Vuelve la comida rápida entre los niños, una mala noticia para su salud

Vuelve la comida rápida entre los niños, una mala noticia para su salud

Tras un periodo de mejora, los niños de EE. UU. vuelven a comer la misma cantidad de comida rápida que a principios de los 2000, muestran unas nuevas cifras del gobierno.

Los investigadores encontraron que, entre 2003 y 2010, hubo un declive en el consumo de calorías de comida rápida de los niños de EE. UU., al reducirse de un promedio de un 14 por ciento de las calorías diarias a poco menos de un 11 por ciento.

Sin embargo, la tendencia positiva duró poco. En 2018, esa cifra había vuelto a un 14 por ciento.

El estudio, del Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS) de EE. UU., no indagó en los motivos subyacentes. Pero otras investigaciones ofrecen ciertas pistas sobre qué podría estar fomentando el giro.

Una posibilidad es que los medios sociales y el "mercadeo digital" tengan un rol, según Frances Fleming-Milici, investigadora del Centro Rudd de Políticas de los Alimentos y la Obesidad, de la Universidad de Connecticut.

"Las compañías de comida rápida han sido pioneras en el uso del mercadeo digital", aseguró Fleming-Milici, que no participó en el informe del NCHS.

En realidad, apuntó, es difícil saber con certeza con qué frecuencia los niños encuentran publicidad de comida rápida en sus teléfonos inteligentes.

Pero un estudio reciente del Rudd encontró que un 70 por ciento de los adolescentes "se implican" con las marcas de alimentos y bebidas en los medios sociales, lo que quiere decir que seguían las marcas, les daban un "me gusta" a su contenido o lo compartían. Más de la mitad de los niños dijeron que se implicaban con las marcas de comida rápida.

Otro estudio del Rudd encontró que el porcentaje de padres que compraban comida rápida para sus hijos aumentó entre 2010 y 2016. En 2016, un 91 por ciento de los padres dijeron que habían comprado esas comidas a sus hijos en la semana anterior en una de las cuatro cadenas de comida rápida más grandes de Estados Unidos.

En los últimos años, indicó Fleming-Milici, las compañías de comida rápida han estado promoviendo acompañamientos y bebidas "saludables" para los niños. Y en el estudio, la mayoría de los padres tenían la intención de comprar comida rápida con una mayor frecuencia debido a esas políticas.

Pero no hubo evidencias de que los padres en realidad compraran más de esas opciones saludables en 2016, frente a 2010.

Los nuevos hallazgos, publicados como resumen de datos el 14 de agosto, se basan en las respuestas a un cuestionario de salud federal en curso. Cada dos años, pregunta a una muestra nacionalmente representativa de estadounidenses sobre su salud y hábitos de estilo de vida.

Encontró que, entre 2015 y 2018, más de un 36 por ciento de todos los niños y adolescentes de 2 a 16 años consumieron comida rápida, y que los adolescentes eran unos mayores consumidores que los niños más pequeños.

También hubo diferencias raciales. Entre los adolescentes, los blancos consumían un promedio de un 15 por ciento de sus calorías diarias en la forma de comida rápida. Esa tasa aumentó a un 18.5 por ciento en los adolescentes hispanos, y a un 21.5 por ciento en los adolescentes negros.

Las compañías de comida, incluyendo a los restaurantes de comida rápida, han aumentado su mercadeo en la televisión dirigida a los negros, según Fleming-Milici. Y, en 2017, los adolescentes negros vieron el doble de anuncios de comida en la televisión que los blancos, apuntó.

Si los niños de EE. UU. están comiendo más comida rápida, es un motivo de preocupación, dado que la comida típica de hamburguesa y papas fritas en general está llena de grasa, sodio y azúcares.

"Las comidas que tienden a ser ricas en calorías y en grasa, si se consumen de forma regular, pueden contribuir a la obesidad infantil", advirtió Kristi King, dietista pediátrica del Hospital Pediátrico de Texas, en Houston.

Más allá de la obesidad, también hay que considerar si los niños obtienen los nutrientes que necesitan. Si se están llenando de grasa y azúcar, esto puede desplazar a los alimentos ricos en nutrientes, dijo King, que también es vocera de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics).

Además, añadió, la niñez es un momento en que las personas pueden desarrollar unos hábitos duraderos respecto a la comida. Si los niños aprenden que recurrir a la comida rápida es la norma, es probable que lo sigan haciendo en la adultez.

Si los padres tienen poco tiempo, las comidas hechas en casa no tienen que ser complejas, según King. Ofreció algunos consejos para facilitar las cosas: prepare parte de la comida el fin de semana (incluso cortar las verduras) para que tenga que hacer menos cosas los noches de semana; haga algunas comidas "individualizadas", en que cada quien haga su propia ensalada, tacos o minipizzas; e implique a los niños en la preparación y la cocción de la comida.

"Convertirlo en un proyecto familiar puede ayudar a ahorrar tiempo y enseñar a los niños unas habilidades que tendrán durante toda la vida", aseguró King.

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