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¿Dónde comienza el cáncer de ovario?

Por Lorena Ponce de León -

En los Estados Unidos, alrededor de 22,440 mujeres recibirán un nuevo diagnóstico de cáncer de ovario en el transcurso del año 2017 y cerca de 14,080 mujeres morirán por esta causa, según cálculos de la Sociedad Americana del Cáncer.

El cáncer de ovario ocupa el quinto lugar como causa de fallecimientos por cáncer entre las mujeres y es el responsable de más fallecimientos que cualquier otro cáncer del sistema reproductor femenino. La falta de síntomas específicos que permitan sospechar de esta enfermedad está relacionada, en general, con el retraso en el diagnóstico. Tampoco está muy claro dónde se origina el tumor.

Recientemente, un estudio dirigido por investigadores del Johns Hopkins Kimmel Cancer Center en Maryland señala que el inicio de la mayoría de los cánceres de ovario se localiza en las trompas de Falopio. La investigación fue publicada en la revista Nature Communications.

El cáncer de ovario es notoriamente difícil de detectar temprano y, por lo general, está avanzado en el momento en que se descubre; por lo tanto, detectarlo antes podría ser crucial para salvar vidas.

Hallazgos preliminares

El equipo de investigadores detrás del estudio enfatiza que estos son solo hallazgos preliminares, basados en muestras de sólo nueve mujeres, pero si los resultados se confirman en estudios más extensos, se podría contar con un método de ataque ampliamente mejorado para este tipo de cáncer.

"Los tratamientos del cáncer de ovario no han cambiado mucho en muchas décadas, y esto puede deberse, en parte, a que hemos estado estudiando el tejido de origen equivocado para estos cánceres", dijo Victor Velculescu investigador principal, del Johns Hopkins Kimmel Cancer Center en Maryland.

Origen

Los investigadores recogieron muestras de tejido de cinco mujeres que habían sido diagnosticadas con carcinoma de ovario seroso de alto grado, y de otras cuatro a las que se les habían extirpado los ovarios debido a que tenían un alto riesgo genético de desarrollar la enfermedad.

Las muestras incluían células normales, células de cáncer de ovario, cánceres pequeños de las trompas de Falopio y células cancerosas que se habían diseminado a otros lugares. Las muestras cancerosas contenían capas de células individuales conocidas como gen "p53", que se cree que es uno de los signos de advertencia de muchos tipos de cáncer, y lesiones del carcinoma intraepitelial seroso tubárico (STIC), que los expertos sospechan pueden conducir al cáncer de ovario.

Trompas de Falopio

Utilizando técnicas de tinción y láser infrarrojo, los investigadores pudieron aislar y extraer la pequeña cantidad de células cancerosas que se encuentran en las trompas de Falopio. Luego usaron la secuenciación del genoma para catalogar los genes codificadores de proteínas presentes en el ADN de las células.

Y esta labor de rastreo, indican los autores, "nos ha llevado a concluir que los cánceres de cada una de las pacientes comenzaron con errores en el STIC o en lesiones más tempranas en las trompas de Falopio. Además, los errores adicionales en el ADN se encontraron solo en las células alojadas en el ovario y en las metástasis. Por tanto, nuestro análisis sugiere que el cáncer en los ovarios se origina en los tumores iniciales en las trompas de Falopio, que ya contienen las mutaciones claves en el ADN necesarias para la enfermedad".

De acuerdo con los resultados, pasan 6,5 años desde que el STIC se convierte en un cáncer de ovario y tan solo dos para que luego se extienda por el organismo. “Estos hallazgos concuerdan con lo que vemos en las consultas, en las que las pacientes en las que se diagnostica por primera vez el cáncer este ya se ha expandido”, destacó Velculescu.

 

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