Hacer una colonoscopía o endoscopía supone hoy riesgo de infección

Hacer una colonoscopía o endoscopía supone hoy riesgo de infección
Pólipo encontrado durante una colonoscopía | Foto: GETTY IMAGES

Hacerse una colonoscopia o una endoscopia podría ser más arriesgado que lo que se pensaba.

Los investigadores reportan que la tasa de infecciones que resultan de estos procedimientos en los centros quirúrgicos ambulatorios podría ser 100 veces más alta que lo que pensaba antes, según un estudio reciente.

Las infecciones bacterianas como la E. coli y la Klebsiella pueden afectar a 1 de cada 1,000 pacientes después de una colonoscopia de detección, a casi 2 de cada 1,000 después de una colonoscopia con fines distintos a la detección, y a más de 3 de cada 1,000 después de una endoscopia, indicaron los autores del estudio.

Previamente, se creía que la tasa de infección después de una endoscopia era de 1 por cada 1 millón, indicaron los investigadores.

"Aunque a los pacientes se les dice de forma rutinaria que los procedimientos endoscópicos comunes son seguros, encontramos que las infecciones postendoscópicas son más habituales de lo que pensábamos, y que varían en gran medida de un centro a otro", dijo la investigadora principal, Susan Hutfless, profesora asistente de medicina en la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore.

¿Por qué hay riesgos?

Cada año se realizan más de 15 millones de colonoscopias y 7 millones de endoscopias del tracto gastrointestinal (GI) superior con un endoscopio en Estados Unidos. Un endoscopio es un instrumento óptico reutilizable que permite a un endoscopista observar el tracto gastrointestinal del paciente. 

Los endoscopios pueden usarse para comprobar la presencia de enfermedades como el cáncer de colon, o para realizar varios procedimientos, como la extirpación de un pólipo, sin la necesidad de una cirugía invasiva, indicaron los autores del estudio.

Mediante el uso de una base de datos de reclamaciones del seguro, Hutfless y sus colaboradores recopilaron los datos de 6 estados: California, Florida, Georgia, Nebraska, Nueva York y Vermont. Examinaron las visitas a la sala de emergencias por infecciones y las hospitalizaciones durante entre 7 y 30 días después de una colonoscopia o una endoscopia en un centro ambulatorio especializado.

El equipo de Hutfless también descubrió que las personas que habían sido hospitalizadas antes de uno de los procedimientos tenían un riesgo incluso más alto de sufrir una infección.

De hecho, casi 45 de cada 1,000 pacientes hospitalizados en algún momento de los 30 días previos a una colonoscopia de detección fueron al hospital en el plazo de un mes con una infección. Para los que fueron hospitalizados antes de una endoscopia, la tasa de infecciones fue de más de 59 por cada 1,000.

Aunque los centros ambulatorios que realizaron esos procedimientos se establecieron hace más de 40 años, se han hecho populares en los últimos 20 años, porque son más cómodos y menos caros que los hospitales.

En 2017, según la Asociación de Centros de Cirugía Ambulatoria (Ambulatory Surgery Center Association), el 64 por ciento de estas clínicas pertenecían a médicos y el 28 por ciento estaban afiliadas a hospitales o sistemas de atención de la salud. Dado que estos centros con frecuencia no mantienen expedientes médicos electrónicos, no es probable que sean conscientes de que los pacientes se están infectando durante los procedimientos.

"Si no saben que sus pacientes están sufriendo estas infecciones graves, no se ven motivados a mejorar su control de infecciones", dijo Hutfless en un comunicado de prensa de la Hopkins.

Aunque la mayoría de estos centros ambulatorios siguen unas estrictas directrices de control de infecciones, los investigadores descubrieron que las tasas de infecciones en algunos centros eran más de 100 veces más altas que lo anticipado.

La endoscopia y la colonoscopia han revolucionado el tratamiento y la prevención de las enfermedades gástricas, pero los pacientes deberían conocer el riesgo de infección asociado con estos procedimientos, concluyeron los investigadores.

El informe aparece en la edición del 1 de junio de la revista Gut.

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