Tener frío es contagioso

Tener frío es contagioso
| Foto: SHUTTERSTOCK

La investigación publicada en la revista Plos One, sugiere que detrás de esta acción se encuentran las denominadas neuronas espejo las cuales disparan acciones similares a las que vemos en otros, por lo que el cerebro puede hacer que partes de nuestro propio cuerpo se enfríen y experimentemos desde escalofríos hasta un descenso de la temperatura corporal.

Para llegar a dicha conclusión, los investigadores reclutaron a 36 voluntarios, quienes sentados en una sala con la temperatura controlada, vieron varios videos de actores metiendo sus manos en agua caliente, helada y templada. Cada participante vio un total de 8 videos de dos minutos cada uno, donde alternaban ambas manos en recipientes con agua a diferentes temperaturas.

Antes y después de mirar los videos se midió la temperatura de las manos de los voluntarios y durante el experimento sus signos vitales fueron monitoreados para obtener un registro de los latidos cardíacos y cambios en la temperatura.

Los resultados mostraron que mientras que los videos que representaban agua templada y caliente no producían ningún cambio, en los que se sumergían las manos en agua helada provocaban una pequeña, pero estadísticamente significativa disminución de la temperatura de sus manos, 0.2 °C en la mano izquierda y 0.05 °C en la derecha.

El Dr. Neil Harrison, quien dirigió la investigación, explicó que el agua templada no refleja auténtica calidez, mientras que el agua helada transmite una sensación glacial, por lo que la temperatura corporal tiende a descender más fácilmente mediante los estímulos visuales y dificulta que “entremos en calor a través de los ojos”.

Señaló que tales cambios fisiológicos inconscientes nos ayuda a identificarnos con las demás personas.

El clima frío puede afectar al cuerpo de diversas maneras. Algunas partes del cuerpo pueden sufrir de congelación, esto sucede cuando el tejido corporal se congela. El cuerpo también puede perder calor más rápido de lo que puede producirlo. El resultado es la hipotermia, o la temperatura corporal anormalmente baja que puede causar somnolencia, confusión y torpeza en los movimientos. Dado que ocurre gradualmente y afecta el pensamiento, es posible que no perciba la necesidad de ayuda. Eso hace que el cuadro sea especialmente peligroso. Una temperatura corporal por debajo de 95°F constituye una emergencia médica y puede conducir a la muerte si no se trata rápidamente.

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