Conmoción cerebral: el gran riesgo de los futbolistas

Conmoción cerebral: el gran riesgo de los futbolistas
El golpe hace que el cerebro choque contra el cráneo y los daños pueden ser graves. | Foto: GETTY IMAGES

Es común que en el fútbol haya todo tipo de afecciones en piernas y pies, pero los riesgos no terminan allí. La cabeza es también una de las zona de cuidado: un golpe de otro jugador o usarla para anotar pueden provocar una conmoción cerebral causando daños severos en la salud.

En la Copa Mundial de 2014 hubo 81 choques de cabezas, 67 de ellas presentaron dos o más síntomas de conmoción cerebral, dice una investigación de la Universidad de Toronto, Canada. El jugador alemán Christoph Kramer fue tal vez el caso más representativo de los riesgos que implican estas lesiones.

El alemán siguió jugando durante 15 minutos después de recibir un golpe en la final de la Copa Mundial hasta que, finalmente, el equipo médico de la selección lo sacó del campo. Kramer luego admitió que no recordaba el partido.

Una conmoción cerebral ocurre por un golpe en la cabeza o cuando un cuerpo provoca que la cabeza se mueva violentamente hacia adelante y hacia atrás. La lesión implica una breve pérdida de la función cerebral normal, porque el cerebro se golpea contra el cráneo, y también puede dañar células de la región.

“A pesar de que las conmociones cerebrales son lesiones leves, deben tomarse en serio. No deben tratarse como lesiones menores que se resuelven rápidamente”, explica Beth Ansel, experta en investigación sobre rehabilitación de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por su sigla en inglés).

Aturdimiento, dolor de cabeza, náuseas, zumbidos en los oídos, mareos y cansancio son algunos de los síntomas y generalmente se alivian totalmente. “Sin embargo, en algunos casos, una conmoción puede tener un efecto duradero en el razonamiento, la atención, el aprendizaje y la memoria”, agrega Ansel. Por eso es necesario que el afectado reciba atención oportuna.

Daños irreversibles

En mayo de 2018, el arquero Loris Karius se vio errático luego de recibir un codazo en la cabeza durante la final de la Champions League y su equipo, el Liverpool de Inglaterra, perdió ante los españoles del Real Madrid. Diez días después del partido se conoció un parte médico emitido por el Massachusetts General Hospital que explicaba que sufrió una conmoción cerebral, que existía una posible disfunción espacial visual y que Karius se recuperaba satisfactoriamente.

Si bien es posible superar una conmoción, puede que no se corra con la misma suerte si estas continúan ocurriendo. Cuando se reciben golpes en la cabeza repetidamente es posible desarrollar una encefalopatía traumática crónica, que es una degeneración cerebral que produce dificultades para pensar, conductas impulsivas, depresión, pérdida de memoria a corto plazo y pensamientos suicidas, entre otros daños.

La encefalopatía traumática crónica no tiene cura y es poco común. La evidencia científica la víncula a los cerebros de personas que practicaban deportes de contacto, pero este diagnóstico, en la mayoría de los casos, se puede determinar únicamente en la autopsia.

Un caso emblemático es el de Alan Shearer, legendario goleador de la Premier League, quien a sus 47 años padece de demencia a causa de las lesiones cerebrales que recibió durante su carrera. Shearer ha sido crítico sobre el papel de las autoridades deportivas y ha llevado su historia a un documental llamado Dementia, Football and Me (Demencia, Fútbol y yo).

Cómo proteger a los jugadores

En Estados Unidos la Federación de Fútbol, luego de recibir amenazas de demanda por casos mal atendidos, tomó medidas para prevenir y tratar estas lesiones; el primer paso fue prohibir los remates de cabeza en jugadores menores de 10 años. Además, puso en marcha un programa para educar a los jugadores, entrenadores, personal médico y el público en general sobre los signos y síntomas de la conmoción cerebral, ya que “existe una necesidad crítica de identificación temprana y manejo adecuado”.

La FIFA ha recibido todo tipo de críticas por la forma cómo se han abordado estas situaciones en las canchas. Sin embargo, fue después de un impactante choque de cabezas entre las jugadoras Morgan Brian y Alexandra Popp durante la semifinal de la Copa Mundial Femenina en 2015 que la organización decidió hacer cambios en sus lineamientos, a partir de febrero de 2018.

Ahora los árbitros podrán detener los partidos hasta por tres minutos para que los equipos médicos puedan evaluar mejor a los jugadores sospechosos de tener una conmoción cerebral, serán los médicos quienes decidan si el jugador herido puede permanecer en el juego y estos podrán apoyarse en los videos para tomar dicha decisión. Si funcionarán o no estos cambios, está por verse.

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