El zinc y sus reales beneficios

El zinc o cinc es un mineral necesario para realizar muchas funciones corporales, como la división y crecimiento de las células, o el fortalecimiento del sistema inmune. Reconociendo sus importantes funciones, distintos investigadores han dedicado minuciosos estudios para conocer sus beneficios específicos sobre la salud.

Es fundamental para una adecuada respuesta inmune. Por ejemplo, una revisión de siete estudios demostró que 80-92 mg por día de zinc puede reducir la duración del resfriado común hasta en un 33%, acortar la duración de síntomas como los de la gripe y contribuir a la recuperación.

El zinc es un mineral necesario para el crecimiento de las células o el fortalecimiento del sistema inmune, entre otras funciones. | Foto: GETTY IMAGES

Sin embargo, es importante reconocer que el zinc no es una solución mágica o milagrosa. En algunos casos posee propiedades y efectos prometedores, mientras que en otros casos hay aspectos que se deben aclarar e incluso hay  contradicciones.

Acné, espinillas y eccema

Existe evidencia científica que indica que el zinc estimularía la estabilización de la membrana celular. Esta cualidad resulta importante para combatir daños cutáneos comunes, como el acné, las espinillas o el eccema. 

Los expertos creen que esto se debe a que cumple un rol importante en la regulación y control de la producción de testosterona y participa en la síntesis de colágeno. Esto ayuda a normalizar la presencia de grasa debajo de la piel, manteniendo o mejorando nuestra salud cutánea.

Salud mental

El zinc también se vinculó con un fuerte impacto sobre el funcionamiento mental, garantizando la función adecuada de los neurotransmisores que se comunican en el organismo.

 Los especialistas indican que es un mineral esencial para alcanzar una buena salud cognitiva, ya que se encuentra en grandes cantidades en la zona del hipocampo, región donde se controlan los pensamientos y la memoria. Además, existe evidencia preliminar de sus propiedades potenciadoras del gusto y olfato.

Disminución del apetito

Un beneficio del zinc que en los últimos años se ha vuelto popular es la capacidad de controlar e incluso perder peso. Según informan diferentes estudios, esto se debería a que su consumo provoca una disminución del apetito o un aumento en la sensación de saciedad. 

Los investigadores explican que esto puede deberse a que el zinc podría cumplir un rol en la manipulación de la hormona grelina, que indica al cuerpo cuando comer, y leptina, que indica cuando comimos suficiente.

También existen estudios que vincularon agregar zinc a la dieta con una menor probabilidad de sufrir de estrés oxidativo y obtener mejores niveles de inmunidad, reduciendo así, el riesgo de diferentes tipos de cáncer.

Prevención de resfriados

El consumo de zinc también ha sido asociado a la prevención de resfriados, pérdida ósea, ceguera nocturna, alopecia, fatiga crónica, infertilidad, y trastornos de próstata. También estimularía la síntesis de proteínas, el sistema inmunológico y el crecimiento celular.

Dónde conseguirlo

Los alimentos con mayor contenido de zinc son las ostras. También se encuentran buenas cantidades en los mariscos, carnes (especialmente de res o cerdo), granos leguminosos, arroz integral, semillas de calabaza, lácteos, germen de trigo, cereales fortificados, huevos, aguacate, champiñones, chocolate negro o amargo y cacahuates o maní.

Al momento de elegir las fuentes de zinc, recuerda que el proveniente de animales se absorbe mejor que el de origen vegetal.

¿Hace falta tomar suplementos?

Con una dieta variada, por lo general, el cuerpo recibe suficiente zinc. Las fuentes alimentarias de zinc son, entre otras, el pollo, las carnes rojas y los cereales fortificados para el desayuno. 

Debido a que es necesario para la función de las células inmunes, la deficiencia de zinc puede conducir a una respuesta inmune debilitada. Las personas usan zinc por vía oral para tratar los resfriados, pero esto puede disminuir la eficacia de algunos medicamentos y provocar efectos secundarios. 

Una dieta balanceada y variada suministra a nuestro cuerpo las cantidades de zinc que necesita. Aunque algunos grupos especiales, como los alcohólicos, vegetarianos y madres embarazadas y lactantes pueden presentar deficiencias de zinc. Sin embargo, es un médico quien debe indicar la necesidad de tomar un suplemento, el tipo y la dosis de este.

Dosis

Según informa Natural Medicines, en su sitio sobre suplementos dietéticos y terapias alternativas y complementarias, las siguientes dosis de suplementos por vía oral han sido estudiadas en investigaciones científicas:

  • Niños y hombres de 14 años en adelante, 11 miligramos al día (mg./día).
  • Mujeres de 14 a 18 años embarazadas, 13 mg./día.
  • Mujeres de 19 años en adelante, 8 mg./día
  • Mujeres de 19 años en adelante embarazadas, 11 mg./día. 
  • Mujeres de 14 a 18 años lactantes, 14 mg./día.
  • Mujeres de 19 años en adelante lactantes, 12 mg./día.

Además de consumirse por vía oral, el zinc puede aplicarse sobre la piel o ser inyectado en vena, siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud. El consumo de suplementos de zinc se asoció a diferentes efectos secundarios, como indigestión, náuseas, vómitos, diarrea, y dolores de cabeza.

Recuerda

Una vez más, debemos tener en cuenta que un solo elemento no es capaz de mantener nuestro organismo en óptimas condiciones. El zinc, al igual que otros minerales, es importante para nuestro cuerpo, pero nada hacemos consumiendo suplementos de zinc si no llevamos una vida sana dentro de la cual, la alimentación balanceada, el ejercicio frecuente y los patrones de sueño regulares, sean parte de nuestros hábitos.