¿Qué es mejor para el cerebro, los crucigramas o los juegos de computadora?

MIÉRCOLES, 2 de noviembre de 2022 (HealthDay News) -- Los adultos mayores que desean ralentizar la pérdida de la memoria podrían encontrar ayuda en un clásico entretenimiento: el crucigrama.

Esta es la sugerencia de un pequeño estudio que dio seguimiento a adultos mayores con un deterioro cognitivo leve, es decir, problemas de la memoria y el pensamiento que podrían progresar a demencia con el tiempo. Los investigadores encontraron que los que fueron asignados al azar a hacer crucigramas durante 18 meses mostraron una pequeña mejora en las pruebas de memoria y otras habilidades mentales.

¿Qué es mejor para el cerebro, los crucigramas o los juegos de computadora?

Esto fue en contraste con los participantes del estudio a quienes se asignó a un ejercicio cerebral más moderno: juegos de computadora diseñados para implicar a distintas habilidades mentales. En promedio, sus puntuaciones en las pruebas se redujeron ligeramente con el tiempo.

Los expertos advirtieron que el estudio fue pequeño y que tuvo otras limitaciones. Una fue que careció de un "grupo de control" que no realizara ningún ejercicio cerebral. Así que no está claro si hacer crucigramas o jugar juegos es significativamente mejor que no hacer nada.

"Esto no es definitivo", señaló el investigador principal, el Dr. Davangere Devanand, profesor de psiquiatría y neurología de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York.

Apuntó que todavía se necesitan estudios de mayor tamaño, que incluyan a un grupo de control.

Los resultados actuales fueron inesperados, según Devanand. Al iniciar el ensayo, los investigadores sospechaban que los juegos de computadora resultarían superiores. Estudios anteriores han encontrado que este tipo de juegos pueden ayudar a los adultos mayores sin deterioro cognitivo a mejorar su agudeza mental.

No está claro por qué, en este ensayo, ganaron los crucigramas. Pero, dijo Devanand, hubo evidencias de que los crucigramas eran específicamente más efectivos en las personas en la etapa "avanzada" del deterioro cognitivo leve, lo que podría sugerir que les fue más fácil manejar los crucigramas.

Los hallazgos se publicaron en una edición reciente en línea de la revista NEJM Evidence.

El deterioro cognitivo leve es común con la edad, y no siempre progresa a demencia. Pero en muchos casos sí progresa. Se estima que entre los adultos de a partir de 65 años que tienen este tipo de deterioro, de un 10 a un 20 por ciento desarrollan demencia en un periodo de un año, según el Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento de EE. UU.

Los investigadores desean encontrar formas de retrasar esa progresión a la demencia, y las actividades que estimulan a la mente son un área de estudio.

Algunas investigaciones han encontrado que los juegos para el cerebro podrían ayudar a las personas con un deterioro cognitivo leve a mejorar su memoria y sus habilidades de pensamiento, aunque los estudios han encontrado mucha variación en los tipos de mejoras que se observan.

Y una pregunta, según Devanand, es si algún tipo de ejercicio cerebral en particular es mejor que los demás.

Entonces, su equipo decidió comparar los efectos de los juegos de computadora basados en la web y los crucigramas basados en la web.

Los investigadores reclutaron a 107 adultos mayores con un deterioro cognitivo leve, y los asignaron al azar a uno de los dos tipos de ejercicios para el cerebro. Todos los participantes recibieron lecciones sobre cómo iniciar la sesión y utilizar los juegos o crucigramas.

Aunque los crucigramas eran en línea, anotó Devanand, por lo demás eran iguales que los tradicionales de papel y lápiz. Tenían una dificultad moderada, al nivel del crucigrama de los jueves del New York Times.

Tras 18 meses, encontraron los investigadores, el grupo de los crucigramas había mejorado en más o menos 1 punto, en promedio, en una escala estándar que evalúa el deterioro cognitivo, y que se enfoca sobre todo en la memoria y las habilidades de lenguaje.

Al contrario, las personas del grupo de los juegos se deterioraron por medio punto, en promedio.

Pero los individuos variaron. Alrededor de una cuarta parte del grupo de los juegos, por ejemplo, mejoraron sus puntuaciones en al menos 2 puntos.

Y cuando los investigadores observaron más de cerca, la diferencia entre los dos ejercicios para el cerebro se observó de forma específica entre las personas con un deterioro cognitivo leve en las etapas más tardías.

Devanand comentó que es posible que, para las personas mayores con unos deterioros más sustanciales, los crucigramas fueran más fáciles de manejar.

Una experta que no participó en el estudio dijo que se pueden sacar unas "conclusiones limitadas" a partir de los hallazgos, en parte porque no hubo un grupo de control.

"Pero los resultados abren las puertas a ensayos de seguimiento, que examinen directamente el beneficio de los crucigramas computarizados", señaló Claire Sexton, directora sénior de programas y alcance científicos de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association).

Sin embargo, enfatizó, es poco probable que alguna medida individual (los crucigramas u otra cosa) haga una gran diferencia en la progresión hacia una enfermedad compleja, como la demencia.

Más bien, planteó Sexton, el mayor potencial podría estar en "intervenciones en múltiples dominios que se dirijan simultáneamente a muchos factores de riesgo".

Sexton anotó que la Asociación del Alzheimer financia un ensayo, llamado U.S. Pointer, que evalúa esa posibilidad. Está observando si una combinación de tácticas (que incluyen la actividad física, los ejercicios del cerebro y un mejor control de la hipertensión y la diabetes) pueden beneficiar a las personas mayores con un riesgo más alto de deterioro cognitivo.

Por ahora, como mínimo, adoptar el hábito de hacer crucigramas plantea poco riesgo.

"En este campo, tenemos una máxima sobre el cerebro", añadió Devanand. "Lo que no se usa, se pierde".


Más información

La Asociación del Alzheimer ofrece consejos para proteger la salud del cerebro.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Davangere P. Devanand, MD, professor, psychiatry and neurology, Columbia University Medical Center, New York City; Claire Sexton, DPhil, senior director, scientific programs and outreach, Alzheimer's Association, Chicago; NEJM Evidence, Oct. 27, 2022, online

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