Aumentan las tasas de suicidio entre los hispanos de EE. UU.

El suicidio es un importante problema de salud pública para toda la población, pero una nueva investigación sugiere que es un problema particularmente urgente entre los hispanos que viven en Estados Unidos.

Entre 2010 y 2020, la tasa de suicidio entre los adultos hispanos aumentó en más de un 70 por ciento, mientras que la población hispana de Estados Unidos aumentó en apenas alrededor de un 25 por ciento, reportaron los investigadores.

Aumentan las tasas de suicidio entre los hispanos de EE. UU.
| Foto: HEALTHDAY

El autor del estudio, el Dr. Jagdish Khubchandani, profesor de ciencias de la salud pública de la Universidad Estatal de Nuevo México en Las cruces, afirmó que se trata de un incremento desproporcionado.

"Pienso que la mayor sorpresa es que no haya habido algunos años en que observáramos una reducción. Ha sido un aumento constante, en primer lugar", observó Khubchandani. "En segundo lugar, pienso que este estudio muestra cómo el prejuicio y los sesgos afectan a las personas".

Khubchandani dijo que los problemas de salud mental de las poblaciones dominantes reciben más atención, al igual que los de los niños, adolescentes y adultos mayores. No se ha dirigido la misma atención a los adultos hispanos, lamentó.

Se preguntó cuáles factores podrían estar influyendo en el suicidio en esta población, y si habría tendencias en los métodos que las personas utilizan para acabar con sus vidas en este grupo.

Los investigadores encontraron que las tasas de suicidio no solo habían superado el crecimiento poblacional entre los hispanos, sino que las regiones sureñas y occidentales de Estados Unidos tenían las tasas más altas de suicidio del país en este grupo demográfico.

Las tasas más altas fueron en Colorado, de 25.5 por cada 100,000, y Nuevo México quedó en segundo lugar, con casi 24 por cada 100,000 personas, mostraron los hallazgos.

Aunque las cifras brutas de los suicidios en este grupo fueron altas en Texas, esto reflejó a una mayor población en general, y las tasas fueron mucho más bajas, de casi 12 por cada 100,000 personas.

Otra triste estadística es que aunque la mayoría de los suicidios en este grupo demográfico sucedieron por ahorcamiento y asfixia en 2010, esto había cambiado en 2020. El uso de armas de fuego, que pueden ser más letales fueron el segundo método principal para las mujeres, y el primero para los hombres.

Unos estudios recientes también han mostrado que los hispanos son más propensos a comprar armas de fuego que muchos otros grupos, apuntó Khubchandani.

"No sé si se trata de una mayor adaptación a EE. UU., aculturación o que sentían que podían ser victimizados", indicó Khubchandani. "En mi último estudio nacional, encontramos que los hombres jóvenes hispanos de mediana edad eran significativamente más propensos a comprar un arma de fuego durante la pandemia. Y me preocupa qué les depara el futuro, porque lo más probable es que no utilicen el arma de fuego fuera de casa, sino en casa".

Los expertos también coinciden en que otro de los problemas es que en la comunidad latina todavía hay un estigma alrededor de buscar ayuda para la salud mental. 

"A menos que podamos romper estas barreras del estigma y de no buscar ni recibir atención, parece que el problema seguirá empeorando. Mi proyección es que, en los próximos cinco años, a medida que la población crezca, los suicidios aumentarán, pero el crecimiento poblacional no podrá superar al aumento en el suicidio", dijo Khubchandani.

Dónde y cómo buscar ayuda

Desde el 16 de julio de 2022, las personas que viven en los Estados Unidos y que experimentan una crisis, o sus seres queridos, pueden llamar, o enviar un mensaje de texto, al número 988, la nueva National Suicide Prevention Lifeline (Línea Nacional de Vida para la Prevención del Suicidio).

Esta línea, que funciona a través de 200 centros de crisis en todo el país, reemplaza al tradicional número de ayuda de 10 dígitos (1-800-273-TALK), aunque este último seguirá funcionando al menos hasta que finalice la etapa de transición. La línea 988 atiende en inglés y en español.

