Los tratamientos antivirales deberían funcionar bien contra la ómicron, aseguran los expertos

VIERNES, 10 de diciembre de 2021 (HealthDay News) -- La variante ómicron podría replantear la forma en que los médicos tratan las infecciones con la COVID en Estados Unidos, y es probable que las pastillas antivirales lideren ese esfuerzo redoblado, afirman expertos de la Universidad de Harvard.

Se prevé que unas nuevas pastillas antivirales desarrolladas por Merck y Pfizer sigan siendo efectivas contra la variante ómicron, en gran medida debido a que interfieren con la capacidad del coronavirus de replicarse, en lugar de su capacidad de infectar a las células humanas, anotaron los investigadores durante una conferencia de prensa esta semana.

Los tratamientos antivirales deberían funcionar bien contra la ómicron, aseguran los expertos

"Se dirigen a partes del virus que se encuentra más alejadas del sistema inmunitario", explicó el Dr. Jonathan Abraham, profesor asistente de microbiología de la Facultad de Medicina de la Harvard, en Boston.

Lamentablemente, las mutaciones de ómicron también significan que es probable que los mejores tratamientos actuales contra la variante delta, los anticuerpos monoclonales, pierdan su efectividad contra la nueva cepa.

"Parece que la variante puede en esencia dañar la capacidad de esos anticuerpos de neutralizar el virus, así que vamos a reformular algunos de esos anticuerpos para hacerlos más efectivos contra la variante ómicron", indicó Stephen Kissler, miembro postdoctoral de investigación en enfermedades infecciosas de la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard.

Después de que surgiera en Sudáfrica a finales de noviembre, la variante ómicron de la COVID ya se ha encontrado en 21 estados de EE. UU., según los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

En este momento, la variante delta, que es altamente infecciosa, sigue conformando el 99 por ciento de los casos de COVID en Estados Unidos, pero los expertos de la Harvard prevén que la infectividad de la ómicron, que es incluso más alta, significa que al final se convertirá en la variante dominante en este país.

Las pastillas antivirales deberían funcionar contra la ómicron

"En realidad preveo que la ómicron desplace a la delta en las próximas semanas", apuntó Kissler. "La cronología de esto variará bastante. En los lugares que ya comenzaron a observar un aumento en la transmisión, pienso que es probable que sea razonable que suceda en las próximas seis a ocho semanas".

Las vacunas, y también la inmunidad natural, crean anticuerpos que se dirigen a la proteína de pico de la COVID, la parte del virus que le permite entrar en las células humanas.

A los expertos en enfermedades infecciosas les preocupa la ómicron porque ha desarrollado más de 30 mutaciones en la proteína de pico, lo que podría ayudar al coronavirus a evadir la inmunidad inducida por la vacuna o la natural.

"Los datos sugieren que este virus es más transmisible, y con unos grados significativos de escape inmunitario, que hará que las vacunas sean menos efectivas y que muchos, o la mayoría, de los anticuerpos monoclonales sean inefectivos", advirtió el Dr. Jacob Lemieux, profesor de medicina de la Facultad de Medicina de la Harvard y del Hospital General de Massachusetts.

Pero tanto molnupiravir, la pastilla antiviral de Merck, como Paxlovid, la pastilla antiviral propuesta por Pfizer, funcionan al alterar el coronavirus mientras intenta replicarse.

El molnupiravir hace que el virus de la COVID cree copias defectuosas de sí mismo que contienen errores genéticos, dijo Abraham.

"La máquina de copias del virus se vuelve más descuidada", explicó Abraham. "Al final esto permite que el virus cometa tantos errores que deja de ser funcional".

Merck dijo que su pastilla puede reducir el riesgo de hospitalización y muerte por la COVID en un 30 por ciento. Un panel asesor de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. votó 13 a 10 la semana pasada para aprobar el fármaco. Se espera que la agencia anuncie su decisión sobre la autorización para su uso cualquier día de estos.

Pfizer pronto buscará la autorización de su pastilla antiviral.

Paxlovid es un inhibidor de la proteasa, un tipo de antiviral que también se utiliza para tratar el VIH. Inhibe la acción de una enzima que el coronavirus necesita para replicarse, lo que ralentiza, y al final frena, su propagación.

Unos datos iniciales provistos por Pfizer mostraron que Paxlovid redujo el riesgo de hospitalización y muerte relacionadas con la COVID en un 89 por ciento. Se espera que Pfizer pronto presente los resultados completos del ensayo clínico a la FDA, declaró a CNBC Albert Bourla, director ejecutivo de la compañía.

Ambos medicamentos se podrían recetar y tomar en casa, así que se han comparado con el Tamiflu.

Las mutaciones de ómicron no significan que los anticuerpos monoclonales se tengan que descartar por completo, pero habrá que adaptarlos para tomar en cuenta las nuevas formas en que la variante puede evadir a la inmunidad, apuntó Abraham.

Es probable que se tarde de tres a seis meses en crear unos anticuerpos monoclonales que se hayan adaptado para afrontar a la ómicron, anotó Abraham.

Hay una preocupación respecto al molnupiravir: que al hacer que el virus cree copias defectuosas, el medicamento pueda en realidad provocar una evolución de unas mutaciones incluso peores en la COVID.

Si el medicamento se aprueba, las personas deberán tomarlo precisamente según las indicaciones para evitar esta posibilidad, dijo Abraham.

"Estaremos en una situación en que de verdad deberemos tener cuidado sobre cómo se recetan y se administran estos medicamentos, para garantizar un cumplimiento casi perfecto, de forma que funcionen con la mayor efectividad y no induzcan la resistencia", añadió Abraham.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. ofrecen más información sobre las variantes de la COVID-19.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Dec. 7, 2021 media briefing with: Jonathan Abraham, MD, PhD, assistant professor, microbiology, Harvard Medical School, Boston; Stephen Kissler, PhD, postdoctoral infectious disease research fellow, Harvard T.H. Chan School of Public Health, Boston; Jacob Lemieux, MD, PhD, instructor, medicine, Harvard Medical School and Massachusetts General Hospital

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