Hipertensión y ejercicio, ¿amigos o enemigos?

Hipertensión y ejercicio, ¿amigos o enemigos?
El control de la presión arterial durante el programa de entrenamiento de acondicionamiento físico debe ser vigilado por parte del médico. La adherencia del paciente al programa llevará a los resultados planeados en el programa. | Foto: HOLADOCTOR

La Hipertensión arterial es una enfermedad silente (silenciosa), esto quiere decir que desde sus inicios no da síntomas, por lo que es potencialmente riesgoso tener esta enfermedad sin saberlo. Esta enfermedad por sí misma es peligrosa, además suele traer a otras enfermedades consigo o complicaciones de la misma.

La hipertensión arterial se encuentra dentro de las primeras causas de muerte en países desarrollados como en países en vía de desarrollo, se relaciona a causas hereditarias pero cada vez se relaciona más con malos hábitos tanto alimentarios como el sedentarismo, razón por la cual hablaremos en este blog del ejercicio como método preventivo y tratamiento para esta enfermedad.

¿Cómo se puede prevenir la hipertensión arterial, haciendo ejercicio?

Las modificaciones en tu cuerpo que trae al realizar ejercicio ayudan a prevenir la presión arterial alta, ocurren muchos cambios fisiológicos y estructurales en varias partes del cuerpo.

Lo explico de esta manera: la presión arterial depende de dos factores, de la fuerza del corazón con que lanza la sangre al cuerpo y de qué tan efectivos o elásticos son los vasos para soportar esa presión de la sangre que sale del corazón.

El ejercicio hace que el corazón bombee más sangre sin necesidad de que necesite mucha fuerza (el ejercicio aeróbico hace más efectivo el corazón) y además hace a las paredes de tus venas más elásticas (la exigencia del ejercicio hace que las venas sean más elásticas, sobre todo cuando el ejercicio es intenso y de larga duración). 

Así que, el ejercicio bien prescrito otorga una protección contra la hipertensión arterial.

Ejercicio aeróbico como tratamiento de la Hipertensión arterial

Los ejercicios aeróbicos son aquellos de larga duración y poca intensidad, como caminar, trotar, nadar o  montar en bicicleta, tiene que ser de forma ininterrumpida por al menos 20, 30 minutos o más.

Se estima que realizar 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico puede traer reducciones de hasta 10 mmHg en la presión arterial sistólica (120/80) y 8 mmHg en la presión diastólica (120/80), después de 4 a 6 semanas de iniciado el programa.

En pacientes con hipertensión arterial se tiene que llevar un control adecuado de la medicación, ya que inicialmente se debe llevar el tratamiento farmacológico y el programa de entrenamiento de acondicionamiento físico, posteriormente y viendo resultados pueden llegar a dejar el tratamiento farmacológico, siempre bajo vigilancia médica. 

El control de la presión arterial durante el programa de entrenamiento de acondicionamiento físico debe ser vigilado por parte del médico. La adherencia del paciente al programa llevará a los resultados planeados en el programa. 

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