Demasiados estadounidenses reciben pruebas y procedimientos médicos de 'bajo valor'

MIÉRCOLES, 23 de febrero de 2022 (HealthDay News) -- Cuando su cardiólogo le indica una prueba, ¿le pregunta usted por qué la necesita? Es probable que no, pero quizá debería, según un informe reciente de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association, AHA).

Demasiados estadounidenses reciben pruebas y tratamientos cardiacos que hacen poco bien, y se debe hacer más al respecto, señala la AHA.

Demasiados estadounidenses reciben pruebas y procedimientos médicos de 'bajo valor'

El problema de la atención médica de "bajo valor" es antiguo: más o menos la mitad de los estadounidenses reciben al menos una prueba o procedimiento de este tipo cada año, anota la asociación cardiaca.

El término se refiere a los servicios de atención de la salud que es poco probable que beneficien a los pacientes de una forma significativa, que los exponen a un daño potencial y que desperdician dinero. Se estima que la atención médica de bajo valor representa un 30 por ciento del gasto en atención de la salud en Estados Unidos, es decir, hasta 101 mil millones de dólares al año.

En una nueva declaración científica, la AHA enfoca una nueva atención en el problema, en específico respecto a la atención cardiaca.

Entre las pruebas y tratamientos de bajo valor se encuentran las pruebas de esfuerzo con ejercicio anuales para las personas que se han sometido a angioplastias o a cirugías para limpiar las arterias bloqueadas, los ecocardiogramas para evaluar a personas que se han desmayado pero que no muestran señales ni síntomas de problemas del corazón, y las pruebas del calcio coronario para las personas que ya se sabe que sufren de una enfermedad cardiaca.

"Los profesionales y los sistemas clínicos de verdad se esfuerzan por proveer la mejor atención a los pacientes", reconoció el Dr. Vinay Kini, presidente del grupo de la AHA que redactó la declaración.

Pero, por varios motivos, algunas prácticas de bajo valor se hacen, o siguen siendo, comunes, lamentó.

Kini dijo que, a medida que hay disponibles nuevas tecnologías y tratamientos, los profesionales de la atención de la salud deben averiguar la mejor forma de utilizarlos. Y algunos usos podrían adelantarse a las evidencias.

Las 'mejores prácticas' cambian

Quizá haya una práctica que pareciera la opción inteligente hace 15 años, pero respecto a la cual las evidencias reunidas desde entonces sugieren lo contrario, apuntó Kini.

Y una vez una práctica se establece, reducirla puede resultar difícil, advirtió el Dr. Richard Kovacs, director médico del Colegio Americano de Cardiología (American College of Cardiology, ACC).

Los médicos individuales podrían confiar en su experiencia personal, y en la creencia de que una prueba o tratamiento ayuda a los pacientes, y persistir en su uso. O, dijo Kovacs, tal vez simplemente no sean conscientes de las evidencias de que una práctica dada en realidad tiene un valor bajo.

También está el miedo a recibir una demanda, anotó, lo que puede hacer que los médicos practiquen una "medicina defensiva", e indiquen pruebas para asegurarse de no haber pasado nada por alto.

"Y debemos ser francos", planteó Kovacs. "Algunos médicos lo hacen por motivos financieros".

Ya en 2006, el ACC publicó "criterios para el uso adecuado" de varias pruebas y procedimientos cardiacos, en un esfuerzo por limitar la atención de bajo valor.

"Pienso que cambiaron la práctica, y que la cambiaron a mejor", apuntó Kovacs, que no participó en el nuevo informe.

Pero queda mucho por mejorar, según Kini.

Un ejemplo es la prueba de esfuerzo cardiaco, en que las personas caminan en una cinta o pedalean en una bicicleta estacionaria mientras se monitorizan su frecuencia cardiaca, presión arterial y respiración.

La investigación sugiere que hasta la mitad de las pruebas de esfuerzo que se realizan en Estados Unidos se calificarían como "raras veces adecuadas", según la AHA. El problema no se limita el desperdicio de tiempo y dinero: también puede conducir a pruebas invasivas que conllevan más riesgos e incluso más gastos.

No es que las pruebas cardiacas en sí sean inútiles. Se deben aplicar a los pacientes adecuados, enfatiza la AHA.

Un ejemplo son las pruebas de calcio coronario. Estas pruebas no invasivas detectan los depósitos de calcio en las arterias, y pueden tener un "alto valor" cuando se considera que un paciente tiene un riesgo "intermedio" de ataque cardiaco. Si la puntuación de calcio es alta, entonces es buena idea iniciar una estatina, un medicamento para reducir el colesterol.

Pero la prueba no tiene valor para alguien con bloqueos conocidos de las arterias cardiacas: está claro que una estatina sería adecuada.

¿Qué puede hacerse? Se necesitan acciones en distintos niveles, apuntó Kini.

A nivel amplio, el sistema de salud de EE. UU. está diseñado para premiar la cantidad (más pruebas, más tratamientos), en lugar de la calidad. Un sistema de pago basado en la calidad de la atención es "el camino a seguir", dijo Kini, aunque definir la calidad es complicado.

Y una desventaja, anotó, es que esos sistemas pueden al final castigar a los hospitales de la red de seguridad, que brindan servicios a pacientes con unos ingresos bajos cuyas circunstancias (como la pobreza y una situación de vivienda inestable) pueden hacer que su atención sea mucho más complicada. Entonces, será necesario garantizar que unos sistemas de pago alternativos no empeoren las desigualdades en la salud.

¿Qué pueden hacer los pacientes?

Los pacientes también tienen un rol, aseguraron Kini y Kovacs. En algunos casos, exigen pruebas o tratamientos que no son necesarios, y su proveedor los complace.

Pero esto no quiere decir que los pacientes deban guardar silencio. Se trata de lo contrario, dijo Kovacs. Si su médico recomienda una prueba o un tratamiento, siéntase libre de preguntar por qué, y si hay alternativas.

"Me alegraría que mis pacientes me preguntaran cuáles son sus opciones", comentó Kovacs.

Y aunque los costos son un inmenso problema para el sistema de atención de la salud, también son importantes para los pacientes, apuntó Kini. Con el aumento en los planes de seguro con deducibles altos y otras formas de "costos compartidos", los pacientes de EE. UU. se hacen cargo de una parte más grande de sus facturas médicas.

Esto hace que sea incluso más importante garantizar que obtienen una atención de alto valor, añadió Kini.

La declaración se publicó en la edición del 22 de febrero de la revista de la AHA, Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes.

Más información

Choosing Wisely ofrece más información sobre las pruebas y los procedimientos cardiacos.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Vinay Kini, MD, MSHP, assistant professor, medicine, Weill Cornell Medical College, New York City; Richard Kovacs, MD, chief medical officer, American College of Cardiology, Washington, D.C.; Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes, Feb. 22, 2022, online

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