Hemofilia y nutrición: comer sano, vivir sano

Algo relegado

Algo relegado

Vivir con una afección que causa hemorragias frecuentes es difícil y no siempre se pueden contemplar todos los cuidados. Por eso a veces el tema de la nutrición queda relegado y muchos comen a las apuradas cualquier cosa que tienen a mano o compran comidas rápidas o para llevar. Alternativas como las de la foto están lejos de ser la mejor opción si se quiere comer sano.

Dieta y ejercicio, el mejor combo

Una dieta balanceada y saludable debería ser especialmente considerada por quienes padecen hemofilia. Junto con el ejercicio, son las mejores armas para lograr un peso saludable, pero los que sufren hemorragias abundantes o habituales tienen ciertas restricciones para hacer actividad física. Por eso hay que compensar con la alimentación.

Hemofilia y articulaciones

Cuidar las porciones

Además de asegurar una correcta nutrición, una dieta sana aleja el sobrepeso y con él, el esfuerzo extra que ejerce sobre músculos y articulaciones que aumenta el riesgo de lesiones. Para mantener un peso adecuado conviene cuidar el tamaño de las porciones, comer variado y consultar las etiquetas de información nutricional.

Control de calorías

Control de calorías

Las guías dietarias 2015-2020 recomiendan que las mujeres adultas consuman de 1,600 a 2,400 calorías diarias y los hombres entre 2,000 y 3,000 (estos valores dependen de la edad y la actividad física). Los niños entre 1,000 y 2,000 calorías diarias y los adolescentes entre 1,400 y 3,200, aunque los varones necesitan valores mayores.

Famosos con hemofilia

Consulta las etiquetas

Al comprar los alimentos hay que consultar muy bien las etiquetas de información nutricional para no excederse de las cantidades de azúcar y sodio sugeridas en las Guías Dietarias. Se recomienda menos de 2,300 mg de sodio al día (una cucharadita de té) y a partir de los 51 años, reducir la cantidad a 1,500 mg al día.

Limita el azúcar

Las Guías explican que el azúcar está incluido en muchos alimentos y bebidas , aporta muchas calorías sin nutrientes y perjudica los dientes. La Asociación Americana del Corazón (AHA) recomienda consumir como máximo 100 a 150 calorías al día de azúcar agregada, que equivale a 6 a 9 cucharaditas de té.

Siempre que puedas, come en casa.

Quienes están escasos de tiempo suelen comer cualquier cosa que tengan a la mano antes de salir. Otras veces compran comidas rápidas, que no hacen más que agregar calorías, grasas, sodio y azúcar. Por eso no hay nada mejor que organizarse y planificar para cocinar en casa, incluso cuando quieras comer con amigos.

Cuidar los nutrientes

Un artículo de Jennifer LaFranco y Diane Delorm publicado por la Fundación Nacional de Hemofilia de Estados Unidos señala que las personas con hemofilia tienen que vigilar y mantener equilibrado el volumen de sangre y la producción de glóbulos rojos. Por eso deben asegurarse el consumo regular de nutrientes como hierro, proteínas, cobre, vitaminas C, B12, B6, E y ácido fólico.

¿Dónde están los nutrientes necesarios?

Para asegurarse el aporte de hierro conviene consumir carnes de todo tipo, legumbres, mantequilla de maní, soya, granos enteros, avena, frutas disecadas y verduras verde oscuro. Las proteínas están presentes en los alimentos mencionados, en las nueces y los lácteos.

Fuentes de vitamina E

Fuentes de vitamina E

La vitamina E ayudar a mantener el sistema inmunitario fuerte y es importante en la formación de glóbulos. La mejor manera de consumirla es a través de alimentos como aceites vegetales, nueces, semillas, hortalizas de hoja verde, cereales, jugos de frutas y productos para untar enriquecidos.

¿Dónde está el ácido fólico?

El ácido fólico es un tipo de vitamina del complejo B, y se encuentra en forma natural en las hortalizas de hojas verdes y oscuras, las legumbres, las frutas y los jugos de cítricos. Muchos alimentos vienen fortificados con ácido fólico, incluyendo panes, cereales, harinas, harinas de maíz, pastas, arroz y otros productos de granos.

Fuentes de vitamina B

Fuentes de vitamina B

Además de ayudar a formar glóbulos rojos, estas vitaminas intervienen en el proceso que hace el cuerpo para obtener energía de las comidas que consumimos. Las vitaminas B se encuentran en las proteínas como el pescado, pollo, carne de res, huevos, productos lácteos, vegetales de hojas verdes, frijoles y cereales y panes fortificados. Fortificado quiere decir que se les han agregado vitaminas.

Dieta variada y completa
Crédito:iStock |

Dieta variada y completa

LaFranco y Delorm sostienen que lo ideal es seguir una dieta que comprenda todos los grupos de alimentos. Las frutas y vegetales son ricos en nutrientes y fibra y los granos enteros y el arroz integral aportan más saciedad, ayudan a tener una buena función intestinal y bajar el colesterol.

¿Es necesaria la vitamina K?

Según informa Consumer Reports, esta vitamina se suele prescribir para estimular la coagulación de la sangre. Pero los vegetales de hojas verdes y otras verduras aportan toda la necesaria. También hay bacterias “buenas” en los intestinos que producen vitamina K.

Vitamina C

Las pruebas indican: que la gente que ingiere alimentos ricos en vitamina C parece tener menores casos de enfermedades cardíacas y algunos tipos de cáncer. Pero Consumer Reports recuerda que la mayoría de los estudios hechos con suplementos han fallado a la hora de mostrar grandes beneficios.

Para comer mejor
Crédito:iStock |

Para comer mejor

Las guías dietarias 2015-2020 promueven una alimentación variada, con una buena cantidad de nutrientes, siempre respetando las porciones recomendadas. También sugieren reducir la ingesta de productos con azúcar agregada, sodio y grasas saturadas. Los granos, frutas, vegetales y lácteos descremados siguen siendo claves de una buena nutrición.

Para empezar, un buen desayuno

Para asegurarse una buena nutrición es importante empezar la mañana con un buen desayuno que incluya proteínas magras, granos enteros, frutas y vegetales. Pero recuerda controlar el tamaño de las porciones, usa tazas para medir: no te sirvas en el plato directamente del envase.

Recordemos qué es la hemofilia

Recordemos qué es la hemofilia

La hemofilia es una afección hemorrágica en la que la sangre no coagula de manera adecuada. Quien la padece tiene poco o nada de factor de coagulación, unas proteínas que junto a las plaquetas, ayudan a producir la coagulación normal de la sangre. En Estados Unidos se registran unos 400 casos anuales y afecta a 1 de cada 5,000 bebés varones, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Hemofilia: síntomas y tratamiento

¿Cómo se adquiere?

El gen de la hemofilia es hereditario. Si el padre tiene hemofilia y la madre no, ninguno de los hijos varones la tendrá pero todas las hijas serán portadoras del gen. Una mujer portadora tiene un 50% de probabilidad de que su hijo tenga esta afección y de que su hija sea portadora, informa la Federación Americana de Hemofilia.

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