Pistas de que la estimulación cerebral profunda podría aliviar los síntomas de Alzheimer

JUEVES, 22 de diciembre de 2022 (HealthDay News) -- Unos investigadores están estudiando si la estimulación cerebral profunda podría ayudar a las personas con Alzheimer a retener su memoria más tiempo, y, ahora, un nuevo hallazgo podría ayudar a refinar el método.

La estimulación cerebral profunda (ECP) es un tratamiento establecido para varias afecciones médicas, entre ella la epilepsia, la enfermedad de Parkinson y el trastorno obsesivo compulsivo. Implica implantar electrodos en ciertas áreas del cerebro para administrar pulsos eléctricos que alteran a la actividad cerebral anómala.

Pistas de que la estimulación cerebral profunda podría aliviar los síntomas de Alzheimer

Los investigadores también han comenzado a estudiar a la ECP como una forma posible de ayudar a las personas con enfermedad de Alzheimer.

La esperanza es que, cuando se administre en las primeras etapas del Alzheimer, la ECP pueda ralentizar la progresión de la pérdida de la memoria.

Hasta ahora, los estudios han evaluado los efectos de estimular un área del cerebro llamada fórnix, que es un grupo de fibras nerviosas que son una parte clave de los circuitos de memoria del cerebro. La investigación ha mostrado que el fórnix está dañado en las personas con un Alzheimer más leve, y se piensa que la ECP podría mejorar el funcionamiento de estos circuitos defectuosos.

Pero los resultados han sido contradictorios: algunos pacientes han mostrado evidencias de una pérdida de la memoria más lenta, y otros no.

Una pregunta es si esto podría deberse, al menos en parte, a discrepancias en la ubicación específica de los electrodos de la ECP.

Entonces, en el nuevo estudio, los investigadores revisaron los datos de 46 pacientes que habían participado en un ensayo temprano de la ECP para el Alzheimer leve. Querían ver si había alguna correlación entre las ubicaciones particulares de la estimulación de la ECP y las probabilidades de los pacientes de responder al tratamiento.

Un investigador, el Dr. Andreas Horn, comentó que, al principio, se sentía escéptico de que fueran a encontrar alguna ubicación ideal.

Pero resultó que sí. Por ejemplo, los investigadores encontraron que las mejores respuestas al tratamiento se correlacionaban con la ECP en la interfaz entre el fórnix y lo que se conoce como núcleo del lecho de la estría terminal, que es una banda de fibras implicadas en las respuestas emocionales y conductuales.

Entonces, los investigadores verificaron sus hallazgos al enfocarse en 18 pacientes a quienes habían excluido del análisis inicial. Encontraron que podían predecir cómo estos pacientes habían respondido a la ECP según el lugar en que los electrodos se habían ubicado en sus cerebros.

Los hallazgos se publicaron en una edición reciente de la revista Nature Communications.

Horn dijo que la meta es refinar los objetivos de la ECP en el cerebro, de un área más bien "imprecisa" a unas ubicaciones más precisas.

"No estamos sugiriendo una nueva estrategia de tratamiento. Estamos sugiriendo una estrategia más refinada", comentó Horn, que trabaja en el Centro de Terapias de los Circuitos Cerebrales del Hospital Brigham and Women's, en Boston.

Pero enfatizó que, independientemente de cuánto se pudiera refinar la ECP en un futuro, no va a curar el Alzheimer.

"Deseamos prolongar el periodo en que las personas tienen una mejor calidad de vida", aclaró Horn.

Y por ahora, añadió, la ECP sigue siendo un tratamiento para el Alzheimer "solo bajo investigación". Esto significa que los pacientes tienen que inscribirse en un estudio para recibirlo.

Se está llevando a cabo un ensayo clínico de mayor tamaño, llamado ADvance II, para evaluar los efectos de un año de terapia con ECP en pacientes con un Alzheimer leve.

El Dr. Gabriel de Erausquin es un médico e investigador del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, en San Antonio, uno de los centros médicos implicado en ese ensayo.

Se mostró de acuerdo en que los nuevos hallazgos se podrían usar para dirigir mejor el método de ECP. "En realidad es un estudio muy bonito", aseguró de Erausquin, que no participó en la investigación.

Si los hallazgos pueden en algún momento ayudar a mejorar la efectividad de la ECP para los pacientes de Alzheimer, "esto sería muy importante", aseguró de Erausquin.

La tecnología de la ECP implica distintas partes. Los electrodos implantados en el cerebro se conectan con un generador de pulsos a través de unos cables que se colocan debajo de la piel. Ese generador de pulsos, un dispositivo parecido a un marcapasos, se implanta bajo la piel de la parte superior del pecho, para que administre de forma automática unos pulsos eléctricos a los electrodos del cerebro.

La ECP se ha usado desde la década de los 1990 para tratar el Parkinson, y se considera como una terapia en general segura, enfatizó de Erausquin. Pero la cirugía en sí conlleva ciertos riesgos, y con el tiempo, algunas partes del sistema de ECP pueden desplazarse o dañarse.

Como Horn, de Erausquin enfatizó que la ECP no ofrecerá una cura. El curso usual del Alzheimer es una pérdida constante de la función, y la esperanza es frenar esa progresión, anotó.

"Estamos explorando el uso de una tecnología establecida como forma de lograrlo", añadió de Erausquin. "Porque, ahora mismo, no hay nada".

Más información

La Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. ofrece más información sobre la estimulación cerebral profunda.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Andreas Horn, MD, PhD, Center for Brain Circuit Therapeutics, Brigham and Women's Hospital, Boston; Gabriel de Erausquin, MD, PhD, MSc, Glenn Biggs Institute for Alzheimer's and Neurodegenerative Diseases, University of Texas Health Science Center, San Antonio; Nature Communications, Dec. 14, 2022, online

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