Algunos detalles de la línea de ayuda:

  • No hace falta que la persona esté en crisis para llamar. Los centros pueden responder a preguntas generales sobre salud mental, depresión, suicidio, recursos de salud en la comunidad, y muchas cosas más. También es posible llamar para averiguar más sobre las actividades de prevención del suicidio en la zona de residencia.
  • Las llamadas son gratuitas desde cualquier teléfono en los Estados Unidos.
  • La línea funciona las 24 horas todos los días de la semana, de modo que la persona puede ponerse en contacto con una consejero capacitado en cualquier momento en que lo necesite.
  • La llamada es confidencial; esto significa que la persona que escucha hará todo lo posible por no divulgar la identidad.

La situación en los diferentes estados

El número total de suicidios entre los adultos hispanos no mayores entre 2010 y 2020 fue de casi 31,200, y más de 25,000 de estos fueron en hombres. En esos años, la tasa de suicidio entre los hombres aumentó en casi un 36 por ciento, y en las mujeres en alrededor de un 41 por ciento.

Pero las tasas de suicidio entre los individuos hispanos siguen siendo más bajas que las tasas entre los individuos blancos.

La tasa total de suicidios ajustada por la edad en Estados Unidos era de 10.4 por cada 100,000 en 2000, de 14.2 por cada 100,000 en 2018, y se redujo a 13.9 en 2019 y 13.5 en 2020, según el Instituto Nacional de la Salud Mental de EE. UU.

La Dra. Maria Oquendo, catedrática de psiquiatría de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, y ex presidenta de la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association), señaló que pensaba que el estudio respaldaba algunos de los problemas a los que se enfrentan los hispanos, que hacen que sea más difícil que obtengan tratamiento para sus problemas de la salud mental.

"La otra cosa interesante del estudio es la variabilidad entre los estados", dijo Oquendo. "Esto también refleja muy de cerca lo que vemos en la población general, en que los estados del Oeste, donde el acceso a los servicios de salud mental es más bajo y el acceso a las armas de fuego es mucho más alto, se ven unas tasas mucho más altas de suicidio".

Ciertos estados (como Nueva York y Massachusetts) tienen entre las tasas más bajas de suicidio, anotó Oquendo. Aunque no se han probado los motivos, estos estados tienen unos servicios de salud mental muy sólidos, apuntó.

Más o menos la mitad de los suicidios de EE. UU. son con armas de fuego, anotó Oquendo.

"El control de las armas de fuego y, como mínimo, la seguridad de los armas de fuego, es una forma de verdad importante de resolver el riesgo de suicidio", dijo Oquendo.

Khubchandani planteó que las soluciones podrían incluir ampliar la atención de salud mental y médica, sobre todo donde haya una población hispana grande. Los estados podrían ayudar al introducir leyes de "señal de alarma" para las armas de fuego, en que se podrían retirar a alguien que se considere que está en riesgo de suicidio.

También sería útil eliminar el estigma de los problemas de salud mental en las comunidades hispanas de todo el país, lo que se podría lograr mediante conversaciones sobre la salud mental y el suicidio en las redes familiares y vecindarios, y con el liderazgo de los líderes religiosos y comunitarios, además de entrenar y reclutar a más proveedores de salud mental hispanos en las universidades.

"Debe haber un esfuerzo más agresivo, y tiene que ser en español", añadió Khubchandani.

Los hallazgos se publicaron en una edición reciente de la revista  médica Journal of Community Health.

Más información

El Instituto Nacional de la Salud Mental de EE. UU. ofrece más información sobre la prevención del suicidio.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Jagdish Khubchandani, PhD, MBBS, professor, public health sciences, New Mexico State University, Las Cruces; Maria Oquendo, MD, PhD, Ruth Meltzer Professor and Chairman of Psychiatry, Perelman School of Medicine, University of Pennsylvania, Philadelphia, and past president, American Psychiatric Association; Journal of Community Health, Aug. 8, 2022, online

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