La variante de Reino Unido no provoca una COVID más grave, según unos estudios

MARTES, 12 de abril de 2021 (HealthDay News) -- Dos nuevos estudios de Gran Bretaña encuentran que aunque la "variante de Reino Unido" del coronavirus, que ahora es la dominante, se propaga con una mayor facilidad, no parece conducir a una enfermedad más grave en los que la contrajeron.

Los hallazgos deberían ayudar a calmar el miedo de que más pacientes mueran tras la infección con la variante, cuyo nombre oficial es B.1.1.7.

La variante de Reino Unido no provoca una COVID más grave, según unos estudios

Los científicos publicaron sus hallazgos en línea el 12 de abril de dos revistas de Lancet.

Pero los expertos de Estados Unidos enfatizaron que los hallazgos todavía no son concluyentes, y sin duda no son motivo para que las personas relajen su vigilancia contra el SARS-CoV-2.

"Debemos interpretar estos hallazgos con precaución, ya que hay evidencias contradictorias sobre la gravedad [de la enfermedad] con cifras parecidas", apuntó el Dr. Eric Cioe-Peña, director de salud global de Northwell Health en New Hyde Park, Nueva York.

"El mensaje final vuelve a ser claro: la B.1.1.7 es una variante más contagiosa que plantea una amenaza más inminente al estado del mundo y a las probabilidades de acabar con esta pandemia", enfatizó. "Es de una inmensa importancia, a medida que esta variante, debido a lo contagiosa que es, se convierte en la infección dominante de COVID-19 en todo el mundo, que nos enfoquemos en el uso de las máscaras, el distanciamiento y la vacunación, ahora más que nunca".

A principios de mes, la Dra. Rochelle Walensky, directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., anunció que "según nuestros estimados de vigilancia de los CDC más recientes, la variante B.1.1.7 es ahora el linaje más común en circulación en Estados Unidos".

La variante surgió en Reino Unido a finales del año pasado, y provocó alarmas, ya que parecía propagarse con una mayor facilidad. También hubo preocupaciones de que la B.1.1.7 pudiera ser más virulenta, lo que significa que también podría desencadenar más enfermedades graves y potencialmente letales, en comparación con variantes anteriores.

Para ayudar a aclarar estos temas, los investigadores británicos observaron datos que abarcaron el periodo entre septiembre y diciembre de 2020, cuando se detectó la B.1.1.7 por primera vez y comenzó a propagarse por Inglaterra.

En un estudio, que se publicó en The Lancet Infectious Diseases, los investigadores observaron dos factores (la carga viral en muestras de sangre y la gravedad de la enfermedad con la COVID-19) en 341 británicos que se infectaron con el SARS-CoV-2 en noviembre y diciembre. Un 58 por ciento de los pacientes portaban la variante B.1.1.7, mientras que el 42 por ciento restante no.

"No encontramos ninguna evidencia de que la variante B.1.1.7 se asociara con [un aumento en el riesgo de] una enfermedad grave o muerte", concluyó un equipo dirigido por la Dra. Eleni Nastouli, del Colegio Universitario de Londres. El estudio mostró que un 36 por ciento de las personas con la B.1.1.7 se enfermaron de gravedad o fallecieron, en comparación con un 38 por ciento de las que tuvieron otras cepas, una diferencia insignificante.

Pero también hubo una mala noticia. "Creemos que las infecciones con la B.1.1.7 se asociaron con unas cargas virales más altas que las infecciones que no fueron con la B.1.1.7 en este estudio", anotó el grupo de Nastouli.

En un comentario que se publicó con el estudio, un equipo de tres expertos del Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas de Singapur dijo que unas cargas virales más altas podrían ayudar a explicar por qué la variante parece transmitirse con una mayor facilidad entre las personas.

Un segundo estudio se publicó en The Lancet Public Health. Implicó a casi 37,000 usuarios británicos de la aplicación telefónica del Estudio de síntomas de la COVID. Todas habían tenido un resultado positivo de la COVID-19 entre finales de septiembre y finales de diciembre del año pasado, un periodo durante el cual se sabía que la variante B.1.1.7 se propagaba por toda Inglaterra.

De nuevo, el estudio no encontró ninguna diferencia en la gravedad de los síntomas entre las personas que contrajeron la B.1.1.7 frente a las que se infectaron con otra variante, según un equipo codirigido por la Dra. Claire Steves, del Colegio Universitario de Londres.

Y el estudio arrojó otra buena noticia. La nueva variante viral "no parece escapar de la inmunidad ganada por la exposición al virus original", señaló Steves en un comunicado de prensa de la revista.

Apenas un 0.7 por ciento de las personas que habían tenido un resultado positivo anterior de la infección con el coronavirus se infectaron de nuevo, según el equipo. Esto sugiere que la inmunidad anterior al SARS-CoV-2 parece mantenerse ante la B.1.1.7.

Pero, como se observó en el otro estudio, la variante británica sí parece propagarse con una facilidad más o menos un 35 por ciento mayor que las variantes anteriores, apuntó el equipo de Steves.

En un comentario publicado en la revista, la Dra. Britta Jewell, del Colegio Imperial de Londres, aseguró que el estudio "amplía el consenso de que la B.1.1.7 ha aumentado la transmisibilidad, lo que ha contribuido en gran medida al marcado aumento en los casos de Reino Unido durante el periodo del estudio".

Pero otro experto de EE. UU. hizo una advertencia.

"Los estudios proveen más información sobre esta variante más contagiosa y, a diferencia de otros estudios, no muestran un aumento en la gravedad", apuntó el Dr. Amesh Adalja, experto sénior del Centro de Seguridad de la Salud Johns Hopkins, en Baltimore.

Pero considera que todavía es demasiado pronto para asegurar con certeza que la B.1.1.7 no conduce a una enfermedad más grave.

Adalja añadió que hay una cosa queda clara. "Los estudios subrayan la necesidad de acelerar la vacunación para prevenir que se propague más".

Más información

Averigüe más sobre las variantes de la COVID-19 en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Eric Cioe-Peña MD, director of global health, Northwell Health, New Hyde Park, N.Y.; Amesh Adalja, MD, Center for Health Security, Johns Hopkins University, Baltimore; The Lancet Infectious Diseases and The Lancet Public Health, studies and news release, April 12, 2021

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