Se dispara el uso de los relajantes musculares, pero ¿son seguros?

Se dispara el uso de los relajantes musculares, pero ¿son seguros?

MIÉRCOLES, 1 de julio de 2020 (HealthDay News) -- Muchos estadounidenses padecen de dolor de espalda, y una nueva investigación muestra que los médicos emiten muchas recetas de relajantes musculares para tratar el dolor... con frecuencia junto con un analgésico opioide.

A los expertos les preocupa que los relajantes musculares quizá no ayuden mucho y que pudieran provocar unos efectos secundarios problemáticos, sobre todo en los pacientes mayores.

El estudio encontró que la tasa de recetas a largo plazo de relajantes musculares para tratar el dolor de espalda y otros dolores musculares se triplicó entre 2005 y 2016.

También es preocupante que casi un 70 por ciento de las personas a quienes se administraron relajantes musculares recetados recibieron a la vez una receta de un analgésico opioide, como la oxicodona (OxyContin). Tomar esos medicamentos juntos aumenta el riesgo potencial de efectos nocivos, advirtieron los investigadores.

"Intentamos crear una imagen del [uso] nacional de los relajantes musculares esqueléticos, bajo la hipótesis de que quizá los médicos, preocupados por el uso de opioides, podrían estar recetando los relajantes musculares esqueléticos con una mayor frecuencia", señaló el autor principal del estudio, Charles Leonard, profesor asistente de epidemiología de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania.

"Observamos un aumento de más o menos tres veces en los pacientes que recibían una terapia continua con relajantes musculares esqueléticos. Esos fármacos se administran a las personas, y los siguen tomando", indicó Leonard. Pero el problema es que no se han estudiado para un uso a largo plazo.

Los relajantes musculares esqueléticos están aprobados para el tratamiento a corto plazo de los espasmos musculares y del dolor de espalda. Entre los relajantes musculares se encuentran el baclofeno (Lioresal), el carisoprodol (Soma), la ciclobenzaprina (Fexmid) y la tizanidina (Zanaflex).

Las recomendaciones en general limitan el uso de estos medicamentos a un máximo de tres semanas, porque no se ha mostrado que funcionen para los espasmos musculares más allá de ese periodo.

Leonard dijo que estos medicamentos pueden resultar muy sedantes. Los efectos secundarios graves asociados con su uso incluyen mareo, caídas, fracturas, accidentes de coche, dependencia y sobredosis.

Los relajantes musculares implican un riesgo significativo para las personas de a partir de 65 años, y la Sociedad Americana de Geriatría (American Geriatrics Society) desaconseja su uso en ese grupo de edad.

A pesar de esta recomendación, casi una cuarta parte de las visitas a los consultorios para obtener relajantes musculares en 2016 fueron de adultos mayores, anotó el estudio. Este grupo conforma menos de un 15 por ciento de la población general.

"Los adultos mayores parecen recibir estos fármacos de forma desproporcionada", dijo Leonard, y añadió que, con frecuencia, los adultos mayores también toman otros medicamentos, lo que puede aumentar las probabilidades de una reacción adversa.

En particular, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. desaconseja usar relajantes musculares y opioides a la vez, y anota que la combinación puede provocar dificultades para respirar y la muerte, según las notas de respaldo.

El estudio se basó en datos nacionales sobre las recetas de 2005 a 2016. Los investigadores observaron el número total de visitas por año, qué medicamentos se recetaron y si la receta era nueva o regular.

El motivo más común de que las personas tomaran relajantes musculares fue para tratar los problemas de espalda.

Leonard dijo que la investigación no observó de forma específica el motivo de que los médicos recetaran estos medicamentos con una mayor frecuencia, pero sospecha que al menos dos factores subyacen al aumento. Uno es que en realidad no hay buenos medicamentos alternativos, de forma que los médicos quizá no deseen dejar de recetarlos. Otro es que los pacientes podrían presionar a los médicos, hasta cierta medida, para que traten su dolor.

Pero los relajantes musculares esqueléticos no se deben considerar como un tratamiento de primera línea para el dolor de espalda o los espasmos musculares, aseguró Leonard. Observó que la fisioterapia y los medicamentos sin receta, como Advil o Tylenol, pueden ayudar a reducir el dolor.

"Los datos muestran que si bien los relajantes musculares esqueléticos son mejores que un placebo, no hay evidencias de que provean beneficios superiores a los de los inflamatorios no esteroides", dijo Leonard.

El Dr. David Sibell es profesor de anestesiología y medicina perioperativa de la Facultad de Medicina y el Centro Integral del Dolor de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón.

"Lo que más me afectó fue la marcha constante de pacientes nuevos a quienes se recetan relajantes musculares esqueléticos y que no dejan de tomarlos", señaló Sibell, que no participó en el estudio.

"Si los relajantes musculares esqueléticos tienen alguna efectividad, es solo a corto plazo. No hay datos a largo plazo. Y las personas de a partir de 65 años son muy vulnerables a los efectos adversos de estos fármacos", advirtió.

Sibell dijo que hay otras opciones de tratamiento disponibles. Además de la fisioterapia y los medicamentos sin receta, un gel antiinflamatorio tópico recetado también podría ayudar a algunas personas. También hay ciertos procedimientos que un especialista en la gestión del dolor puede ofrecer, añadió.

"Creo que las personas deben comprender mejor la toxicidad de esta clase de fármacos. No se deben usar más de algunos días a la vez", aconsejó Sibell.

Los hallazgos del estudio se publicaron en la edición del 24 de junio de la revista JAMA Network Open.

Más información

Aprenda más sobre el dolor de espalda en la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

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