El ciclo de muerte no se cierra en Parkland, ¿qué hacer?

El ciclo de muerte no se cierra en Parkland, ¿qué hacer?
La secundaria Marjory Stoneman Douglas fue el escenario de un tiroteo en el que murieron 17 personas en febrero de 2018. La tragedia generó un debate nacional sobre el control de armas. | Foto: ISTOCK

Los habitantes de Parkland, Florida, y el país, están de nuevo de duelo por la muerte de dos jóvenes que hace un año fueron testigos de un tiroteo en el que masacraron a 17 personas. 

Sydney Aiello, de 19 años, y un adolescente de 16 del cual no se dio a conocer el nombre, eran estudiantes de la secundaria Marjory Stoneman Douglas, en Parkland, Florida, el lugar de la tragedia. Ambos se habrían suicidado.

En el caso de Sidney, su mamá, Cara Aiello, dijo a la cadena CBS que su hija había sido diagnosticada con estrés post traumático, y al parecer padecía de culpa por haber sobrevivido. El oficial de la policía de Parkland, Tyler Reik, confirmó la muerte de un menor el sábado 23 por la noche, pero no dio más detalles.

El domingo 24 de marzo fue el aniversario de la Marcha por Nuestras Vidas (March for Our Lives), que los jóvenes organizaron contra la violencia con armas, luego del horror que ellos mismos tuvieron que vivir.

"Lo que temíamos que iba a pasar, está ocurriendo", dijo Ryan Petty, papá de Parkland quien perdió a su hija Alaina durante la masacre del 24 de febrero de 2018.

El ciclo de muerte no se cierra y la palabra suicidio se reproduce en los medios, en las redes sociales, entre colegas, amigos, familiares y vecinos que hablan una y otra vez sobre estas muertes que sí, son injustas y enfurecen.

Replicar la noticia hasta el hartazgo... ¿promueve el suicidio? ¿Es contagioso? Hay muchos mitos sobre este acto final que algunos entienden y otros repudian. Que algunos consideran un gesto de cobardía, y otros de valentía.

Dos claves para superar el momento y prevenir más muertes y más dolor: información confiable y ayuda.

En un artículo publicado en Psychology Today, el terapeuta Neel Burton describe siete mitos que suelen rodear al suicidio. Son:

El suicidio es poco común. Falso. Unas 30,000 personas se suicidan cada año en los Estados Unidos, y la tasa de intentos de suicido es aún mayor. 

La decisión de suicidarse es un acto racional. Falso. Según explica Burton, el 90% de las personas que se suicidan lo hacen a causa de una afección mental, no como una decisión racional. Especialmente aquellas que tienen un trastorno mental pero no reciben tratamiento o no toman la medicación están en mayor riesgo de sufrir alucinaciones o episodios que pueden llevarlos al suicidio.

Hay más suicidios en Navidad. Falso. Contra lo que cree el saber colectivo, hay más suicidios en primavera que en invierno. Expertos creen que tiene que ver con el renacer que llega con la estación, cuando paradójicamente puede aumentar la desesperanza.

Hay más suicidios cuando hay crisis económica, y menos cuando hay estabilidad. Falso. Las cifras aumentan en ambas entornos socioeconómicos, porque al parecer las crisis que derivan en suicidio son personales, y no están relacionadas con el valor del dinero.

Hay más suicidios en situación de guerra o amenaza nacional. Falso. Los períodos de guerras o de amenazas externas (por ejemplo los meses posteriores al 9/11) crean una integración grupal dentro de la sociedad y reducen la tasa de suicidios, asegura Burton.

Si la persona está internada, no corre peligro de suicidio. Falso. Los pacientes en hospitales psiquiátricos están en riesgo de cometer suicidio, aún estando bajo tratamiento. Lo mismo ocurre con pacientes en hospitales generales que hayan recibido un diagnóstico de enfermedad terminal.

