdidas de visión, de audición y del habla, trasplantes de órganos principales, coma, insuficiencia renal, etc.

  • ¿Cómo puedo saber qué cantidad debo tener cubierta?

Depende de ti y de la situación en la que te encuentres. A modo de orientación, la Asociación Americana para el Seguro de Enfermedad Grave recomienda que tengas cubiertos al menos dos años del pago de tu hipoteca o alquiler.

  • ¿Quién recibirá la prestación económica?

Los pagos te llegarán a ti directamente, no a los médicos, hospitales u otro tipo de proveedores de servicios sanitarios. El cheque irá dirigido a ti.

  • ¿Es sencillo solicitar el pago?

Solo tienes que enviar tu reclamación (un formulario es suficiente por cada caso de enfermedad grave) y un profesional examinará tu solicitud y la procesará, normalmente en un plazo de unos diez días laborables.

  • ¿Tengo flexibilidad a la hora de utilizar la prestación recibida?

Puedes emplear esa cantidad de efectivo como creas conveniente: facturas del hogar, plazos de la hipoteca, comida, transporte, combustible, deducibles, copagos...

  • ¿Tiene ventajas fiscales esa prestación?

Generalmente, el dinero que recibes de tu seguro de enfermedad grave es un dinero libre de impuestos.

  • ¿Puedo combinar este plan de seguro con otro para mejorar mi cobertura?

El seguro de enfermedad grave lo puedes contratar por separado o en combinación con otros tipos de plan (dental, de visión, etc.) para lograr una cobertura completa que se amolde a tus necesidades.

  • ¿Hay un periodo de prueba para que la cobertura se haga efectiva?

Lo normal es que el seguro de enfermedad grave se active a los 30 días de que lo contrates. Es decir, el primer diagnóstico de una enfermedad sujeta a cobertura deberás recibirlo al menos 30 días después de firmar la póliza. No obstante, te recomendamos que compruebes este requisito con tu compañía aseguradora antes de contratar el seguro.

 

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