Saxenda, un medicamento, ayuda a perder peso, pero también debe hacer ejercicio

JUEVES, 6 de mayo de 2021 (HealthDay News) -- Saxenda, un medicamento para perder peso, puede mantener el peso a raya, pero combinarlo con el ejercicio ofrece unos mayores beneficios, encuentra un ensayo clínico.

El estudio encontró que algunos antiguos consejos son válidos: los medicamentos para perder peso funcionan mejor cuando se utilizan con, y no como una sustitución de, cambios en el estilo de vida.

Saxenda, un medicamento, ayuda a perder peso, pero también debe hacer ejercicio

La Saxenda (liraglutida) es un medicamento recetado aprobado en Estados Unidos para impulsar y mantener la pérdida de peso cuando se añade a una reducción en las calorías y el ejercicio.

Pero no se ha evaluado de forma rigurosa si el medicamento más ejercicio es mejor que el medicamento solo (o que el ejercicio solo).

El nuevo ensayo, que se publicó el 6 de mayo en la revista New England Journal of Medicine, hizo justo esto. Y encontró que, a lo largo de un año, la combinación ganó, al ayudar a más personas a perder más peso y, en específico, grasa corporal.

Unos expertos que no participaron en el ensayo afirmaron que subraya la importancia de unas tácticas "integrales" para mantener el peso adicional a raya.

"El estándar de la atención de todos los tratamientos para la obesidad (los medicamentos y la cirugía) es usarlos como adyuvantes para unos cambios conductuales continuos", aseguró el Dr. Scott Kahan, vocero de la Sociedad de la Obesidad (The Obesity Society).

Unos cambios sostenibles en la dieta y el ejercicio regular son clave, señaló Kahan, que también es director del Centro Nacional de Peso y Bienestar en Washington, D.C.

Los medicamentos para perder peso son útiles, afirmó Kahan, pero no son "curas mágicas". Pero algunos médicos, anotó, quizá los receten sin dar a los pacientes suficiente respaldo en el lado del estilo de vida de la ecuación.

En Estados Unidos hay varios medicamentos aprobados para ayudar a perder peso. Entre ellos se encuentran Xenical (orlistat), Qsymia (fentermina-topiramato) y Contrave (naltrexona-bupropión).

La liraglutida se vende bajo dos marcas: Saxenda, el medicamento para perder peso, y Victoza, para la diabetes tipo 2. La Saxenda contiene una dosis más alta de liraglutida, y funciona al imitar la acción de una hormona del apetito llamada GLP-1, según Novo Nordisk, fabricante del fármaco.

El medicamento se utiliza cada día mediante inyección.

En el nuevo ensayo, financiado por Novo Nordisk, los investigadores reclutaron a 195 adultos obesos, que pasaron ocho semanas en una dieta de reducción calórica. Después de esto, se les asignó al azar a uno de cuatro grupos: medicamento más ejercicio, solo medicamento, solo ejercicio, o un grupo de placebo que recibió un "medicamento" inactivo y a quienes se dijo que siguieran con su nivel usual de actividad.

Los grupos de ejercicio, al contrario, tenían una rutina bastante vigorosa. Se les animó a asistir a clases grupales dos veces por semana, y a hacer ejercicio por su cuenta dos veces por semana; las actividades principales fueron correr, el ciclismo y caminar a paso vivo.

Los cuatro grupos recibieron consejería sobre cambios a largo plazo en la dieta.

Tras un año, el grupo de medicamento y ejercicio había perdido un 16 por ciento de su peso inicial, en promedio. Esto es en comparación con un 11 por ciento en el grupo de ejercicio, y un 13 por ciento en el grupo del fármaco.

El método combinado también fue el más efectivo para cambiar la composición corporal: esos pacientes perdieron más o menos el doble de grasa corporal y adelgazaron más la cintura, en comparación con una de las dos estrategias solas.

También conservaron masa muscular, según los investigadores, dirigidos por Signe Torekov, de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca.

"El punto importante es que este estudio confirma que sí, que combinar el medicamento con ejercicio es más efectivo", señaló la Dra. Reshmi Srinath, directora del Programa de Gestión del Peso y Metabolismo de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

Apuntó a ciertas salvedades: los pacientes del ensayo eran bastante jóvenes (tenían, en promedio, 40 y pocos años) y estaban sanos. El ejercicio vigoroso de este tipo quizá no sea adecuado para los adultos mayores, o para las personas con ciertas afecciones de la salud, como una artritis dolorosa.

"Con esos pacientes, en general recomendamos caminar, o incorporar algo de entrenamiento en pesas en casa", apuntó Srinath.

Pero añadió que la moraleja sigue siendo la misma. "Los medicamentos se deben usar como adyuvantes de los cambios en el estilo de vida".

Esto se aplica no solo a la Saxenda, sino a los medicamentos para perder peso recetados en general, indicaron Kahan y Srinath.

Cuando se trata de elegir un medicamento, dijo Srinath, es una decisión según cada caso, que toma en cuenta los efectos secundarios y cualquier afección de salud que un paciente pudiera tener. En este estudio, los efectos secundarios más comunes entre los usuarios de Saxenda incluyeron náuseas, diarrea y mareo.

Las preferencias personales también influyen en la decisión sobre los medicamentos, anotó Srinath. "Algunos pacientes se muestran renuentes a recibir una inyección diaria", dijo.

Lo importante, aseguró Kahan, es que las personas que han "intentado una y otra vez" perder peso sepan que hay tratamientos que pueden ayudar.

"Con frecuencia, las personas no se dan cuenta de esto, porque estamos en una selva de productos falsos para perder peso", lamentó. "Pero hay opciones buenas y legítimas que se han estudiado científicamente".


Más información

El Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de EE. UU. tiene más información sobre la gestión del peso.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Scott Kahan, MD, MPH, director, National Center for Weight and Wellness, Washington, D.C., and spokesperson, The Obesity Society, Silver Spring, Md.; Reshmi Srinath, MD, assistant professor, endocrinology, diabetes and bone disease, and director, Weight and Metabolism Management Program, Icahn School of Medicine at Mount Sinai, New York City; New England Journal of Medicine, May 6, 2021

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