El suicidio es un acto de desesperación individual. Falso. Cuando la noticia sobre un suicidio lidera los titulares de los medios de comunicación, la desesperación se hace colectiva y el acto puede replicarse.

Expertos han estudiado este eco del suicidio a partir de la reacción que habría causado la publicación de la novela de J.W. Goethe "The Sorrows of Young Werther" (Las tristezas del joven Werther), que narra las peripecias de un joven enamorado de una mujer casada, quien termina pegándose un tiro.

El libro de Goethe, publicado en 1774, habría provocado una ola de suicidios de hombres jóvenes en toda Europa, que usaron el mismo método. El libro tuvo que salir de circulación.

Esto ocurrió en días en los que no existía internet, ni TV, ni celulares, por supuesto.

Un estudio de 2018 analizó el aumento de suicidios durante los cuatro meses que siguieron a la muerte del actor Robin Williams. Y también se estudió la inmediata muerte por suicidio del chef y conductor Anthony Bourdain, luego del suicidio de la diseñadora Kate Spade.

Expertos como Burton explican que el llamado "Efecto Werther" se presenta con más frecuencia en grupos vulnerables, como adolescentes. Como en Parkland.

Al parecer, la comunidad de Florida reaccionó de inmediato y se puso a disposición de los jóvenes y sus familias más servicios de salud mental, apoyo comunitario y contención desde que se conocieron estas dos últimas fatalidades.

Un poco más alejada del ojo público, otra desoladora noticia se conoció el lunes 25 de marzo: al parecer Jeremy Richman, de 49 años, neurofarmacólogo y padre de una las víctimas de la masacre de la escuela primaria Sandy Hook, en Newtown, en 2012, se habría suicidado.

Era el papá de Avielle Richman, estudiante de primer grado, quien murió aquella fatídica mañana. Junto con su esposa, Richman había fundado la Avielle Foundation, con la meta de investigar las raíces cerebrales de la violencia.

Prevención

Investigadores de Kaiser Permanente aseguran que el sucidio se puede predecir mejor que antes, combinando información de clásicos interrogatorios médicos con récords electrónicos, lo que también puede mejorar las estrategias de prevención.

Para llegar a esta conclusión, presentada en un estudio publicado en The American Journal of Psychiatry, los científicos examinaron casi 20 millones de visitas de 8 millones de personas a médicos de atención primaria y especialistas en salud mental, en nueve estados, incluidos California, Colorado y Washington.

Los autores hallaron que los factores de predicción más fuertes incluyen:

  • Intentos de suicidio previos, 
  • diagnósticos de salud mental y uso de sustancias,
  • uso de medicamentos psiquiátricos, 
  • atención hospitalaria o en salas de emergencia y 
  • puntajes en un cuestionario de depresión estandarizada

"Demostramos que podemos usar datos electrónicos de récords de salud en combinación con otras herramientas para identificar con precisión a las personas con alto riesgo de intento de suicidio o muerte por suicidio", dijo el doctor Gregory E. Simon, líder del estudio, quien es psiquiatra de Kaiser Permanente en Washington e investigador principal en Kaiser Permanente Washington Health Research Institute. 

En el ámbito más cercano a la persona en riesgo, la familia, los amigos, los compañeros de escuela pueden observar los siguientes cambios, entre otros:

  • La persona se aísla, deja de participar en reuniones sociales.
  • Cambia de humor demasiado frecuentemente
  • Deja de cumplir con su rutina diaria
  • Expresa ideas suicidas
  • Se despide de las personas, como si no las volvieran a ver.
  • Se desprende de cosas que considera valiosas

Apenas la más pequeña señal de desesperanza, de "no hay salida", de desazón, es suficiente para buscar ayuda. O ayudar a alguien a obtenerla.

La Línea de Prevención Nacional del Suicidio está disponible las 24 horas los siete días de la semana, y ofrece ayuda en español. Teléfonos: 1-888-628-9454 en español, 1-800-273-8255, en inglés.

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