Alimentación y sistema inmune en las personas mayores

Nutrición y Sistema Inmune

Con la edad, una persona madura puede ir presentando un decremento de su función inmune mediada por las células T del sistema inmunitario. Lo que contribuye a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades infecciosas y cáncer en edad avanzada. 

Alimentación y sistema inmune en las personas mayores
Una fuerte evidencia soporta la noción que una nutrición adecuada es crítica para una respuesta óptima del sistema inmune y mayor defensa contra las infecciones. | Foto: GETTY IMAGES

Tanto los factores genéticos como los del medio ambiente tienen un impacto significativo en la composición y función del sistema inmune. La nutrición juega un papel importante sobre el funcionamiento del sistema inmune. 

Algunos estudios revisados en una investigación publicada por Aging and Disease han mostrado los beneficios que puede tener una nutrición adecuada para una mejora de la función inmune y disminución de la resistencia a la infección que suele presentarse en personas mayores.

Tips:

-Consumir pescado y fuentes de ácidos grasos Omega 3 (salmón, aceite de linaza y canola).

-Consumir  alimentos con probióticos o complementos (bebidas con leche fermentada y probióticos, y yogur) en cantidades recomendadas por el Médico para poder obtener beneficios para mejorar el sistema inmune.

-Complemento de vitamina E.

-Aumento en el consumo de antioxidantes (por incremento de estrés oxidativo).

Vitamina E . 

Se ha visto que una deficiencia de vitamina E es muy poco común en general y una ingesta por arriba de los niveles recomendados puede mejorar la función de las células T, según se ha comprobado en estudios en animales y en humanos en los últimos años. 

Sin embargo a altas dosis puede ser tóxica. La vitamina E se cree que puede crear cierta resistencia a infecciones como influenza y reducir la incidencia de infecciones respiratorias en personas en edad avanzada. 

Zinc. 

La deficiencia de zinc suele ser común en personas mayores y se relaciona a desórdenes de la función inmune y un incremento en la adquisición de infecciones, lo cual puede evitarse por la suplementación de zinc.

Sin embargo se ha visto que un consumo mayor de las recomendaciones diarias de zinc puede afectar la función inmune. 

¿Y los probióticos?

Los probióticos se definen como microorganismos vivos que se encuentran en el tracto intestinal en suficiente número y promueven la salud. Los microorganismos probióticos son miembros del género Lactobacillius (L.), Bifidobacterium (B.) y Streptococcus (S.). A medida que avanzan los años, las personas maduras tienden a presentar una reducción de éstos.

Los probióticos se reconocen que pueden ser efectivos para modular la nutrición y la respuesta inmune. No obstante, para ser efectivos se requiere un tiempo y una adecuada suplementación.

Pescado y ácidos grasos Omega-3

Una ingesta adecuada de pescado o de ácidos grasos Omega-3 puede ser benéfica para desórdenes inflamatorios, desórdenes autoinmunes y para algunas enfermedades relacionadas con la edad avanzada.

Las investigaciones publicadas a la fecha describen un rol importante de la nutrición en el mantenimiento de la  respuesta inmune asociada con la edad avanzada.

Sin embargo se necesitan más investigaciones para determinar estrategias óptimas nutricionales para mantener un sistema inmune saludable en personas mayores y ayudar a promover resistencia a infecciones y otras enfermedades relacionadas con la inmunidad.

Recomendaciones dietéticas para personas mayores para mejorar su sistema inmune:

-Dieta equilibrada que cubra recomendaciones de energía y algunos nutrimentos por arriba de las recomendaciones.

-En caso de presentar un nivel en sangre bajo de zinc,  es probable que se deba a una ingesta inadecuada de zinc en la dieta.  Se recomienda un complemento de zinc por su asociación en la disminución de infecciones y neumonía en personas mayores .Los suplementos de antioxidantes, zinc y vitamina E deben ser prescritos por el médico en dosis apropiadas.

Una fuerte evidencia soporta la noción que una nutrición adecuada es crítica para una respuesta óptima del sistema inmune y mayor defensa contra  las infecciones.

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