Aprueban una nueva prueba para la COVID rápida y barata

Aprueban una nueva prueba para la COVID rápida y barata

Es probable que la nueva prueba rápida para la COVID-19 que se aprobó la semana pasada no sea la opción más fiable para determinar si una persona está infectada.

Pero es barata y rápida, y si se usa de forma correcta, podría ser la base de una estrategia de detección que mantenga a los estadounidenses seguros cuando vuelvan a la escuela y al trabajo, señalan unos expertos en enfermedades infecciosas.

La BinaxNOW COVID-19 Ag Card, producida por Abbott Laboratories, es una prueba de antígenos, un tipo de escáner que busca a unas proteínas estructurales especificas del coronavirus que se forman durante la infección. La prueba produce resultados en 15 minutos, y cuesta 5 dólares, según Abbott.

Las pruebas de antígenos son notorias porque producen muchos falsos positivos, que indican que las personas están infectadas cuando en realidad no lo están, señaló el Dr. Gary Procop, director médico y copresidente del Comité de Administración de Laboratorios de la Clínica Cleveland, en Ohio.

Y dijo que esto no tiene nada de malo si la prueba se usa de forma adecuada, como una herramienta de detección para asegurar que las personas infectadas con el SARS-CoV-2 no acudan a una escuela, a un juego de básquetbol o a una línea de montaje abarrotados.

"Siempre que se hacen pruebas de detección, en realidad tener muchos falsos positivos es deseable, porque se desea capturar a todo el que tenga la enfermedad", comentó Procop.

La clave es hacer que la prueba de antígenos sea el primer paso en un proceso de detección de dos pasos, apuntó.

Todo el que tenga un resultado positivo debería entonces recibir una prueba de PCR para confirmarlo, que es un tipo de escáner molecular más complejo y más preciso que busca el material genético del nuevo coronavirus, dijo Procop.

"A mucha gente le gusta la prueba de antígeno como prueba inicial, porque es barata y rápida, y detecta a personas positivas que uno no querría que se le sentaran al lado en un avión", afirmó Procop. "Pero hay que seguirla con una prueba de PRC, para descartar los falsos positivos".

La prueba de Abbott es tan promisoria que la Casa Blanca hizo un trato con la compañía para comprar 150 millones de tarjetas de prueba por 760 millones de dólares; en esencia, compró todo el producto de este año, según Barron's.

El trato se realizó un día después de que Abbott anunciara la aprobación para el uso de emergencia de la prueba de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. La prueba solo puede ser administrada por un profesional médico, y no está aprobada para su uso en casa.

La prueba se parece a una tarjeta de presentación. Un médico o enfermero echa la solución de la prueba en un pequeño agujero en la tarjeta, y entonces introduce una muestra de frotis nasal en el compuesto. Se cierra la parte superior de la tarjeta, y en 15 minutos aparece un resultado: una línea si la prueba es negativa, y dos líneas si es positiva.

Abbott afirma que unos estudios clínicos con pacientes evaluados en los primeros siete días del inicio de los síntomas mostraron que la BinaxNOW tiene una sensibilidad de un 97 por ciento, y una especificidad de más de un 98 por ciento. Esto significa que apenas 3 de cada 100 pruebas producirán un falso positivo, y que menos de 2 de cada 100 pruebas producirán un falso negativo.

En general, las pruebas de antígenos tienden a tener menos sensibilidad, incluso de apenas un 70 por ciento, dependiendo de la prueba, indicó el Dr. Amesh Adalja, experto sénior del Centro de Seguridad de la Salud Johns Hopkins, en Baltimore.

Pero las pruebas de antígenos también son altamente específicas, y raras veces producen un resultado falso negativo, dijo.

Dado todo esto, unas pruebas de antígenos baratas y rápidas deberían ser suficientemente buenas "para abordar la pregunta de si una persona es contagiosa o no, cuando los individuos son asintomáticos", planteó Adalja.

"Quizá no se necesite una prueba tan sensible como la PCR cuando se esté evaluando a individuos asintomáticos, en una universidad, por ejemplo, o en un equipo deportivo", comentó.

Por otro lado, las pruebas de PCR son mucho más precisas.

"Es la forma en que diagnosticamos la infección aguda", observó Adalja. "Es una prueba muy sensible. Detecta unos niveles muy bajos del material genético del virus. Las personas pueden tener un resultado positivo en esta prueba mucho después de que ya se han recuperado y han dejado de ser contagiosas".

Pero como las muestras para la PCR tienen que enviarse a un laboratorio, la prueba requiere un tiempo de procesamiento mucho mayor, dijo Adalja. También requieren unas sustancias químicas que a veces han escaseado, lo que retrasa más los resultados.

Procop dijo que utiliza las pruebas de PCR cuando evalúa a una persona que está obviamente enferma en situaciones cruciales, por ejemplo antes de la admisión a la unidad de cuidados intensivos (UCI).

Como la prueba de antígenos podría pasar por alto una infección con la COVID-19, "nunca usaría una si fuera a ingresar a alguien en la UCI basándome en eso, porque hay un riesgo real de infectar a otros pacientes y a los trabajadores de la atención de la salud", advirtió Procop. "No puedo permitirme una equivocación en ese ámbito".

Pero Procop dijo que la prueba de antígenos podría ser una buena herramienta de detección cuando se sigue con una prueba de PCR. Comparó la estrategia con las pruebas tempranas para el VIH, en que un inmunoensayo positivo se seguía con una prueba de laboratorio más profunda para confirmar el diagnóstico.

"Solo se consideraba que tenían VIH los pacientes que pasaban por ambos procesos, y entonces se decía que eran VIH positivos", apuntó Procop.

Espera que la nueva prueba sea precursora de algo que ha faltado en Estados Unidos desde el inicio de la pandemia: una estrategia nacional de pruebas para detectar a los casos de COVID-19 y proteger a la población.

"Sabemos administrar pruebas de detección a una población. Realizamos una prueba de detección y le damos seguimiento con una prueba de confirmación. ¿Por qué no lo estamos haciendo todavía?", preguntó Procop, y añadió que la pandemia ha vuelto "loca" a la gente.

"Han abandonado todo lo que hemos sabido en los últimos 100 años y han decidido volver a crearlo desde cero, ¿y qué han averiguado? Que lo que se sabe que funciona, funciona", señaló Procop.

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