Los beneficios por desempleo de la pandemia ayudaron a evitar que millones de estadounidenses pasaran hambre

LUNES, 1 de febrero de 2021 (HealthDay News) -- La ampliación de los beneficios por desempleo, promulgada por el Congreso la primavera pasada para aliviar el dolor económico de la pandemia, parece haber ayudado a millones de estadounidenses a mantener el hambre a raya, muestra una investigación reciente.

La ley, que se llamó "Ley CARES" cuando entró en vigor hace casi un año, amplió la elegibilidad de los beneficios por desempleo y la duración de la cobertura. También se añadió a la cobertura un suplemento federal semanal de 600 dólares.

Los beneficios por desempleo de la pandemia ayudaron a evitar que millones de estadounidenses pasaran hambre

Esa medida al final redujo a la mitad las probabilidades de que un beneficiario de clase media tuviera que comer menos debido a las dificultades financieras, señalaron los autores del estudio. Y redujo en más o menos un tercio el riesgo de que un beneficiario se enfrentara a la "inseguridad alimentaria".

El Departamento de Agricultura de EE. UU. define a la inseguridad alimentaria como "un acceso limitado o incierto a una comida adecuada".

"La recesión por la COVID-19 es muy distinta a recesiones anteriores, porque está muy concentrada entre las personas de familias con bajos ingresos", explicó la autora del estudio, Julia Raifman, profesora asistente del departamento de derecho, política y gestión de la salud de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston.

"Esto ha conducido a que millones de personas experimenten la inseguridad alimentaria", lamentó Raifman. "Y las familias con niños son más propensas a reportar inseguridad alimentaria", con unas implicaciones potencialmente graves.

Por ejemplo, "para los niños no es posible concentrarse en la escuela si no tienen suficiente comida. Y esto tendrá repercusiones a largo plazo en su logro educativo y salud", anotó Raifman.

Pero el acceso a unos mayores beneficios por desempleo parece haber evitado que muchos cayeran en la peor de las situaciones, encontraron los investigadores.

"Evaluamos la inseguridad alimentaria antes y después de que las personas que perdieron el empleo comenzaran a recibir el seguro de desempleo", dijo Raifman. "Encontramos que recibir el seguro de desempleo se asoció con una reducción del 35 por ciento en la inseguridad alimentaria y una reducción de un 48 por ciento en el consumo de una menor cantidad de comida. Y hallamos que el suplemento de 600 dólares de CARES se asoció con unas reducciones adicionales en la inseguridad alimentaria".

Los hallazgos provienen de un análisis de datos de encuestas de poco más de 2,300 adultos de EE. UU., con una edad promedio de 45 años, recolectados por el Centro de Investigación Económica y Social de la Universidad del Sur de California. Todos los encuestados ganaban menos de 75,000 dólares al año antes de la pandemia.

La pérdida del empleo se convirtió en una realidad de la pandemia para casi la mitad, y de ellos, más de un tercio (un 37 por ciento) reportaron que experimentaron inseguridad alimentaria. Casi cuatro de cada 10 dijeron que comían menos debido a la falta de fondos.

Pero esas cifras se redujeron considerablemente cuando se activó la cobertura por desempleo, sobre todo después de que el suplemento de 600 dólares entrara en vigor, anotaron los autores del estudio.

La protección del seguro de desempleo pareció tener una relevancia particular para ciertos segmentos vulnerables de la sociedad. Por ejemplo, Raifman dijo que "las personas con hijos pequeños fueron más propensas a experimentar inseguridad alimentaria, sobre todo los padres solteros. Las personas hispanas, negras y amerindias también fueron más propensas a reportar inseguridad alimentaria".

Lamentablemente, algunos de los que tenían el mayor riesgo de pasar hambre también eran los menos propensos a obtener acceso al seguro de desempleo. Por ejemplo, "las personas hispanas y negras son más propensas a perder el empleo, pero menos propensas a recibir los beneficios por desempleo", dijo Raifman.

Aun así, es importante reconocer la diferencia crítica que estos beneficios pueden plantear, y han planteado, durante un periodo particularmente riesgoso, añadió.

"A medida que comenzamos a vacunar a las personas [contra el nuevo coronavirus], el final está a la vista", afirmó Raifman. "Solo debemos ayudar a las personas a superar los próximos meses con comida en el plato y vivienda, para poder llegar todos al momento en que podamos reabrir de forma segura".

Elizabeth Rigby, profesora asociada de políticas públicas y administración pública de la Facultad de Políticas Públicas Trachtenberg de la Universidad de George Washington en Washington, D.C., se hizo eco de esta idea.

Rigby, autora de un editorial publicado con el estudio, anotó que aunque más de 25 millones de estadunidenses se han infectado con la COVID-19, la seguridad económica de muchos más se ha desvanecido.

"La pobreza, el desempleo y la inseguridad alimentaria son factores de predicción clave de graves problemas de la salud, ahora y en el futuro", apuntó Rigby.

Pero el estudio ofrece algunas noticias alentadoras, al resaltar el poder de dirigir rápidamente la ayuda económica a los que la necesiten, añadió.

"El gobierno puede intervenir y hacer más para limitar el daño de la COVID, al controlar el virus y proveer una seguridad amplia a través de unas políticas económicas más robustas", dijo Rigby, "como los cupones de alimentos y el seguro de desempleo".

El informe se publicó en la edición en línea del 29 de enero de la revista JAMA Network Open.

Más información

Aprenda más sobre el hambre y la inseguridad alimentaria en el Departamento de Agricultura de EE. UU.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Julia Raifman, ScD, SM, assistant professor, department of health law, policy, and management, Boston University School of Public Health; Elizabeth Rigby, PhD, associate professor of public policy and public administration, Trachtenberg School of Public Policy, The George Washington University, Washington, D.C.; JAMA Network Open, Jan. 29, 2021, online

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