¿Se puede controlar el Alzheimer con la dieta?

¿Se puede controlar el Alzheimer con la dieta?
La dieta MIND es un "híbrido" entre la alimentación mediterránea y la dieta DASH. | Foto: ISTOCK

Cuando escuchas la palabra dieta quizá solo pienses en la pérdida de peso, pero una alimentación de estilo de vida puede ofrecer beneficios incluso mayores. Este es el caso de la dieta MIND (mente en inglés) creada por investigadores de la Universidad de Rush, en Chicago, que recientemente se vinculó con una reducción en el riesgo de Alzheimer.

Esta enfermedad es la causa más común de demencia, trastorno en el que una persona padece pérdida de memoria y otros problemas de cognición que interfieren en el desarrollo de la vida diaria.

A nivel mundial se registran más de 50 millones de casos, 3.5 corresponden a EE. UU. Asimismo, los hispanos son la etnia que se ve más afectada en este país, ya que el 12% de su población adulta (aproximadamente 400,000 personas) fueron diagnosticados con Alzheimer.

Sin embargo, esta enfermedad no es una parte normal del envejecimiento, y si bien la mayoría de las personas que la padecen tienen 65 años o más, puede afectar también a los jóvenes. Aunque hay tratamientos disponibles, no existe una cura para el Alzheimer.

Aunque actualmente se desconoce cuál es la causa de este trastorno, los especialistas reconocen algunos factores de riesgo: ser mayor de 65 años, ser sedentario, tener antecedentes familiares, y una mala alimentación.

Sobre este último aspecto decidieron concentrarse los investigadores de la Universidad de Rush. Para ello, crearon la dieta MIND, que corresponde, en inglés, a Intervención mediterránea-DASH para el retraso neurodegenerativo. Esto quiere decir que es un híbrido de esas dos dietas, que ayudan al corazón reduciendo el riesgo de hipertensión, diabetes, ataque cardíaco y accidente cerebrovascular, dirigido a cuidar la salud mental.

En estudio iniciales, la dieta MIND ofreció un beneficio adicional inmenso: redujo el riesgo de enfermedad de Alzheimer en hasta un 53% de los participantes que la cumplieron de forma rigurosa, y en cerca del 35% de los que solo la cumplieron moderadamente. Los autores reconocieron que la clave es comenzar cuanto antes, sin importar la edad, porque parece que mientras más tiempo se la sigua más bajo es el riesgo de desarrollar Alzheimer.

En qué consiste cada dieta

La dieta DASH o Enfoques Alimentarios para Detener la Hipertensión, se caracteriza por incluir muchas frutas, vegetales (especialmente de hoja verde), granos integrales, legumbres, productos lácteos bajos en grasa, huevos, pollo, pescado, carnes magras y frutos secos, especialmente nueces y almendras. También limita el consumo de dulces, bebidas azucaradas, alcohol, alimentos procesados y altos en grasas saturadas o sodio.

Muchas veces suele confundirse con la alimentación mediterránea, otra dieta reconocida y valorada por los especialistas debido a sus efectos beneficiosos para el corazón, el cerebro, la longevidad y el rendimiento físico. Sin embargo, existen diferencias, por ejemplo, la DASH enfatiza el consumo de lácteos y huevos, mientras que la mediterránea permite el consumo de vino tinto.

En el caso de la MIND, se integran los alimentos de ambas dietas. Se deben comer vegetales de hojas verdes y otras verduras, frutos secos, arándanos o fresas, frijoles, granos integrales, pescado, aves, aceite de oliva, y vino tinto. Por otro lado, se debe limitar la carne roja, la mantequilla y barras de margarina a menos de una cucharada al día, el queso, los pasteles, los dulces, y la comida frita o rápida.
Los expertos aseguran que no es una alimentación compleja.

Por ejemplo, cada día puedes comer al menos tres porciones de granos integrales, una ensalada y una verdura, junto con una copa de vino. Durante el transcurso de tu rutina, utiliza los frutos secos como refrigerio. También puedes comer frijoles cada dos días, aves y bayas al menos dos veces por semana, y pescado al menos una vez por semana.

Recuerda que lo que no comes es igual de importante, y también está permitido un antojo una vez a la semana, como queso, pastel o una comida rápida. Al igual que otro tipo de dietas, debes acompañarla con ejercicio diario. Las caminatas o ejercicios aeróbicos son un buen comienzo, lo importante es ser constante y practicarlas regularmente.

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