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Chuck Norris afirma que una resonancia magnética dañó el cerebro de sus esposa

A pesar de las afirmaciones recientes del actor Chuck Norris de que un medio de contraste común utilizado durante las resonancias magnéticas (IRM) enfermó a su esposa de gravedad, un nuevo estudio no encuentra ninguna evidencia para respaldar tal vínculo.

La sustancia en cuestión es el gadolinio. Se trata de un metal que se encuentra en los medios de contraste que se inyectan en el cuerpo durante una IRM para mejorar la calidad de las imágenes.

A principios de mes, Norris presentó una demanda que alega que su esposa enfermó tras exponerse al gadolinio durante unas IRM.

La demanda afirma que Gena Norris quedó débil, cansada y con brotes de dolor o sensaciones de quemazón.

Una sustancia muy utilizada

Los médicos han estado usando agentes basados en gadolinio durante 30 años, con un total de más de 300 millones de dosis, señaló el Dr. Vikas Gulani, profesor asociado de radiología en la Universidad de Case Western Reserve, en Cleveland.

Pero Gulani explicó que los investigadores descubrieron solo hace poco que en el cerebro pueden quedar rastros del metal.

En septiembre, un panel de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. pidió que se añadiera una advertencia a las etiquetas de los agentes. La advertencia especifica que varios órganos pueden retener vestigios de gadolinio, incluyendo la piel, los huesos y el cerebro.

Pero queda una gran pregunta. ¿Qué daños se producen, si es que se produce alguno?

Los nuevos hallazgos, de un estudio con casi 4,300 adultos mayores, ofrecen cierto consuelo. Los investigadores no encontraron ninguna evidencia de que la exposición al gadolinio se relacionara con un declive mental más rápido a lo largo de varios años.

"El tema principal es: si se depositan vestigios de (esta) sustancia en el cerebro, ¿hay algún daño?", planteó Gulani, que no participó en el nuevo estudio.

Dijo que este estudio es uno de los primeros en abordar esa pregunta de "forma significativa".

"Nos da una información crítica", aseguró Gulani.

Datos del estudio

El informe se basó en 4,261 adultos que participaron en un estudio que observaba la trayectoria natural del "deterioro cognitivo", que son unos problemas más leves con la memoria y las habilidades de pensamiento, y la demencia en toda regla.

Al principio, los participantes tenían una edad promedio de 72 años, y no tenían señales de deterioro. Más o menos una cuarta parte habían recibido en algún momento un agente basado en gadolinio durante una IRM, típicamente en los dos a nueve años anteriores.

En general, no hubo un vínculo claro entre la exposición al gadolinio y el riesgo de un adulto mayor de declive cognitivo en los próximos años.

Tampoco hubo ninguna evidencia de que la exposición al gadolinio acelerara la progresión de las personas de un deterioro más leve a la demencia.

El Dr. Robert McDonald, de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, dirigió el estudio. Presentó los hallazgos el miércoles en la reunión anual de la Asociación de Radiología de América del Norte (Radiological Society of North America), en Chicago. Las investigaciones presentadas en reuniones se deben considerar preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

"Este estudio ofrece datos útiles de que a unas dosis razonables, que es probable que un 95 por ciento de la población reciba durante sus vidas, no hay evidencias en este momento de que la retención del gadolinio en el cerebro se asocie con resultados clínicos adversos", comentó McDonald en un comunicado de prensa de la reunión.

Por ahora, según la FDA, los agentes con gadolinio solo han mostrado un riesgo de salud conocido. Un "pequeño subgrupo" de pacientes con insuficiencia renal ha desarrollado una rara afección cutánea que provoca un engrosamiento doloroso de la piel.

"En este momento, no somos conscientes de ningún daño por la retención de estos agentes en el cerebro", dijo Gulani.

Pero, añadió, este último estudio no descarta esa posibilidad. Todavía quedan preguntas abiertas, incluyendo si la exposición al gadolinio podría relacionarse con otros problemas neurológicos, como por ejemplo las dificultades con el movimiento.

Los agentes basados en gadolinio ayudan a iluminar a los tejidos en las IRM, y se consideran como una parte importante de la obtención de diagnósticos precisos en cualquier cuestión, desde el cáncer hasta afecciones cardiacas y la enfermedad del hígado.

Entonces, dijo Gulani, cualquier riesgo teórico de los agentes se debe sopesar con respecto a sus beneficios comprobados.

Pero hay casos en que se puede realizar una IRM sin un medio de contraste, anotó Gulani. "Es razonable que los pacientes pregunten a su médico si es o no necesario", planteó.

Gulani ayudó a crear las recomendaciones más recientes de la Sociedad Internacional de Resonancia Magnética en la Medicina (International Society of Magnetic Resonance in Medicine) sobre el uso de los medios de contraste en las IRM. Señalan que si un agente basado en gadolinio no es necesario, debe prescindirse del mismo.

"Es igual que cualquier otro medicamento", afirmó. "Si no lo necesita, no lo use".

Más información

La FDA ofrece más información sobre los medios de contraste basados en el gadolinio.

 

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