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10 peligrosas sustancias químicas en los alimentos

Los alimentos son las principales fuentes de nutrientes que nuestro organismo requiere para funcionar adecuadamente. Sin embargo, en algunos casos los método de elaboración a los que se someten pueden convertirlos en portadores de peligrosas sustancias químicas. Aquí te contamos cuáles y cómo evitarlas.

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Peligros de los fungicidas

Estas sustancias se utilizan para evitar el crecimiento de hongos en los cultivos. Según la Universidad Estatal de Pennsilvania, la exposición a los fungicidas provocaría irritación en las vías respiratorias, problemas digestivos e intestinales y, a largo plazo, alteraciones visuales y neuronales, dermatitis crónica y hasta cáncer.

Arsénico

Hace poco, un estudio encontró que el 10% de los jugos de manzana tenían altos niveles de arsénico. Pero este elemento acecha también en otros alimentos: "El arsénico es especialmente común en las hojas de los vegetales y en el germen de los granos", asegura el Dr. John Duxbury, de la Universidad Cornell en Nueva York.

Según la Dra. Ana Navas-Acien, de la Escuela de Medicina Johns Hopkins, "La exposición a altos niveles de arsénico en los alimentos o el agua elevaría el riesgo de padecer cáncer de piel, vejiga y pulmón, además de problemas cardíacos, y provocaría un mal desarrollo de los niños", explica.

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Mercurio

El mercurio es un metal que suele encontrarse principalmente en los pescados grandes, como el salmón o el atún, según explica la Administración de Alimentos y Drogas (FDA por sus siglas en inglés. Los principales riesgos son para los bebés no nacidos y la para los niños pequeños, ya que el mercurio puede afectar el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso.

Dioxinas

Las dioxinas son parte de los desechos industriales, que contaminan el agua y los suelos. Estas sustancias llegan a los animales de ganado y se depositan en sus cuerpos, por lo que es común encontrarlas en lácteos y carne, aunque también en aves y huevos, informa la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Dioxinas
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Según la OMS, una larga exposición a las dioxinas puede provocar alteraciones en el sistema inmunológico, desbalance hormonal, y problemas reproductivos, además, en los niños, provocarían problemas en el desarrollo del cerebro y sistema nervioso.

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Pesticidas

"Los pesticidas son tóxicos por naturaleza: están diseñados para matar cosas que no son buenas para las plantas", explica Sonya Lunder, analista de la asociación Environmental Working Group, "El problema es que permanecen en las frutas y verduras, por lo que al comerlas tomamos una dosis de pesticidas también”.

Los riesgos principales serían para los niños, quienes, según Ken Cook, presidente de Environmental Working Group, estarían consumiendo cerca de 20 pesticidas al día. Los pesticidas impedirían la absorción de nutrientes, obstaculizarían el desarrollo del cerebro y elevarían el riesgo de TDAH en niños pequeños y bebés no nacidos.

Bisfenol A (BPA)

El BPA se encuentra en plásticos, como botellas, tuppers e incluso mamilas, y también está presente en los revestimientos de las latas. Según la Dra. Laura Vandenberg, de la Universidad de Boston ,“Este compuesto elevaría el riesgo de diabetes, problemas del corazón y del hígado. Además, debido a que tiene propiedades semejantes al estrógeno, elevaría el riesgo de cáncer de mama”

Bisfenol A (BPA)
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Ftalatos

“Los ftalatos se utilizan en diversos empaques para alimentos, como los de la comida rápida y la comida de microondas”, explica la Dra. Vandenberg, “Estos compuestos bloquearían la acción de la testosterona, por lo que afectarían sobre todo la salud sexual y reproductiva de los hombres", asegura.

Hormonas

Algunos animales son inyectados con hormonas, especialmente estrógeno, para acelerar su crecimiento o, en el caso de las vacas, para aumentar la producción de leche. “Estas hormonas permanecen en los alimentos pueden ser absorbidas por quien los come”, asegura la Dra. Andrea Gore, de la Universidad de Texas en Austin.

Según el Dr. Walter Willett, de la Universidad de Harvard, “Estas hormonas extra provocarían desajustes en el sistema reproductivo provocando infertilidad; además, estarían relacionadas con un riesgo mayor de diversos tipos de cáncer, especialmente cáncer de seno y cáncer de próstata”.

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BHA y BHT

Estas sustancias son conservadores añadidos a la comida con aceites, son especialmente comunes en comida frita empacada, repostería y cereales. Según la Dra. Christine Gerbstadt, de la Asociación Dietética de EE. UU., "Durante la digestión, estas sustancias se transformarían en compuestos cancerígenos difíciles de eliminar del cuerpo".

BHA y BHT
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Nitritos y nitratos de sodio

Estas sustancias se utilizan para conservar y realzar el sabor de los embutidos, la carne salada y en conserva y las carnes ahumadas. Para la Dra. Gerbstadt, "Estas sustancias deberían ser eliminadas de la dieta a toda costa, pues durante la cocción se descomponen en compuestos reactivos altamente cancerígenos".

Bromato de potasio

Es una sustancia altamente oxidativa que se añade a la harina para que el pan sea más esponjoso, explica el Dr. Yuji Kurokawa, del Instituto de Ciencias Higiénicas en Japón. "Este compuesto es altamente cancerígeno, y produciría tumores en los riñones y en la tiroides", asegura el Dr. Kurokawa.

¿Se puede estar a salvo?

Un estudio llevado a cabo por el Instituto Federal de Tecnología (ETH) en Suiza encontró que los contaminantes son casi inevitables: “Aún cuidando nuestra dieta, llegamos a consumir varios”, asegura la Dra. Maria Dickson-Spillmann, del ETH, “sin embargo, siempre hay que hacer lo posible por reducir el riesgo de exposición”.

¿Se puede estar a salvo?
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Al consumir alimentos orgánicos podrías reducir tu consumo de pesticidas hasta en un 80%, además de evitar la exposición a otras sustancias contaminantes. También es importante que consumas frutas y verduras frescas, y evites aquellas que están empacadas o enlatadas, para evitar contaminantes plásticos.

En la medida de los posible, evita el consumo de alimentos procesados, para reducir tu exposición a conservadores y aditivos. Importante también que evites alimentos enlatados o con muchas envolturas: charolas, plásticos, bolsas; elige mejor envases de vidrio o cerámica.

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