Estimulación eléctrica del cerebro ofrece esperanzas contra la dislexia

Estimulación eléctrica del cerebro ofrece esperanzas contra la dislexia

La estimulación eléctrica de un área del cerebro que procesa al sonido puede mejorar brevemente las habilidades de lectura de los adultos con dislexia, encontró un nuevo estudio de tamaño reducido.

Los investigadores aseguran que sus resultados sugieren que unos déficits en esa región del cerebro son una causa de las dificultades con la lectura observadas en la dislexia.

Pero si esto es cierto, o si la estimulación del cerebro puede ayudar a tratar la dislexia, siguen siendo preguntas abiertas.

El estudio, de 30 adultos con y sin dislexia, observó los efectos de estimular eléctricamente un área del cerebro llamada corteza auditiva izquierda. Una alteración en la actividad de esa región del cerebro se ha vinculado con las dificultades que las personas con dislexia tienen para procesar los sonidos del lenguaje.

Lo que no ha estado claro es si la diferencia en el cerebro en realidad provoca los problemas con el procesamiento de los sonidos del lenguaje, según la investigadora principal, Silvia Marchesotti, de la Universidad de Ginebra, en Suiza.

Su equipo encontró evidencias de que es así. Cuando los participantes del estudio recibieron 20 minutos de pulsos eléctricos en la corteza auditiva izquierda, la precisión en la lectura de las personas con dislexia mejoró de inmediato.

El efecto duró poco, y desapareció una hora más tarde. Pero los hallazgos sientan las bases para explorar si "normalizar" de forma no invasiva la actividad en la corteza auditiva puede ayudar a tratar la dislexia, planteó Marchesotti.

La dislexia es una discapacidad del aprendizaje que afecta a entre un 15 y un 20 por ciento de los estadounidenses, según la Asociación Internacional de la Dislexia (International Dyslexia Association). Provoca dificultades con la lectura, y también en otras habilidades del lenguaje, como la ortografía y la escritura.

Hay una interpretación errónea común de que la dislexia es un problema visual, señaló Tyler Perrachione, profesor asociado de ciencias del habla, el lenguaje y el oído de la Universidad de Boston.

En vez de esto, explicó, las personas con dislexia tienen dificultades para procesar los sonidos que conforman al lenguaje, algo que es un elemento clave para aprender a leer.

La lectura es una parte tan común de la vida, que se puede dar por sentada. Pero en realidad es una habilidad compleja que implica la coordinación de varios dominios del cerebro, indicó Perrachione, que no participó en el estudio.

Otras investigaciones han mostrado que, de numerosas formas, el cerebro se ve y funciona de manera distinta en las personas con dislexia, en comparación con las personas que tienen unas habilidades de lectura típicas.

Los científicos todavía no están seguros sobre exactamente cómo las cosas salen mal, según Perrachione. Pero quizá haya problemas en las conexiones entre la parte del cerebro que procesa el sonido y otras áreas implicadas en la lectura, por ejemplo las que interpretan el significado del lenguaje o que rigen las partes visuales de la lectura.

Perrachione dijo que el nuevo estudio adopta "un método promisorio" para comprender los factores subyacentes de la dislexia. Pero advirtió que esto quizá no sea una prueba de una causa directa del trastorno.

Y todavía está por verse si la estimulación eléctrica del cerebro puede ayudar a tratar la dislexia.

Los efectos de una ronda son efímeros, apuntó Perrachione. Y dijo que dudaba que la estimulación eléctrica, por sí sola, sería útil.

Pero una posibilidad, planteó Perrachione, es evaluarla en combinación con una enseñanza especializada de la lectura, que es la forma estándar de gestionar a la dislexia.

Es posible que una investigación de este tipo se enfoque sobre todo en los adultos. "A los investigadores les preocupa, con razón, la estimulación eléctrica en los niños", comentó Perrachione.

El estudio actual, que se publicó el 8 de septiembre en la revista PLOS Biology, incluyó a 15 adultos con dislexia y a 15 que tenían unas habilidades de lectura típicas. Usando una electroencefalografía, los investigadores encontraron que las personas con dislexia, como se previó, tenían ciertos patrones de actividad anómalos en la corteza auditiva izquierda.

Los participantes se sometieron a 20 minutos de una técnica llamada estimulación transcraneal con corriente alterna, en que se colocan electrodos en el cuero cabelludo para administrar pulsos eléctricos al cerebro.

Inmediatamente después, los voluntarios con dislexia mostraron una mejora en la precisión de su lectura, aunque no en la velocidad. Al contrario, la estimulación pareció tener un efecto "ligeramente perturbador" en los que leían bien, apuntaron los investigadores.

En un comunicado de prensa de la revista, Marchesotti dijo que su equipo planifica estudiar la posibilidad de "normalizar" la actividad en la corteza auditiva izquierda de los niños pequeños con dislexia. Y esto, añadió, podría potencialmente lograrse mediante unos medios incluso menos invasivos, como por ejemplo el entrenamiento en neurorretroalimentación. Esto implica el uso de sensores para monitorizar la actividad de las ondas cerebrales mientras las personas realizan una actividad.

Comparte tu opinión