Este contenido ha sido archivado y puede no estar actualizado

Epidemia de acoso sexual

Epidemia de acoso sexual
Getty Images

Un nuevo análisis asegura que el acoso sexual comienza en la escuela media y secundaria, y que se trata de una verdadera epidemia que pocas veces llega a la oficina del director o se transforma en un reporte policial.

Según la Asociación Americana de Mujeres Universitarias, entidad que estudió miles de casos a nivel nacional entre 2010 y lo que va de 2011, 48 por ciento de las estudiantes de séptimo a doceavo grados experimentaron alguna forma de acoso sexual.

En total, 56 por ciento de las mujeres y 40 por ciento de los hombres dijeron haber vivido al menos un incidente de acoso durante el año escolar.

Estos casos suelen salir a la luz cuando el acosador en un "famoso" como el candidato republicano Herman Cain, o en su momento el presidente Bill Clinton con Monica Lewinsky, o el jugador de la NBA Kobe Bryant.

El estudio comprobó que los acosadores muchas veces creen que son "graciosos". Y reveló que hay un rechazo tácito a esta conducta: un tercio de los encuestados para esta investigación aseguró que el episodio de acoso los hizo sentir enfermos, afectó sus hábitos de estudio y hasta provocó que perdieran las ganas de ir a la escuela.

Lo preocupante es que, luego del acoso, la mitad de los estudiantes no hizo nada al respecto. Sólo el 9 por ciento denunció el incidente ante un maestro, consejero escolar u otra autoridad.

Distintas definiciones, por ejemplo la de la Suprema Corte de California, define al acoso sexual como "aproximaciones sexuales o pedido de favores sexuales que no son bienvenidos por la víctima y que interfieren en su desempeño".

El acoso suele estar relacionado con vínculos de poder: el acosador tiene un rango superior al de la víctima, un profesor con una alumna, un jefe con su secretaria, poder que utiliza para acosar con impunidad.

La Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard explica que el acoso persistente, que puede incluir hasta contacto físico, deja secuelas psicológicas en la víctima. Por eso, recomiendan denunciar inmediatamente.

Más para leer:

Comparte tu opinión