Alzheimer: ¿Las siestas excesivas son una señal temprana?

Alzheimer: ¿Las siestas excesivas son una señal temprana?
El Alzheimer afectaría áreas del cerebro que nos mantienen despierto durante el día. | Foto: ISTOCK

Una rutina agotadora, una noche de mal sueño o la necesidad de relajarse son algunos de los motivos por los que las personas deciden tomar siestas diurnas. Sin embargo, una reciente investigación encontró que si estas se vuelven excesivas podrían representar una señal temprana de enfermedad de Alzheimer.

Los autores explicaron que las áreas del cerebro que nos mantienen despierto durante el día podrían dañarse durante las primeras etapas de esta enfermedad, y por ello, las siestas recurrentes serían un primer síntoma antes que otros ya conocidos, como comenzar a olvidar cosas.

La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia (aproximadamente el 70% de los casos), y una de las principales causas de discapacidad y dependencia en el mundo. A nivel mundial, 50 millones de personas sufren esta enfermedad, de las cuales 3.5 corresponden a EE. UU. En este país, los hispanos son la etnia que se ve más afectada, ya que el 12% de su población adulta (aproximadamente 400,000 personas) fue diagnosticada con Alzheimer.

A pesar de su gran incidencia se desconoce qué lo causa, aunque muchos expertos aseguran que podría deberse a tres genes específicos, que intervienen en la producción de un grupo de aminoácidos, llamados beta-amiloides. Ahora, el nuevo estudio liderado por la doctora Lea Grinberg, profesora asociada de neurología y patología.

"Nuestro trabajo muestra evidencias definitivas de que las áreas del cerebro que fomentan la vigilia se degeneran debido a una acumulación de tau [un tipo de proteína que no es la amiloide] desde las etapas más tempranas de la enfermedad", señaló la experta. Sus hallazgos se publicaron en Alzheimer's and Dementia.

Efectos sobre las siestas

Aunque la siesta es más común en Latinoamérica, se estima que 1 de cada 3 estadounidenses recurren a ella regularmente. Por este nivel de incidencia es que muchos trabajos anteriores se concentraron en analizar su vínculo con el Alzheimer.

Los autores de la nueva investigación decidieron profundizar esta asociación y para ello analizaron los cerebros de 13 personas que fallecieron y sufrieron Alzheimer y el de 7 que no padecieron esta enfermedad.

Los investigadores analizaron tres regiones del cerebro que fomentan la vigilia y encontraron que en los afectados por el Alzheimer existía una acumulación significativa de tau, con una pérdida de hasta el 75% de las neuronas.

Se estima que 1 de cada 3 personas en EE. UU. toman una siesta regularmente. | Foto: IStock

El autor principal del estudio, Jun Oh, explicó que esto "es notable porque no se trata de un solo núcleo del cerebro que degenera, sino toda la red que fomenta la vigilia. Esto muestra algo crucial, y es que el cerebro no tiene una forma de compensarlo, porque todos esos tipos de células funcionalmente relacionadas se están destruyendo al mismo tiempo".

A partir de esta evidencia los autores afirmaron que la enfermedad de Alzheimer ataca a regiones del cerebro que son responsables de la vigilia durante el día, y que esas regiones son las primeras que la enfermedad daña.

También sugirieron que la acumulación de la tau tiene un rol más importante en el Alzheimer que la proteína amiloide, que recibió una mayor atención en los últimos años por los especialistas. Además, la investigación sobre la amiloide no logró ayudar a desarrollar tratamientos efectivos para el Alzheimer.

Por eso, los autores creen que debería continuar estudiándose los efectos de la proteína tau, especialmente sobre las siestas. "Parece que la red que fomenta la vigilia es particularmente vulnerable en la enfermedad de Alzheimer. Comprender por qué esto sucede es algo que debemos explorar en investigaciones futuras", concluyó Jun Oh.

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