Adicción: una trampa en la que no hay que caer

Adicción: una trampa en la que no hay que caer
| Foto: SHUTTERSTOCK

El cerebro y la forma cómo se manifiesta su actividad (mente) está construido de tal manera que entre otras cosas siente placer, por lo tanto hay objetos, sustancias y situaciones que dan placer.

Fuentes de placer naturales

El placer motiva a actuar y a buscar experimentar de nuevo con ese objeto o esa circunstancia que pareció tan agradable. Los alimentos son una fuente de placer y es importante que así sea; el dormir, el sexo, todas estas actividades y objetos que garantizan nuestra supervivencia como individuos y como especie deben ser placenteras. 

El ser humano ha evolucionado tanto que la fuente de placer no son solo los objetos, sustancias y circunstancias que garantizan la satisfacción de las necesidades, sino que una imagen, una idea o recuerdo, una obra de arte, la música, un libro, o una película también son fuente de placer y disfrute. Nuestra conducta e inteligencia va dirigida a obtenerlos. 

Todas las actividades humanas que en última instancia activan las regiones cerebrales que nos producen satisfacción, involucran esfuerzo, estrategia, aprendizaje pero en última instancia generan beneficios a corto, mediano y largo plazo, para nuestra mente, cuerpo y el bien común. 

Cuando las drogas se vuelven adicción

Este no es el caso de las drogas. Las drogas son sustancias que de manera directa estimulan las zonas cerebrales que producen placer. 

Al hacer esto la sensación es muy intensa y la motivación por repetir el consumo es muy alta.
Esto trae como consecuencia conseguir la sustancia, aprendiendo y siendo hábiles en conseguir la droga. Toda las otras actividades y el placer por ellas pueden pasar a segundo plano y hasta dejar de funcionar de una manera normal.

Lo que debería motivar, ya no interesa, sólo las drogas y el ambiente que la rodea. Hasta ser expertos en eso; buscar drogas y consumirlas, mentirte a ti y a los demás, a veces hasta robar y hacer muchas cosas por consumirlas a pesar de las consecuencias dañinas para uno mismo, los seres queridos y la comunidad.

Como el cerebro se acostumbra a las drogas, luego necesitarás tenerlas en el cuerpo, al suspenderlas, sobre todo si se hace bruscamente se podría tener lo que se conoce como el síndrome de abstinencia, circunstancia que en el adicto es fuente de sufrimiento. 

Qué trampa más perfecta, no caigas en ellas. Las drogas son una promesa de placer inmediato que destapa la caja de pandora de sus efectos secundarios y pagas muy caro con tu salud y la salud mental de tus seres queridos e incluso puedes poner en riesgo la vida.

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