Incluso los casos leves de COVID pueden dejar una enfermedad 'prolongada', muestra un estudio

LUNES, 11 de enero de 2021 (HealthDay News) -- Incluso las personas que tienen unos casos leves de COVID-19 podrían sentirse con frecuencia cansados y con malestar meses más tarde, sugiere un estudio reciente.

El estudio, de los pacientes de un centro médico irlandés, encontró que un 62 por ciento dijeron que no habían vuelto a su "salud completa" cuando asistieron a una cita de seguimiento unos meses tras su diagnóstico de COVID-19. Casi la mitad se quejaron de fatiga continua.

Incluso los casos leves de COVID pueden dejar una enfermedad 'prolongada', muestra un estudio

Sorprendentemente, la gravedad de las infecciones iniciales de COVID-19 de los pacientes no fue un factor. Las personas que fueron gestionadas en casa fueron igual de propensas a sentirse mal que las que habían sido hospitalizadas.

A un año del inicio de la pandemia global, el problema de la COVID-19 "prolongada" está recibiendo cada vez más atención.

Algunos estudios recientes estiman que un 10 por ciento de los pacientes con COVID-19 desarrollan enfermedad a largo plazo, y se quejan de problemas como fatiga, insomnio, falta de aliento y "pensamiento confuso" (problemas con la memoria, la concentración y otras habilidades mentales).

El Dr. Luis Ostrosky, profesor de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina McGovern de UTHealth, en Houston, está entre los médicos que atienden a pacientes "prolongados".

"La principal queja que vemos es la fatiga, y la segunda el pensamiento confuso", dijo.

Ostrosky, que también es miembro de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas (Infectious Diseases Society of America), no participó en el nuevo estudio.

Dijo que la mayoría de los pacientes que acuden a la clínica "post COVID" de su centro estuvieron suficientemente enfermos como para ser hospitalizados por la infección.

"Las personas que tienen una enfermedad más grave y prolongada son más propensas a tener unos efectos prolongados", apuntó Ostrosky. "Pero a veces también se ve en pacientes con una COVID-19 más leve".

En el nuevo estudio, una gran proporción de los pacientes con COVID-19 leve seguían sintiéndose mal cuando fueron de nuevo a su médico dos meses más tarde.

Pero Ostrosky anotó que esto podría deberse a que los pacientes con síntomas persistentes son más propensos a hacer una cita de seguimiento.

De cualquier forma, Ostrosky observó un mensaje básico en los hallazgos. "La COVID-19 no es una dicotomía en que uno está bien o fallece", dijo.

De hecho, puede haber problemas duraderos, dijo Ostrosky, sobre todo en las personas enfermas de gravedad, lo que incluye daños en el corazón o los riñones, una función pulmonar anómala y síntomas psiquiátricos, como la depresión.

"La muerte no es el único resultado malo de esta enfermedad", aseguró.

El estudio, que se publicó el línea el 8 de enero en la revista Annals of the American Thoracic Society, se realizó en el Hospital de St. James, en Dublín.

Sus médicos evaluaron a 153 pacientes que fueron diagnosticados con COVID-19 entre marzo y mayo de 2020, y que luego volvieron a una cita de seguimiento a largo plazo, en general 75 días más tarde.

Casi la mitad habían sido hospitalizados, mientras que los demás se recuperaron en casa.

En general, la mayoría de los pacientes sentían que no habían recuperado su nivel normal de salud, incluyendo a dos tercios de los que fueron gestionados en casa. Y tanto los pacientes hospitalizados como los que fueron gestionados en casa reportaron unos niveles similares de fatiga en un cuestionario estándar.

El investigador principal, el Dr. Liam Townsend, se mostró de acuerdo en que el grupo podría haber sido particularmente propenso a sentirse mal.

De los 487 pacientes del hospital que fueron contactados para citas de seguimiento, menos de una tercera parte acudieron. Esto incluyó a apenas una quinta parte de los pacientes que se habían recuperado en casa.

Y hubo algunas noticias tranquilizadoras, según Townsend.

Aunque muchos pacientes reportaron falta de aire durante pruebas de caminar en cintas, apenas un 4 por ciento tuvieron radiografías de tórax anómalas, y todos habían estado hospitalizados. Townsend aclaró que esto sugiere que los problemas de respiración, en su mayoría, no se relacionaban con un daño pulmonar persistente.

Más bien, añadió, los culpables podrían incluir a la fatiga y al desacondicionamiento del sistema cardiovascular y los músculos.

Pero el motivo exacto de la fatiga y el malestar general duraderos no está claro, sobre todo entre las personas con una COVID-19 más leve, dijo Townsend.

¿Qué se puede hacer con los síntomas persistentes? Este es "el tema candente del momento", aseguró Townsend.

Ostrosky dijo que en su clínica los médicos intentan encontrar una causa "orgánica", por ejemplo señales de lesión en los pulmones o el músculo cardiaco. En algunos pacientes, problemas como las deficiencias nutricionales resultan ser factores contribuyentes.

Pero a veces la búsqueda de una causa no da resultados, dijo Ostrosky. "En esos casos, debemos animar a los pacientes a aguantar", enfatizó.

Ostrosky añadió que algunos también presentan síntomas psicosociales como la ansiedad y la depresión, y que pueden relacionarse con el aislamiento social y otros factores estresantes provocados por la pandemia.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. ofrecen más información sobre la COVID-19 prolongada.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Liam Townsend, MD, department of infectious diseases, St. James's Hospital, and research fellow, Trinity College, Dublin, Ireland; Luis Ostrosky, MD, professor, infectious diseases, McGovern Medical School at UTHealth, Houston, and fellow, Infectious Diseases Society of America, Arlington, Va.; Annals of the American Thoracic Society, Jan. 8, 2021, online

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